Bravo Papandreu!


La música se ha parado. Todos bailábamos felices y despreocupados mientras que la música retumbaba al acorde del crecimiento económico.

Pero la música se ha parado y las luces se han encendido de golpe. Europa mira a su pareja y se da cuenta de que es la más fea del baile… por ahora. Solo queda una solución: pagarle la cirugía para que al menos en apariencia esté a su altura. Ante lo que Grecia se plantea el precio, la sangre y el sufrimiento que esta transformación le supondría.

Pero, ¿acaso no bailamos todos? ¿Quiénes fueron los bancos que compraron bonos griegos exigiéndoles rentabilidades más altas, financiando las compras con préstamos del BCE a tipos mucho más bajos y con el beneplácito del FMI? ¿Los mismos que ahora pretenden Francia y Alemania rescatar con el dinero de los contribuyentes europeos? ¿Qué multinacionales europeas se aprovechaban con el consentimiento y la supervisión de la UE?

O como señala Éric Toussaint, doctor en Ciencias Políticas de la Universidad de Liège –Bélgica- y de la Universidad Paris VIII – Francia, ¿quiénes se aprovecharon de Grecia?

El inicio: Los Juegos Olímpicos de 2004. Según Dave Zirin cuando en 1997 el gobierno anunció con orgullo a los ciudadanos griegos que Grecia tendría el honor de acoger siete años más tarde los Juegos Olímpicos, las autoridades de Atenas y el Comité Olímpico Internacional previeron un presupuesto de 1.300 millones de dólares. Algunos años más tarde, el coste se había multiplicado por cuatro y se elevaba a 5.300 millones de dólares. Justo después de los Juegos, el coste oficial alcanzaba la suma de 14.200 millones de dólares. Actualmente, según diferentes fuentes, el coste real sobrepasaría los 20.000 millones de dólares.

Numerosos contratos firmados entre las autoridades griegas y las grandes empresas privadas extranjeras provocan el escándalo desde hace varios años en Grecia. Estos contratos implicaron un aumento de la deuda.

Varios contratos firmados con la transnacional Siemens, acusada -tanto por la justicia alemana como por la griega- de haber pagado comisiones y otros sobornos al personal político, militar y administrativo griego por un monto de cerca de 1.000 millones de euros. El principal dirigente de la firma Siemens-Hellas, que reconoció haber "financiado" a los dos grandes partidos griegos, huyó en 2010 a Alemania, y la justicia alemana rechazó el pedido de extradición realizado por la justicia griega. Estos escándalos incluyen la venta, por Siemens y sus asociados internacionales, del sistema antimisil Patriot en 1999, con 10 millones de euros de sobornos; la digitalización de los centros telefónicos de la OTE, el Organismo Griego de Telecomunicaciones, con sobornos por 100 millones de euros; el sistema de seguridad C4I comprado con ocasión de los JJ OO de 2004 y que nunca funcionó; la venta de material a los ferrocarriles griegos SEK; la venta del sistema de telecomunicaciones Hermes al ejército griego, y de equipamientos costosos a los hospitales de ese país.

El escándalo de los submarinos alemanes (producidos por HDW, que fue absorbida por Thyssen) por un valor global de 5.000 millones de euros, submarinos que desde el comienzo presentaban el defecto de escorarse enormemente hacia…la izquierda, y de tener un equipamiento electrónico defectuoso. Una investigación judicial sobre las eventuales responsabilidades (corrupción) de ex ministros de defensa está en curso.  

Después del estallido de la crisis, el lobby militar-industrial respaldado por los gobiernos alemanes, francés y por la Comisión Europea consiguió que el presupuesto de defensa apenas estuviera tocado.

Los gastos militares representan el 4% del PBI griego frente al 2,4% para Francia, 2,7% para el Reino Unido, 2,0% para Portugal, 1,4% para Alemania, 1,3% para España y 1,1% para Bélgica. En 2010, Grecia compró a Francia seis fragatas de guerra por 2.500 millones de euros y dos helicópteros de combate por 400 millones de euros. A Alemania le compró 6 submarinos por 5.000 millones de euros. Grecia fue uno de los cinco más grandes importadores de armas en Europa entre 2005 y 2009. La compra de aviones de combate representó el 38% del volumen de las importaciones, en particular con la compra de 26 F16 a Estados Unidos y 25 Mirage 2000 a Francia, este último contrato por un valor 1.600 millones de euros. La lista de equipamientos franceses vendidos a Grecia no acaba allí: también se compraron vehículos blindados (70 VBL), helicópteros NH90, misiles MICA, Exocet, Scalp y drones Sperwer. Las compras de Grecia la convirtieron en el tercer cliente de la industria armamentística francesa durante la última década.

Por lo tanto, ¿cuántas de estas deudas son realmente legítimas?

Papandreu ha enseñado a Europa con este movimiento quién está al mando de la situación. Seguro pensará que “la deuda es mía, pero el problema es vuestro” y es el pueblo quien debe decidir si para salir de la actual situación deben sacrificarse y seguir en el euro o intentarlo por separado.

Papandreu es posiblemente el primer  político griego que se preocupa de los griegos y sabe lo que su salida del euro supondría para la eurozona, mucho más allá del impacto económico.  

¿Qué pensarán China, Rusia o Brasil, en un momento en el que el tristemente acogido (no solo por la prensa internacional, sino también por los mercados de bonos) plan del Trillón de Euros, les necesita desesperadamente? ¿Cómo podrá garantizar la UE que otros países no reestructurarán su deuda? ¿Garantizando el 20% el 30% quizá? ¿Y a qué coste? Georgios Andreas lo sabe y utiliza su último cartucho para obligar a la UE a reconsiderar las bases de la negociación del rescate.

Grecia tiene que realizar cambios estructurales y radicales si no quiere estar en la misma situación dentro de 15 años, pero lo que le pide la UE es demasiado sacrificio para su población y no resolverá el problema, solo lo retrasará. Porque no importa lo que haga Grecia, jamás podrá devolver su deuda y su actual presidente lo sabe y pretende ahorrar un baño de sangre inútil y reequilibrar la balanza.

Porque la realidad es que los países incumplen en sus obligaciones de devolver lo que deben, lo han hecho cientos de veces en la historia y lo seguirán haciendo. El problema del sobreapalancamiento no solo es de Grecia, sino del G20. A continuación, unas estimaciones de la evolución de la deuda: Si no se hace nada (línea roja), si se toman fuertes medidas de contención del gasto (línea verde) y si se toman medidas drásticas (línea azul).

Incluso en el mejor de los casos, en el que se tomaran las medidas drásticas (congelación de las pensiones, seguridad social, edad de jubilación, funcionarios del Estado...) que ningún político está dispuesto a tomar, gracias a su visión limitada por periodo electoral y a sus necesidades particulares, muchos países superarían el 150% del PIB. Según Mauldin, solo ha habido un país en la historia que no ha reestructurado su deuda cuando ésta había superado el 150% de su PIB: Gran Bretaña en el auge de su imperio, con una gran parte de su deuda perpetua (que no tenía que devolver) y pagaba el 3%. Por lo que la pregunta no es si los gobiernos reestructurarán, como demuestran ocho siglos de crisis financieras (Carmen M. Reinhart, University of Maryland and NBER, Kenneth S. Rogoff, Harvard University and NBER), sino cuándo.

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