Cállese Sr. Dijsselbloem!


Tras haber alcanzado en la noche de ayer un acuerdo U.E.-Chipre que garantiza el rescate de este último país, los mercados bursátiles europeos amanecían esta mañana con subidas. Las subidas se fueron desinflando tras el resultado de la subasta de deuda italiana, que ha resultado a mayores tipos de interés que los previstos. Las bolsas se tiñeron de rojo cuando el presidente del Eurogrupo, y ministro de finanzas holandés, Jeroen Dijsselbloem, realizó unas declaraciones en las que manifestaba que lo ocurrido en Chipre con la quita a los depósitos era el camino a seguir en hipóteticos  nuevos rescates. Esto evidencia –a mi juicio- la poca prudencia con la que este señor –socialdemócrata por cierto- maneja los asuntos del conjunto de países de la zona euro.

En primer lugar lo ocurrido en Chipre es único. En este caso se  mezclan prácticas fiscales laxas, altos tipos de interés en los depósitos e  inexistencia de facto de controles suficientemente efectivos sobre prácticas relacionadas con el blanqueo de capitales por parte de los depositantes. A Chipre se le dejó entrar por la puerta de atrás al euro. No se le debió dejar entrar en el euro, pero una vez dentro se le debió exigir que cumpliera a rajatabla con las normas comunitarias para evitar que llegara a la situación actual. Y más aún tras el rescate de Grecia, que exarcebó el deterioro de la economía chipriota, y en el que el sector bancario del pequeño país mediterráneo asumió fuertes quitas sobre la deuda helena que poseía entre sus activos.

En segundo lugar a pesar de que la existencia de economías muy bancarizadas –España es una de ellas- el peso del sector financiero en cada socio comunitario no llega a los múltiplos sobre el PIB que tenía en Chipre.

Sólo en el caso de que analicemos la permeabilidad de la relación entre deuda bancaria y deuda soberana podríamos aceptar parcialmente las declaraciones de este ministro holandés. Autores como Reinhart y Rogoff han demostrado en sus trabajos esta relación. Sin embargo, se supone que un club debe velar por el interés de todos sus socios y porque todos sus integrantes vean defendidos sus intereses. El presidente del Eurogrupo ha puesto de nuevo injustamente a los países periféricos en el centro de las dudas del conjunto de los mercados. Portugal, Irlanda, Grecia y España están cumpliendo sus compromisos. Los tres primeros ya han sido rescatados. Y España no necesitará ser rescatada si finaliza con éxito la reforma financiera y sigue por el camino de achique del déficit público.

¿Habrá dicho eso para alertar de la situación de los bancos italianos? Si es así e Italia tiene un problema con sus bancos debería haberlo hablado en sigilo con el Banco Central Europeo y las autoridades italianas antes de crear una alarma –por ahora- injustificada. El comportamiento de las subastas de deuda italianas en las últimas semanas había sido bueno, colocando en plazo y en interés de acuerdo con lo previsto.

En cualquier caso y estando el caso chipriota de cuerpo presente –tras su rescate “in extremis”- no parece que estas declaraciones jueguen a favor de la estabilidad del euro. Debería trabajar denodadamente en pro de una mayor coordinación fiscal, regulatoria y presupuestaria y evitar –en lo sucesivo- hacer este tipo de declaraciones que no benefician a nadie y que perjudican claramente a la percepción que se tiene en los mercados sobre  algunos países. Si actúa así a partir de ahora, España, Europa y el Euro se lo agradeceremos.

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