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“Brasil se enfrentará a desafíos económicos desalentadores”


Con la aparición de un nuevo candidato y el descontento de muchos votantes, el resultado de las elecciones presidenciales de octubre en Brasil es mucho menos predecible, recuerdan en Threadneedle. Bajo esta premisa, Daniel Isidori y Zara Kazaryan, portfolio managers de la gestora británica, con presencia en Latinoamérica, analizan el devenir electoral, el escenario económico y las posibles consecuencias para el mercado. Por lo pronto, gane quien gane el nuevo presidente de Brasil “se enfrentará a desafíos económicos desalentadores”, afirman.

Hace unos meses la victoria de Dilma Rousseff parecía casi segura. Sin embargo, una serie de eventos ha provocado que el desenlace sea menos predecible. “Su gran ventaja en las encuestas de opinión ha estado bajo presión después de las protestas por el alto coste percibido sobre la preparación del Mundial y los Juegos Olímpicos. Las protestas también reflejaron la insatisfacción generalizada con los servicios públicos y los altos niveles de corrupción”.

Pese a esto, Rousseff siguió estando por delante de sus rivales políticos en las encuestas hasta el fallecimiento de Eduardo Campos, del Partido Socialista Brasileño (PSB), en un accidente aéreo a mediados de agosto, recuerdan en Threadneedle. A partir de ahí, María Osmarina Marina Silva Vaz de Lima (Marina Silva), se convirtió en candidata del PSB y el “efecto Marina”, con un gran aumento de popularidad. “Ahora parece que ni Rousseff ni Silva obtendrán más del 50% de los votos el 5 de octubre y en consecuencia habrá una segunda vuelta el 26 de octubre”.

Marina Silva, explican Daniel Isidori y Zara Kazaryan, cuenta con un origen muy humilde. De niña trabajó en el campo y tardó en aprender a leer y a escribir, sin haber podido ir a la escuela. “Tiene un atractivo comprensible para millones de pobres brasileños. Además, su adhesión a las políticas económicas ortodoxas y sus credenciales verdes han ayudado a mejorar su situación”. Es una política experimentada, ministra de medio ambiente entre 2003 y 2008 con el Partido de los Trabajadores y con Lula en el Gobierno. De hecho, perteneció al partido que encabeza ahora Rousseff entre 1986 y 2009. 

Los gestores de Threadneedle señalan que muchos brasileños creen que Silva lideraría el país con mayor pragmatismo. En gestión económica ha prometido confiar en un grupo de asesores de confianza, y muchos creen que su administración regresaría a las políticas con metas de inflación de Lula y de Fernando Henrique Cardoso, con políticas “fiscalmente responsables” y con apertura de la economía a la competencia e inversión extranjera. “De hecho, Silva es a menudo etiquetada como ‘Lula en una falda’, comparación favorable dado que Lula presidió un gobierno que adoptó políticas económicas favorables para el mercado y además tuvo éxito en algunos programas sociales ambiciosos”.

El sentimiento de los inversionistas parece favorecer a Silva frente a Rousseff, afirman Daniel Isidori y Zara Kazaryan: “Creemos que la victoria de Silva daría a los mercados financieros un estímulo y aumentaría la confianza empresarial y del consumidor, mientras que el regreso de Rousseff a la presidencia para un segundo mandato tendría un impacto negativo”. Sin embargo, “2015 es probable que sea un año difícil para la economía de cualquier manera. La economía cayó en recesión en el primer semestre del año, y es probable que Brasil registre sólo un bajo crecimiento el próximo año. En su informe trimestral de inflación publicado en septiembre, el banco central redujo su pronóstico de crecimiento económico para 2014 al 0,7% frente al 1,6% en su estimación anterior. Mientras tanto, el banco central espera que la inflación se mantendrá obstinadamente alta en el 5,8% y por encima de la meta del gobierno, que es del 4,5%”.

Más allá de la economía, hay más desafíos para Silva. Si es elegida, tendrá que hacer coalición con otros partidos, y nunca ha tenido un cargo ejecutivo. Además, puede que tenga que llevar a cabo medidas que perjudicarían a los sectores más pobres de las sociedad, en los que se crió. Por el lado positivo, ha salido ilesa de un reciente escándalo de corrupción en el que un ex director de Petrobras acusó a unos 40 políticos de recibir miles de millones de dólares en sobornos, arguyen los porfolio managers de Threadneedle.

Como conclusión, Isidori y Kazaryan exponen que aunque la victoria de Silva sería positiva para los mercados financieros en el corto plazo, “Brasil se enfrenta a considerables desafíos económicos que pueden pesar sobre los mercados posteriormente. Dado que los mercados han reaccionado mal a las encuestas que muestran a Rousseff por delante de Silva, una victoria para la actual presidenta tendría un impacto negativo en los mercados financieros”.

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