Bonos convertibles, la mejor opción ante el ajuste post estival


TRIBUNA de Raimundo Martín, director general de Mirabaud Asset Management para España, Portugal y Latinoamérica. Comentario patrocinado por Mirabaud AM.

Todos los barómetros empresariales coinciden en la consolidación de mejoras, en la actividad y en la capacidad de fijación de precios, de las principales economías. Las correlaciones macro y micro confirman el acercamiento a un cambio de ciclo económico, de manera similar a lo que ocurrió en el periodo 2005-2007.

El cambio de prioridades de los gobiernos, más centrados en las políticas fiscales, nos hace prever el incremento del rendimiento de los bonos soberanos y de la renta variable global. En este entorno positivo, el equipo de bonos convertible de Mirabaud Asset Management, basado en París, recomienda a los inversores aprovechar el ajuste post estival para aumentar el peso de los bonos convertibles en sus carteras.

Entre los principales argumentos para invertir en esta clase de activos cabe señalar que el bono convertible suele rendir mejor que el tradicional cuando aumentan los tipos de interés o los diferenciales de crédito; un factor muy a tener en cuenta ante la perspectiva del aumento de tipos por parte de algunos bancos centrales en los próximos meses.

Pese a ser opciones de renta fija al uso, los bonos convertibles incluyen la posibilidad de ser canjeados a su vencimiento como acciones. Así, si la paridad es mucho más alta que el suelo, el rendimiento del bono convertible es más similar al de la renta variable que al de la deuda, y el cambio de tipo no le impacta directamente. La incorporación de los convertibles dentro de una cartera equilibrada reduce, pues, la exposición a la subida de tipos y proporciona la ventaja adicional que supone la exposición a renta variable.

Otra ventaja de los bonos convertibles es que, en el peor de los escenarios, la caída del valor del bono será limitada por el suelo de su valor pero su capacidad para crecer es potencialmente infinita. Esto ocurre porque, a medida que aumenta el precio de la acción, la sensibilidad a las variaciones en renta variable también aumenta y el inversor puede beneficiarse en mayor medida de las buenas condiciones del mercado. En cambio, cuando caen las bolsas, se reduce esta sensibilidad y se limita el impacto en la inversión.

Por otra parte, en entornos de alta volatilidad, los bonos convertibles dan mejores resultados que la renta variable, ya que la convexidad que ofrecen entre el riesgo y la ganancia de esta clase de activos resulta especialmente atractiva para aquellos inversores que buscan protección en momentos de incertidumbre.

La capitalización del mercado de los bonos convertibles alcanza los 350.000 millones de dólares, con más de 750 emisiones y una esperanza de vida media de cinco años. La mitad de este mercado corresponde a Estados Unidos, seguido por Europa, con el 30%, y el 20% restante corresponde a la zona Asia-Japón. Actualmente, solo el 20% del mercado global esta calificado con grado inversión, mientras que el 20% es calificado como high yield y el 60% restante no tiene calificación. Esto, unido a que durante los últimos cuatro años se han alcanzado récords en la emisión de bonos convertibles, superando los 60.000 millones de dólares anuales, una gran noticia para esta clase de activos en cuanto a diversificación y liquidez, hace, cada vez más necesaria la gestión especializada en este tipo de activos, nosotros contamos con un equipo destinado exclusivamente a los bonos convertibles, tango globales como europeos, manteniendo nuestros productos entre los primeros de su categoría desde el punto de vista de rentabilidad/riesgo, que es lo que realmente busca el inversor en bonos convertibles.

Actualmente, los fundamentales subyacentes al crédito no son motivo de preocupación porque las tasas de incumplimiento siguen siendo bajas; aumenta el apalancamiento pero el coste de la deuda sigue siendo leve y los niveles de beneficios aún son altos. Es probable que la selección de bonos se convierta en el principal impulsor del rendimiento y el aumento de la dispersión dentro de mercados concretos siga generando oportunidades.

Los datos históricos demuestran que contar con un 10% de bonos convertibles en una cartera equilibrada (renta variable más bonos) optimiza el retorno ajustado por el riesgo (relación de Sharpe) algo que, para el inversor, supone aumentar el rendimiento sin incrementar el riesgo. Una propuesta atractiva en un contexto en el que aumentan los tipos y la volatilidad de los mercados.

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