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Charles Hamieh (Legg Mason): “La infraestructura es una temática de largo plazo, puede aguantar el ruido momentáneo”


Cuando una crisis acecha, la postura correcta de un inversor debe ser dar un paso atrás y evaluar los daños desde una perspectiva a largo plazo. Es el consejo de Charles Hamieh, co gestor del Legg Mason Rare Infrastructure Value Fund,y es el plan de ataque que han implementado en estos días. El fondo, con Sello FundsPeople 2020 por su calificación de Blockbuster, ha evaluado su cartera en tres aspectos: su viabilidad financiera, perspectivas de valoraciones y dividendo, y sesgo hacia alta calidad. Y los resultados han sido positivos, en opinión del gestor. “Todas las compañías en cartera son sólidas. Y lo que es más importante, están siendo proactivas al tomar medidas para asegurar su liquidez y tienen bastantes palancas de las que tirar antes que tener que recortar sus dividendos”, afirma.

Es el mensaje común que les está llegando del sector. Las compañías de infraestructura están siendo cautas porque están notando el daño en los beneficios de este año, pero han entrado preparadas en esta crisis. Hay amplia liquidez, y los balances son fuertes como para absorber el shock repentino. Por eso, pese a que el fondo y el sector en general no han sido exentos de la fuerte corrección de marzo, el gestor es positivo con las perspectivas para la temática. “La infraestructura es un sector de activos duraderos. Si se es paciente, ahora encontramos muchas oportunidades en nombres de alta calidad a valoraciones atractivas”, defiende.

Así están interpretando los gestores esta corrección, como una ventana de oportunidad. Hamieh cuenta como a principios de año habían identificado en Estados Unidos cuatro compañías de alta calidad en el sector de las utilities. “Pues la crisis nos ha permitido comprar tres de ellas a muy buen precio”, asegura. En su opinión, la infraestructura es una temática de largo plazo, puede aguantar el ruido momentáneo de un año o dos malos y, además, está cotizando en el rango bajo histórico de valoraciones.

“Y no nos esperamos a una crisis para vigilar estos aspectos”, insiste Hamieh. “Nuestro proceso de inversión aplica estos tests de estrés en cualquier momento del ciclo de mercado”, afirma. El fondo, buque insignia de la filial de Legg Mason especializada en infraestructuras, RARE, invierte en infraestructuras cotizadas globales, con liquidez diaria. Los gestores tratan de generar rentabilidades atractivas de la inversión en una cartera de empresas de infraestructuras sólidas de todo el mundo, cuyos pagos regulados o por contrato respaldan los flujos de caja, los dividendos – estables y previsibles-  y los beneficios.

La cartera tiende hacia la concentración. A cierre de marzo mantenía 38 posiciones, de las cuales el 41,56% eran valores estadounidenses y un 13,82% británicos. Tenían una posición relevante en activos españoles (un 8,55% del fondo) como por ejemplo el casi 5% en Red Eléctrica. Sectorialmente, un 40,59% estaba en eléctricas y un 15,81% en gas.

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