“Buscamos las compañías que nos encantaría gestionar pero contra las que odiaríamos competir”


“Es hora de invertir en compañías de crecimiento, la situación está mejorando”. Con esta rotundidad se manifiesta Greg Aldrigde, gestor del fondo M&G Global Growth. De visita en Madrid, Aldridgde revela las bases sobre las que construye su cartera, compuesta en la actualidad por 61 valores de todos los países y de todos los sectores. “La única restricción que tenemos es que solo invertimos en compañías de gran capitalización”, señala Aldrigde al respecto.

Y esta filosofía resume muy bien los pasos que toma el gestor –quien considera que, actualmente, “las valoraciones están de nuestra parte”-  a la hora de seleccionar las compañías que quiere para su fondo. “Buscamos las empresas que nos encantaría gestionar pero contra las que odiaríamos tener que competir”, sigue narrando el responsable de M&G Investments. El propósito es encontrar compañías que no sólo generen beneficios y flujos de caja, sino que además tengan el compromiso de reinvertirlos para seguir generando crecimiento, creando así un círculo virtuoso. Además, estas compañías deben tener algo que “les hace tan especiales que no se puede copiar su modelo de negocio”, continúa explicando el gestor.

¿Cómo detectar esas compañías tan especiales? Desde la gestora siguen un complejo proceso en el que se pueden distinguir tres pasos fundamentales que engloban bajo la etiqueta “activos escasos”: el análisis de los activos tangibles (propiedades, inventarios, minas, capacidad…) , de los intangibles (tecnología, patentes, cuota de mercado…) y el funcionamiento de la organización, en el que incluye aspectos como la cultura empresarial, el proyecto bajo gestión, la experiencia comercial o la capacidad de innovación. Una de las variables que le gusta seguir al gestor es el dato de beneficios por empleado, cuya evolución en términos generales encuentra “muy estable” durante los últimos 20 ó 25 años.

El experto da un par de pinceladas más para entender este proceso de análisis. Por ejemplo, en la parte intangible afirma que “las marcas se han vuelto muy caras, ahora las infraponderamos porque ya han sido totalmente comprendidas y han agotado su valoración”. De la parte organizacional, Aldrigde cree que “es la parte más difícil de entender, si no lo consigues puedes cometer un gran error”. Otra de las claves para valorar una empresas, por ejemplo, es su capacidad para hacer crecer su base de clientes satisfechos, como es el caso de SAP, por ejemplo. Finalmente, el gestor estima que ha habido un cambio en los últimos años en la forma de valorar estos activos escasos, pues cree que antes se prestaba más atención a las partes tangibles, mientras que ahora la generación de beneficios depende más y más de aspectos intangibles y organizativos.

Otra de las claves para seleccionar los valores pasa por dar respuesta a dos preguntas: cuándo y por cuánto. El gestor se muestra claro al afirmar que observa las valoraciones, pues sólo le interesa entrar en los buenos negocios cuando éstos están cotizando con descuento. La buena noticia es que cree que esa es la situación de las compañías europeas en la actualidad, y por ello tácticamente está sobreponderado en Europa e infrapondera Estados Unidos, “no porque esté negativo, sino porque las valoraciones ya no son lo que eran”.

También resulta interesante responder a la pregunta “¿durante cuánto tiempo?”. “Cuanto más tiempo paso gestionando el fondo, más cuenta me doy de que hay que mantener las compañías más de cinco años en cartera”, afirma Greg Aldridgde (gestiona el M&G Global Growth desde 2007). De hecho, más del 50% de los valores llevan más de 5 años en cartera. Y muchos, como Google o Toyota, aún no tiene intención de venderlos.

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