Callender: “El mercado japonés puede rebotar entre un 5% y un 10% hasta final de año”


Los gestores no son demasiado optimistas con la evolución del mercado japonés a corto plazo, pero sí confían en una revalorización bursátil a medio. Es la opinión de Hideto Yamamoto, jefe de inversiones de Diam International, que gestiona el fondo Japan New Growth, uno de los ocho compartimentos del Callander Fund, domiciliado en Luxemburgo y que desde junio cuenta con dos nuevas clases para inversores institucionales. El experto cree que las valoraciones actuales de la bolsa nipona son atractivas y que, de aquí a final de año, es posible un rebote de entre el 5% y el 10%.

“La liquidez que están inyectando los bancos centrales apoya los activos de riesgo de todo el mundo, pero no es lo suficientemente poderosa como para catalizar los mecados desarrollados de forma consistente debido al endurecimiento de la regulación y al proceso de desapalancamiento económico”, afirma Yamamoto. Además, la implementación de nuevas políticas por parte del Gobierno nipón, dirigidas a crear demanda y empleo con una estrategia de crecimiento, también pueden traer sorpresas positivas, aunque aún están por ver.

Sin embargo, aunque cree que a corto plazo la economía japonesa se decelerará, debido a las débiles ventas automovilísticas y una demanda debilitada en China, “el crecimiento de los salarios, el gasto de capital y las exportaciones dirigidas a Asia apoyarán la economía a medio plazo”, según Yamamoto. Un escenario en el que “sería posible generar inflación en algún momento”, si bien los bancos centrales de otras partes del mundo se han mostrado mucho más comprometidos con la lucha contra la deflación, como la Fed. “La filosofía de la autoridad nipona es difícil de cambiar”, afirma.

En este contexto, considera clave la selección de valores y apuesta claramente por las firmas tecnológicas que ya han descontado los problemas económicos y políticos y aquellas que capten el crecimiento de Asia. “No estamos interesados en Japón, sino en firmas japonesas”, aclara el experto, consciente de las limitaciones de la demanda interna del país.

Pese a sus positivas perspectivas a medio plazo, comenta que los fondos de pensiones del país son muy conservadores y están saliendo de forma gradual de la renta variable para meterse en renta fija. “Recomendamos invertir en Japón y en toda Asia de forma complementaria”, apostilla Yamamoto.

Sin tiempo para reaccionar ante la apreciación del yen

Con respecto a la evolución del yen, considera que, si bien históricamente no ha impactado en la renta variable del país, a corto plazo la apreciación está resultando negativa para las compañías y algunas de sus previsiones no se están viendo cumplidas por esta razón. “Los movimientos de los últimos seis meses están siendo demasiado rápidos y las compañías no tienen tiempo de ajustarse a la nueva realidad”, comenta Yamamoto. Con todo, y a pesar de la política de relajación cuantitativa de la Fed que fortalecerá aún más al yen frente al dólar, cree que la divisa “debería debilitarse en algún momento próximo y estabilizarse”.

Su visión confía en el crecimiento continuado de las economías en desarrollo y también el de EEUU, que probablemente “será mayor al esperado”, mientas Europa afrontará tiempos difíciles en general, si bien países como Grecia “están haciendo un buen trabajo” y otros como España “evitarán la crisis soberana”.

Empresas medianas y pequeñas y con enfoque de crecimiento

El fondo, denominado en yenes y cubierto en euros, pretende generar alfa desde una perspectiva top-down, centrado en historias de actualidad, mientras el equipo bottom-up selecciona valores, sectores o estilos de inversión que encajen en las mismas. Una estrategia que funciona muy bien en tiempos de cambios macroeconómicos como el actual, especialmente en Japón. Así, los temas para los próximos meses son cuatro: los beneficiaros del “New Deal”, las oportunidades para aprovechar el crecimiento interno, la reestructuración del sector electrónico de consumo e industrial y el crecimiento del consumo en las economías emergentes.

En cuanto al perfil de las compañías en las que invierte el fondo, en Diam se declaran flexibles a la hora de elegir el tamaño. Desde febrero hasta septiembre han reducido las posiciones en large caps, del 50% al 44%, porque creen que las medianas y pequeñas firmas, que se comportan mejor en mercados alcistas, tendrán más éxito a largo plazo y en un mercado de recuperación. De ahí la composición de su cartera, con entre 80 y 90 valores con un claro enfoque hacia valores de crecimiento. “Aunque compramos también acciones value prestamos mucha atención al crecimiento, que ocupa al menos el 50% del portfolio y en este momento tiene un peso del 72%”, afirma Yamamoto.

 

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