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Boris Johnson, nuevo primer ministro: primeras reacciones de las gestoras internacionales


Era el líder de las quinielas y ahora lo es de Reino Unido. Boris Johnson es oficialmente el nuevo primer ministro del país y máximo responsable del Partido Conservador británico. Johnson –salvo sorpresas políticas- será quien guíe al país a través de la tormenta del Brexit. ¿Qué significa su mandato para los mercados? Las gestoras internacionales analizan su victoria.

Es, en palabras de Leigh Himsworth, gestor de renta variable británica en Fidelity International, el fin de una prolongada disputa por el liderazgo. ¿Pero verdaderamente cambiará algo? Pues parece que no. Himsworth resume un sentimiento general entre las gestoras: “Las opciones del nuevo primer ministro en relación con el Brexit siguen siendo más o menos las mismas que las de su predecesora.

El experto de Fidelity es claro. Con Boris Johnson como primer ministro, las opciones que maneja Reino Unido son esencialmente las mismas: un acuerdo de salida similar al presentado por Theresa May, unas elecciones generales con una mayoría más clara del Partido Conservador o un nuevo referéndum. También contempla la opción de nuevas elecciones David Lafferty, estratega jefe de Natixis Investment Managers.

Y aún así Johnson podría ser reelegido. Depende, según Himsworth, de la confianza que sienta en su propio capital político. “Su apoyo a la campaña a favor del Brexit le da crédito entre el electorado más a la derecha, mientras que sus bravatas podrían granjearle el voto de los Laboristas favorables a la salida de la UE y su bagaje personal podría ayudarle a mantener el caladero tradicional del voto Tory. Pero la pregunta clave es si será capaz de extender su encanto más allá del Canal de la Mancha”, resume.

Sea como sea, tener a Boris Johnson al frente de las negociaciones ha desequilibrado la balanza. Al fin y al cabo, Johnson siempre se ha mostrado favorable al divorcio con la UE y de hecho participó en la campaña a favor del Brexit durante el referéndum de 2016, como bien recuerda Howard Cunningham, gestor de renta fija en Newton, parte de BNY Mellon Investment Management. Esty Dwek, responsable de estrategia de mercados globales del equipo de Dynamic Solutions de Natixis IM, sigue viendo un soft Brexit. Esto es, que se apruebe una versión del acuerdo de Theresa May después de un largo periodo de transición. Pero tampoco hay que olvidar que Johnson ha sido explícito en su defensa de un Brexit sin acuerdo el próximo 31 de octubre. Dwek se mantiene optimismo ya que el Parlamente británico ya le ha bloqueado una vez y podría volver a hacerlo. También puede ser una táctica para lograr más concesiones por parte de la Unión Europea.

Del primer discurso de Johnson, David Page, economista senior de AXA Investment Managers, se lleva tres detalles: “Se ha comprometido a materializar el Brexit el 31 de octubre, a hacer o morir, pase lo que pase, a lograr un acuerdo sin necesidad de activar la salvaguarda de la frontera irlandesa (Irish backstop) y a admitir también que es una posibilidad, una entre un millón, la de dejar la UE sin ningún acuerdo”.

Pero para Page son afirmaciones inconsistentes. De momento, parece muy probable que se extienda por enésima vez la fecha límite para la salida de Reino Unido de la UE. Y no solo lo defiende Page. En opinión de Azad Zangana, economista jefe europeo de Schroders, “la promesa radical de Johnson durante su campaña simplemente carece de credibilidad”. Y es que las matemáticas parlamentarias no están a su favor. Como resume, el Gobierno tiene una mayoría de sólo dos miembros con el Partido Unionista Democrático de Irlanda del Norte (DUP). Sin embargo, el DUP no apoyará ningún acuerdo que cree una divergencia en las normas/regulaciones entre Irlanda del Norte y Gran Bretaña. “Está claro que no hay mayoría a favor del actual Acuerdo de Salida, y una mayoría significativa en contra de la salida sin acuerdo. De hecho, esperamos que quienes se oponen al Brexit presenten con éxito mociones que obliguen al Gobierno a solicitar una prórroga en ausencia de un acuerdo aprobado por el Parlamento”, vaticina.

Impacto en el mercado británico

La primera reacción del mercado ha sido limitada. Quizás porque como recuerda Paul O’Connor, responsable de inversiones multiactivo en Janus Henderson Investors, era el desenlace que se anticipaba. Es decir, que una parte de los temores por las acciones de Johnson ya están descontadas. La incertidumbre del Brexit ya pesa sobre la bolsa británica y la renta variable de Reino Unido ha visto salidas relevantes de dinero por parte de los inversores globales desde el referéndum de 2016.

O’Connor recuerda también el posicionamiento negativo en la libra esterlina. La divisa británica podría concentrar el grueso de la futura volatilidad que vaticina Cunningham. “Hay margen para que la libra se deprecie más, pese a que ya ha perdido bastante valor en las últimas semanas. También podría volver a los niveles mínimos que marcó justo después del referéndum de 2016 si ninguna de las partes cambia de postura con respecto a la negociación del acuerdo de salida”, ve el experto de BNY Mellon.

En cuanto al impacto en su deuda, Tristan Hanson, gestor del equipo de multiactivos de M&G, vaticina una perspectiva poco halagüeña para los gilts. Incluso si el Banco de Inglaterra recorta los tipos de interés y reanuda el programa de expansión cuantitativa. “Basándonos en la escasa información que proporcionó durante su campaña, cabe la posibilidad de que Johnson trate de concebir un paquete de estímulos económicos financiado a través de un mayor endeudamiento del Gobierno y de una reducción impositiva”, razona.  

Si nos atenemos a lo que reflejan los mercados en estos momentos veremos que cualquier vía es posible. Según interpreta O’Connor, un Brexit a las bravas tiene una probabilidad del 33%. Claro que también se da un 25% de probabilidades aún de que se cancele directamente el Brexit. Pero por otro lado la posibilidad de esas elecciones generales que han comentado las otras gestoras ha ido creciendo en los últimos meses. “Es otra capa más de incertidumbre sobre las perspectivas de Reino Unido y otra razón más para que los inversores globales se mantengan alejados”, resume el experto de Janus Henderson.

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