Casos prácticos para saber qué hacer ante el drawdown de un fondo


El drawdown es algo inherente a un fondo de inversión. Todos los productos, en algún momento de su vida, han experimentado en mayor o menor medida una caída significativa que ha puesto en vilo al inversor. Cuando esto ocurre, los partícipes se ponen nerviosos. Empiezan a hacerse preguntas, a plantearse si deberían seguir manteniendo la confianza en el gestor o, por el contrario, retirársela y reembolsar. Es algo normal. Forma parte del comportamiento humano. El inversor tiende a comprar lo que ha ido bien (rentabilidades pasadas) y a vender aquello que no ha funcionado. La realidad, sin embargo, es tozuda y demuestra que esta estrategia es profundamente equivocada.

Generalmente, cuando un inversor decide confiar su dinero a un gestor es por alguna buena razón. La más habitual es por su buen track record al frente del producto. Pero, cuando las cosas van mal, la confianza en el profesional se resquebraja, algo que no debería ser así. “El gestor que es listo no se vuelve tonto en dos días. Dentro de una lista de fondos que han superado con éxito nuestro análisis cualitativo y que respetan su estilo de inversión, creo en la reversión a la media de sus resultados a largo plazo (1-3 años). No es lo mismo que un gestor esté pasando por un mal momento, que esté introduciendo variaciones en su estilo”, explica Diego Fernández Elices, director general de Inversiones en A&G Banca Privada en una entrevista con Funds People.

La reversión a la media es algo que los inversores deberían grabarse a fuego. En algunos casos, sucede muy rápidamente. “Lo que ha funcionado es más fácil de comprar. Nadie lo discute. Lo difícil es comprar algo que haya tenido dos años malos. Hay que mirar a largo plazo. Existen fondos excelentes que el inversor tiende a comprar y vender en los peores momentos. Debes entrar cuando crees que está barato, aguantar si sigue cayendo y confiar en que se dará la vuelta. La convicción es importante y sentirte cómodo con tus carteras también”, subraya Elices. En el pasado se han dado situaciones de productos muy populares que han experimentado importantes drawdown, dando lugar a fuertes reembolsos, que han sido seguidos por años muy buenos de rentabilidad.

Uno de los casos más significativos lo protagonizó el M&G Optimal Income, producto con la triple calificación Funds People, Favorito de los Analistas, Blockbuster y Consistente. Tras ser en 2011 el mejor producto de su categoría, esta estrategia de renta fija flexible de M&G Investments comenzó a experimentar un fulgurante crecimiento patrimonial a nivel europeo que se frenó en seco en 2014 y 2015, cuando el fondo generó unos pobres resultados frente a sus competidores. Fue entonces cuando las salidas de dinero fueron más fuertes. Todos aquellos que se fueron se perdieron la recuperación de 2016 (año en el que fue el cuarto mejor fondo de su categoría) y 2017 (cuando fue primer cuartil). Este año el fondo está en el último cuartil, según Morningstar. ¿Se repetirá la historia?

El del M&G Optimal Income no es el único ejemplo. Se pueden encontrar casos por decenas. Uno de los más actuales es el que acaba de protagonizar el Legg Mason Western Asset Macro Opportunities Bond, también con la triple calificación Funds People. En 82 días el producto ha registrado una caída del 6,6%. ¿Debería eso ahuyentar a los inversores? Si se atiende a la historia del producto, más bien todo lo contrario. Ahora sería el momento de mantener o incluso incrementar posiciones si el inversor continúa manteniendo la confianza en Ken Leech. El historial de drawdowns y recuperaciones (algunas en tiempo récord) invitan a ello. Lo vimos, por ejemplo, en 2012, cuando el anuncio del QE III de la Fed le hizo perder un 6,6% en nueve días, lo cual recuperó en el mes siguiente, o en el taper tantrum, cuando el fondo sufrió las consecuencias del anuncio de retirada de estímulos en Estados Unidos.

Por aquel entonces, entre mayo y junio de 2013, el producto sufrió una caída de pico a valle del 6% en 36 días. Pues bien: 122 días después el fondo ya se había recuperado completamente del drawdown.  Un año y medio después al producto le ocurrió algo muy similar. El sell off en el mercado de materias primas hizo perder al fondo un 4,9%. Esa caída se produjo en 17 días. No hizo falta esperar mucho para volver a ver al producto en los niveles previos al drawdown: concretamente fueron 44 los días que Leech necesitó para que el fondo se recuperase por completo. Entre enero y febrero de 2016 la recuperación fue igual de rápida. El drawdown, motivado por el sell off en el mercado de renta fija, duró 52 días, mientras que el tiempo de recuperación de 49 jornadas. El último drawdown se produjo tras la victoria de Donald Trump en las elecciones. Perdió un 4,4% en 18 días y lo recuperó todo en 52.

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Una cosa es comprar un buen fondo y otra muy distinta utilizarlo bien. A menudo, los inversores compran buenos fondos. Esto ocurre cada vez más, como demuestra el hecho de que los flujos se estén concentrando en los productos con 4 y 5 estrellas Morningstar. Sin embargo, los usan mal. Acostumbran a comprar cuando el fondo ha subido o registrado unos resultados superiores a los de sus competidores, y a vender cuando ha caído o el producto ha registrado un peor comportamiento que sus rivales. Esto tiene un gran impacto en la rentabilidad final obtenida por los partícipes, retorno que no siempre casa con el generado por los gestores y con el que aparecen en las fichas de los fondos. Es lo que Morningstar denomina behavioral gap. Como recordaba Elices, si no hay cambios en el estilo o filosofía, lo más rentable suele ser mantenerse fiel al gestor y a su producto.

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