Catorce mega-tendencias en las que pensar


La inversión temática puede ser mejor manera de gestionar carteras de renta variable global, pues puede superar la mayoría de limitaciones de la gestión activa (y pasiva) tradicional. Al respecto, el método de construcción de carteras mediante estrategias temáticas tiene un impacto positivo en la rentabilidad frente a defectos inherentes de la mayoría de fondos de acciones gestionados activamente y puede ser alternativa a la asignación dominante o al tradicional enfoque regional/sectorial. Sin embargo, los inversores que no pueden tolerar desviaciones significativas respecto a un índice de referencia estándar deben abstenerse. Pero las perspectivas son atractivas para inversores dispuestos a escapar de la manada con visión a más largo plazo.

La inversión pasiva es una decisión activa

Los defensores de la gestión pasiva consideran la indexación la mejor, si no única, solución imaginable de bajo coste y replicación perfecta del comportamiento mercado. Pero se olvidan que cualquier índice implica una elección arbitraria de acciones y sus ponderaciones. Además, aunque la ponderación por capitalización de mercado sea conveniente, coherente desde un punto de vista macroeconómico y hasta cierto punto auto-balanceada, tiene alternativas en ponderación por igual y por factores fundamentales. De hecho sustituir el estándar mundial MSCI por otros índices implica error de seguimiento –riesgo activo– y en muchos casos resultados significativamente mejores, lo que es atribuible de manera significativa a la propia elección del índice. Así lo puso de manifiesto el fondo soberano Norway’s Petroleum Fund, que encargó el estudio “Global Equity Allocation, Analysis of Issues Related to Geographic Allocation of Equities” y encontró argumentos contra la ponderación por capitalización de mercado. Efectivamente la obsesión por el índice estándar alienta a omitir acciones que habitualmente no están incluidas en el mismo.

La gestión activa tradicional frente a un índice tiene limitaciones

Además muchos inversores consideran la gestión activa en renta variable algo caro que es poco probable que agregue valor después de costes. Pero hay gestores que agregan valor de manera consistente. Además la gestión activa puede tener limitaciones respecto a posiciones a la baja o tamaño, lo que no permite explotar al máximo la capacidad de predecir rentabilidad futura. Capitalización y neutralidad en estilo, respecto al índice o sector pueden limitar aún más la composición de la cartera, como indican Thorley, Steven and Clarke, Roger and de Silva, Harindra, Portfolio Constraints and the Fundamental Law of Active Management,Financial Analysts Journal.

Sin embargo hay amplia evidencia de que hay analistas con talento para discriminar, dentro de un tema de inversión, las acciones que irán bien –"mejores ideas" – y las que se comportarán peor que el promedio. El estudio de Nicholas Scala, Are Sector Fund Managers Superior Stock Selectors? de 2010, comparó, en la misma gestora, la rentabilidad de docenas de fondos de un solo sector respecto a cientos de fondos tradicionales multi-industriales.  Las carteras de un solo sector superaron las multi-industrias en algo menos de 3% anualmente en diez años. En parte ello puede ser atribuible a que seleccionar acciones en una lista amplia no implica realmente mejores ideas sino 'rellenos' para permanecer en error de seguimiento respecto al índice. A ello se añade que las carteras de acciones de empresas especializadas deben hacerlo mejor que los conglomerados (Manuel Ammann, Daniel Hoechle y Markus Schmid, “Is There Really No Conglomerate Discount?”, 2011) a largo plazo, pues forman parte de un proceso de inversión más centrado y menos complejo, con aumento de la probabilidad de éxito en la selección.

La inversión temática es fuente duradera de crecimiento del capital

En concreto la inversión temática en acciones puede ser una mejor manera de gestionar carteras de renta variable global, ya que facilita superar las limitaciones de la gestión tradicional. Al respecto el propósito principal de una estrategia temática es invertir en activos cuya rentabilidad está influida por fuerzas estructurales que evolucionan independientemente del ciclo económico, siendo fuentes duraderas de crecimiento del capital. Este universo debe ser comparable en tamaño a su contraparte tradicional, de manera que sea fácil diversificar. Además su potencial ha de ser superior a largo plazo. De hecho un factor que favorece la inversión temática es que la mayoría de inversores abandona ante resultados decepcionantes a corto plazo. Así que los inversores dispuestos a considerar un horizonte de más largo plazo pueden beneficiarse de lo que Fischer Black denominó "comerciantes de ruido" (Fischer Black, “Noise”, Journal of Finance, 1985).  Sin embargo los inversores que no pueden tolerar desviaciones significativas respecto a un índice de referencia estándar deben abstenerse, pues habrá períodos – posiblemente extensos– durante los que las acciones temáticas queden por debajo de los índices MSCI. Pero las perspectivas son muy atractivas para inversores dispuestos y capaces a escapar de la manada con visión a más largo plazo.

En la institución hemos identificado catorce mega-tendencias en las que pensar:

·       Economía en red. Conexión cada vez mayor entre procesos de negocio y actividad económica, lo que permite transferencia de conocimientos y mercancías directamente del proveedor de receptor.
·       Sostenibilidad. Capacidad para satisfacer las necesidades actuales sin comprometer la de las generaciones futuras.
·       Sociedad del conocimiento. A medida que la sociedad transita de la era industrial a la de la información el conocimiento se convierte en recurso económico, como los factores tradicionales: materias primas, mano de obra y capital.
·       Inmaterialidad. Los consumidores se centran cada vez más en cualidades intangibles de productos o servicios, como atractivo ético o estético, en lugar de materialidad.
·       Democratización. Aumento del poder de la gente, política, económica y culturalmente.
·       Aceleración y complejidad. Aumento del progreso tecnológico con el tiempo, con una vida útil más corta de los productos.
·       Desarrollo tecnológico. Aplicación de la ciencia o conocimiento a procesos comerciales e industriales.
·       Crecimiento económico. Aumento de la capacidad del mundo para producir bienes y servicios.
·       Individualización. Evolución de una sociedad caracterizada por normas colectivas, a una donde la libertad de elección y expresión de la individualidad son más dominantes.
·       Comercialización. Aumento de la eficiencia mediante la transformación comercial.
·       Globalización. Aumento de la conectividad global y flujo de personas, capital, productos, servicios, información, tecnología y cultura.
·       Polarización. Los extremos de riqueza y posibilidades laborales crecen a expensas de las poblaciones medias.
·       Atención a la salud. Envejecimiento de la población, aumento de la riqueza y avances tecnológicos hacen de la salud la principal fuente de gasto para gobiernos, organizaciones e individuos.
·       Desarrollo demográfico, el aumento demográfico se dividen entre países con trabajadores más jóvenes y aquellos en envejecimiento, donde falta la mano de obra.

Puede consultar el informe completo a través del siguiente link.

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