Brasil: proliferan las oportunidades nacionales de inversión


“La actividad económica brasileña ha ido desacelerándose desde los altos niveles alcanzados en 2010, cuando el PIB anual creció un 7,5%, nivel difícilmente alcanzable en un futuro próximo”, explica Rogerio Poppe, gestor del BNY Mellon Brazil Equity Fund. “No obstante, existe la convicción generalizada de que la actividad económica actual es más coherente con el crecimiento potencial del país; un crecimiento más rápido del PIB se traduciría en mayores presiones inflacionarias ante una diferencia de producción ya cerrada que respalda el escaso margen de capacidad sin utilizar, si es que existe, que queda en la economía.



“Consideramos que el deterioro económico de algunos países, debería de dar paso a oportunidades para la compra de valores en determinados segmentos del mercado. Todavía pensamos que el mercado como tal es muy atractivo y buscamos oportunidades para los trimestres venideros” afirma. “Un área del mercado que seguimos con especial atención es el sector de servicios financieros que se enfrenta a ciertas dificultades como la reestricción del crédito al consumidor y una perspectiva borrosa sobre la evolución de tipos de interés. Sin embargo, creemos que estas condiciones pueden contribuir a generar buenas oportunidades de compra,” añade Poppe.



Las llamas de la inflación
El cambio radical en la política del Banco Central brasileño, con la sorpresa a principios de mes de reducir en 50 puntos básicos el tipo de interés de referencia, debería alentar la subida de los precios de los valores a pesar del entorno de continua incertidumbre económica. Las preocupaciones en torno a la inflación se mantienen, pero la combinación del crecimiento mundial desacelerado y las restricciones en las políticas fiscales por parte del Gobierno brasileño deberían mantener a raya los precios. Entre tanto, el anuncio de la Presidenta Rousseff acerca de sus planes para formentar la  competitividad de la industria brasileña también deberían contribuir a fomentar la inversión.



“Factores externos, como el ralentizamiento de las economías estadounidense y china y la crisis de la Zona Euro, afectan al mercado brasileño”, explica, “aunque esperamos un respiro en estas presiones, ya que prevemos que la UE tomará las medidas necesarias para evitar que la crisis de la deuda soberana de la Zona Euro se propague''. 



“En cambio, nos preocupa más el impacto que el ralentizamiento de la economía china pueda tener en determinados segmentos del mercado de valores brasileño, pero mantenemos que esta preocupación ya está contabilizada en una perspectiva de 6 a 12 meses. En otras palabras, finaliza Poppe, “mientras determinados asuntos a corto plazo puedan crear cierto grado de volatilidad en los precios de los valores en el mercado brasileño, existirán buenas oportunidades de compra, en especial dado nuestro positivo panorama a largo plazo.”

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