Brandes cree en la oportunidad que ofrece Japón a los inversores value de largo plazo


Muchos inversores no entran en el mercado nipón ante su preocupación por dos problemas estructurales que llevan años castigando a su economía: su gran déficit fiscal y el envejecimiento de su población. Pero aunque Brandes IP considera que esas preocupaciones son legítimas, considera que los mercados han sobre-reaccionado y han ignorado durante mucho tiempo factores favorables como el potencial del Gobierno de aliviar las presiones actuales en términos fiscales, monetarios y con políticas públicas, el fortalecimiento y saneamiento de las compañías tras décadas de desapalancamiento y la posibilidad de las compañías de calidad, ahora a precios de ganga, de situarse en una mucho mejor posición de la que estaban hace una década. Por eso, la gestora dice que el país presenta una “oportunidad única para los inversores con sesgo value, racionales y de largo plazo”, según indica en su informe titulado “Japón: un nuevo amanecer en la tierra del sol naciente”.

 

En este sentido, Brandes considera su postura “contrarian”, en la medida en que muchos inversores creen que el mercado está acabado e incluso han llegado a llamar al país “Esquema de Ponzi”, ignorándolo en sus carteras. Pero Brandes, que en su fondo global tiene un peso en Japón del 20% y en el internacional del 28%, lo que supone una de sus mayores sobreponderaciones, rebate las preocupaciones sobre lo que llama “el cuento de las dos D: deuda y demografía”. En primer lugar dice que, en la medida en que los propios japoneses son los dueños de la deuda del país y la han comprado a bajos tipos, la situación no es tan complicada como en países que dependen de la financiación extranjera. Si bien con respecto a la demografía reconoce que en la medida en que los fondos de pensiones tengan que pagar a sus partícipes, se podrían ver obligados a vender la deuda del país para hacer frente a sus obligaciones, con lo que Japón aumentaría su dependencia de la financiación foránea, algo que la encarecería y tendría consecuencias negativas, en una espiral de deuda-costes de servicios y bajos ingresos obtenidos por vía fiscal.

 

“Los retos son reales, pero las soluciones existen”, afirma la gestora, convencida de que hay medidas para aliviar la crisis y que el Gobierno nipón optará por acciones más prudentes, entre las que podrían incluirse un incremento de la imposición fiscal para aumentar sus ingresos, una reducción del gasto público, una devaluación del yen, así como políticas de impulso del empleo y mejora de la productividad. “Con esta variedad de opciones a su disposición, Japón no está en ningún lugar cerca de un inminente colapso financiero”, dice Brandes, que cree que el mercado infravalora la capacidad de “una de las naciones más resistentes e innovadoras de la historia reciente para renacer en un nuevo alba de política fiscal sostenible”.

 

Como principal razón de optimismo, también señala las compañías, que han reducido su deuda, tienen grandes cantidades de liquidez, son más rentables de lo que parecen, están poniendo un mayor foco en el cliente y pueden beneficiarse de la evolución del yen. Por ello, cree que están cotizando a un gran descuento con respecto a la situación histórica, y también frente al resto. En esta línea también se pronunciaban otras gestoras al hacer balance del primer año del terremoto y posterior tsunami, según publicó FundsPeople.

 

“Nuestra exposición está sobre todo en industrias defensivas (como farmacéuticas, telecomunicaciones y bienes básicos), exportadoras (como tecnológicas y automovilísticas), y financieras (incluyendo bancos e inmobiliarias y algunas aseguradoras). “Creemos que su situación las hace menos conectada con la economía de su país de domicilio y por ello, están mejor posicionadas para superar los retos que afronta Japón”, apostillan en Brandes.

 

Fuente: Brandes IP

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