¿Carteras concentradas o carteras diversificadas?


TRIBUNA de Íñigo Bilbao-Goyoaga, experto en Fondos de Inversión e Inversión Colectiva. 

A menudo, cuando estudiamos el performance attribution de una cartera (estudio que detalla donde hemos acertado más y donde nos hemos equivocado al crear la cartera), nos encontramos con que unos pocos de los valores que habíamos comprado han creado la mayor parte de la rentabilidad de nuestro portfolio. Este espejismo nos puede llevar a pensar que si tengo claras las inversiones que quiero hacer, ¿por qué debo incorporar otros títulos de los cuales no estoy tan seguro o no tengo la misma convicción?.

La literatura académica de los fondos de inversión ha estudiado este tema en múltiples ocasiones. La conclusión a la que llega es que aun siendo cierto que unos pocos títulos de la cartera originan la mayor parte de la rentabilidad obtenida, la realidad es que cuanto más reduzco él número de títulos que incorporo, más reduzco la posibilidad de haber comprado los títulos ganadores.

A pesar de que los estudios empíricos son claros decantándose a diez años vista por una selección amplia y diversificada de títulos en la cartera, lo cierto es que hay muchos portfolio managers activos que prefieren ceñirse a sus ideas ganadoras, las cuales ellos estiman buenas (Best Ideas), en lugar de ampliar el espectro de inversión.

Es humano pensar que si algo salió bien, tenía que haber invertido más dinero en esa idea y haber reducido o incluso eliminado las otras ideas menos interesantes. Pero como he indicado anteriormente esto es un espejismo y una forma miope de ver la cuestión. Puede ser que un año o incluso varios años seguidos, esa teoría de la convicción funcione correctamente, pero lo más probable y empíricamente demostrable, es que a diez años vista, una cartera más diversificada acabe superando a la cartera concentrada.

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