Cara a cara de gestión activa y gestión pasiva entre tres expertos de Amundi


Con motivo de la celebración de la Noche Amundi, como todos los años por estas fechas, la gestora celebró hace unos días en Madrid unas conferencias en las que expuso sus puntos de vista sobre las clases de activo más atractivas, pero también sobre la evolución del negocio de gestión de activos. En una mesa redonda en la que participaron Myles Bradshaw, director de Renta Fija Global Aggregate (primero por la izquierda en la imagen), Alexandre Drabowicz, director adjunto de Renta Variable (segundo por la izquierda, y Nicolas Fragneau (segundo por la derecha), director de Especialistas de Producto de Amundi ETF, se expusieron con una óptica 360 las distintas temáticas y fuentes de complementariedad entre gestión activa y gestión pasiva en una mesa que estuvo moderada por Raúl Fernández, director del Negocio de Distribución de Amundi en España (primero por la derecha). 

ETF versus renta variable activa

“El crecimiento de los ETF ha sido formidable. Hoy hay más de 4.000 ETF en el mundo, incluso hay más índices que acciones que cotizan en Estados Unidos. Esto significa que hoy tenemos que ser más activos que nunca en nuestra toma de decisiones”, comenta Drabowicz a modo de prólogo. Para el experto en renta variable, la decisión sobre si elegir un ETF o una estrategia activa dependerá no sólo de la rentabilidad que generen una u otra estrategia, sino también el proceso de inversión que se aplique y las condiciones en que se efectúe dicha inversión.

Por ejemplo, Drabowicz explica sobre el proceso que la aparición de la inversión por factores está permitiendo a gestores y asset allocators obtener mejores retornos ajustados al riesgo. Pero, al mismo tiempo, considera que el entorno actual de altas valoraciones vuelve obligado que en este proceso de selección se tengan altas convicciones. “Cuando eres activo, el índice entra en un segundo plano”, asegura. Algo similar sucede con las condiciones. Drabowicz defiende en este campo el papel de la gestión activa, pues considera que “reunirse con las compañías y sus equipos directivos es crucial, pues nos permite implicarnos en un diálogo constructivo y asegurarnos de que se generan retornos para los accionistas”.

Bondades de los ETF

“Los ETF son per se una herramienta”, afirma Nicolas Fragneau, Director de Especialistas de Producto de Amundi ETF. Éste recuerda que el primer ETF fue lanzado hace 14 años, y que desde entonces los fondos cotizados se han convertido en una herramienta útil para realizar una asignación de cartera. “Los ETF no están en contra de la gestión activa, sino que están para sumarse y ser complementarios a la gestión activa. Lo lógico cuando tienes una herramienta nueva es que quieras probarla”, declara el experto.

Fragneau vuelve a poner a la inversión factorial como un ejemplo de las posibilidades de los ETF, pues afirma que “en un momento en el que las valoraciones están tan altas, puede ser interesante utilizar factores para generar alfa”. “Los ETF, el smart beta, la inversión por factores y la gestión activa son todas grandes herramientas para los inversores”, sentencia el especialista. Fragneau destaca en particular el rol de las estrategias Smart beta: “Permiten una mayor customización de carteras y soluciones de inversión, bien como building blocks, como los ETF de smart beta, o bien con soluciones a medida para cubrir necesidades específicas. Por ejemplo, en Amundi estamos colaborando con varios fondos de pensiones combinar un enfoque de inversión por factores con una baja huella de carbono. Somos capaces de reducir esa huella en hasta un 50% sin que ello afecte a la rentabilidad”.

Éste destaca el papel creciente que juega asimismo la inversión ESG, que Amundi está implementando a todos los niveles en sus inversiones. Por ejemplo, la firma ha optado por excluir de todas sus inversiones a las compañías cotizadas que sean fabricantes de armas controvertidas.

ETF versus renta fija

Según Myles Bradshaw, Director de Renta Fija Global Aggregate, "en renta fija hay que prestar atención a la estructura de los índices”. Bradshaw se refiere a que la composición de los índices de renta fija tiende a dar mayor peso a las compañías con mayor volumen de deuda viva en el mercado, por lo que los ETF que replican estos índices acaban teniendo mayor exposición a las compañías con los fundamentales más débiles.

Bradshaw también alerta de la dificultad añadida que plantea la propia estructura del bono, por combinar un cupón que paga un rendimiento fijo, junto con la apreciación o depreciación de su capital y el riesgo de duración que presente en función de la longitud de su vencimiento, lo que implica que, al no existir un bond picking, “puedes acabar teniendo exposición al bono que está más caro y que además presente mayor riesgo”.

Sin embargo, Nicolas Fragneau resalta la creciente utilización de ETF de renta fija principalmente porque los proveedores de ETF han sido capaces de resolver esta cuestión. Por ejemplo, Amundi ETF presta particular atención a la selección de índices, incluyendo fuertes filtros de liquidez, como es el caso en la gama de ETF de Bonos Flotantes o la gama de ETF que ofrece exposición a bonos BBB con vencimiento entre uno y cinco años, que ha registrado un gran éxito entre los inversores que buscan respuestas precisas y de bajo coste para los retos en la gestión de la renta fija.

Myles Bradshaw también comenta las consecuencias de la evolución del mercado en los últimos diez años: al haber sido la tendencia alcista de los bonos tan fuerte, las valoraciones presentan actualmente niveles muy ajustados, y esto implica que “ya no se puede esperar el mismo retorno por asumir el mismo riesgo que en el pasado”. La receta que propone Bradshaw contra estas implicaciones consiste en “ser más flexibles, asumir menos riesgo direccional y poner más riesgo a trabajar en estrategias de valor relativo, generando así un retorno absoluto fuerte para las carteras”.

Bradshaw explica que otra de las maneras en que el equipo de Renta Fija Global Aggregate de Amundi está generando rendimiento es mediante la implementación de estrategias de posicionamiento en las curvas de tipos de interés. Para protegerse de posibles riesgos, el equipo ha reducido el posicionamiento de duración a tan solo un tercio de la duración del índice de referencia. “Hay oportunidades en renta fija, pero cubriendo los riesgos que sean caros, siendo flexibles y apostando por el retorno absoluto”, concluye el experto.

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