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Caso práctico sobre la importancia de los factores ESG: el ejemplo de Vale


Vale es una corporación multinacional brasileña líder en los sectores metalúrgico y minero, y uno de los mayores operadores logísticos en Brasil. La empresa tiene una historia que abarca varias décadas. Vale fue fundada en 1942 por el Gobierno de Brasil y fue parcialmente privatizada en 1997. A lo largo de los años, la empresa adquirió diversas entidades que la han convertido actualmente en un actor global que cuenta con centros mineros en todo el mundo y una extensa red logística que incluye puertos y ferrocarriles.

La empresa experimentó un gran crecimiento a lo largo de los años, principalmente en la primera década del siglo XXI, impulsada por el crecimiento económico y la globalización. De acuerdo con los informes de la empresa, entre 2000 y 2010, generó 154.500 millones de dólares de valor para sus accionistas y distribuyó 17.400 millones en dividendos. Las rentabilidades totales de los accionistas fueron del 38,2% anuales entre 2001 y 2010, el porcentaje más alto entre las empresas mineras más importantes.

Pero, tal y como recuerda David Czupryna, responsable de Análisis e Inversiones ESG en Candriam, poco después la empresa empezó a aparecer en los titulares de las noticias debido a su implicación en varios incidentes que tuvieron impacto sobre las comunidades locales y su medio ambiente. La primera tuvo lugar en 2011. La empresa tuvo que hacer frente a acusaciones de contaminación medioambiental del río Iriir en Brasil. Las actividades de la maquinaria y las voladuras contaminaron el suelo y erosionaron el río, impidiendo que las comunidades locales pudieran utilizar totalmente sus tierras. Como resultado, la empresa se comprometió a indemnizar mensualmente a casi 800 familias.

En 2015 saltó la noticia de la ruptura de la presa en Mariana (Brasil). El colapso de esta presa, de propiedad conjunta con BHP Billiton, ocasionó 18 muertos y se consideró como el peor desastre medioambiental de Brasil hasta la fecha. Las empresas alcanzaron un acuerdo de liquidación con el Gobierno de Brasil por un importe de al menos 1.800 millones.  Menos de cuatro años después de esta ruptura, la presa de relaves de Vale en Brumadinho se derrumbó enviando una ola de lodo y residuos mineros por los pueblos y lugares de los alrededores. Este hecho provocó al menos 60 muertos y más de 200 desaparecidos. Más de 600 residentes fueron desplazados, y los suministros de agua de miles de residentes en el estado de Minas Gerais se interrumpieron debido al vertido de los residuos.

Después del incidente de enero de 2019, el precio de la acción se desplomó un 24%. “Los accionistas tenían realmente motivos de preocupación. Tras la ruptura de la presa, el Gobierno de Brasil congeló aproximadamente 3.000 millones de sus activos para pagar los daños potenciales humanos y medioambientales. A esto se unieron las sanciones del Instituto de Medioambiente y Recursos Naturales Renovables de Brasil y el ayuntamiento local. Por último, el Gobierno de Brasil abrió una investigación sobre la responsabilidad de la empresa en este asunto”, indica Czupryna.

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“La naturaleza y la frecuencia de estos incidentes ha planteado diversas preguntas en la prensa financiera global sobre las prácticas ESG de la empresa, particularmente acerca de los estándares de seguridad e higiene laboral, así como de gobernanza corporativa. El segundo vertido grave de la empresa podía indicar potenciales cuestiones sistémicas en su infraestructura y en su sistema de gestión de residuos . Por otra parte, las conexiones de la empresa con el Estado podrían haber provocado una supervisión regulatoria permisiva a lo largo de los años”, señala el experto.

Antes de 2017, la empresa se encontraba bajo el control del Estado brasileño. Las operaciones de las empresas mineras presentan un alto nivel de riesgo para los empleados y las comunidades circundantes. “Por lo tanto, las deficiencias en los procedimientos operativos, la supervisión y la infraestructura pueden fácilmente provocar consecuencias graves. La historia de Vale proporciona un caso de cómo los factores ESG pueden tener carácter material y generar impactos financieros directos para las empresas”, concluye el responsable de Candriam.

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