Bonos convertibles, la mejor alternativa defensiva a la renta variable


Los bonos convertibles ofrecen al inversor la oportunidad de diversificación optando por una clase de activos alternativa que tiene una rentabilidad ajustada a riesgo superior a otros activos. Como ejemplo, en los últimos 10 años los bonos convertibles han conseguido rentabilidades superiores a las de la renta variable (5.3% vs 4.7%), pero además con un menor nivel de volatilidad (7,5% versus 12,8%). Igualmente, en el mismo periodo la rentabilidad de los convertibles también ha superado a la de los bonos gubernamentales (5.3% vs 4.5%).

Además de esto, cabe destacar los bonos convertibles como herramienta de diversificación en una cartera, con correlaciones altas con la renta variable (0,88), moderadas con los bonos corporativos (0,37) y negativas con los bonos de gobierno (-0,15), lo que implica su utilidad en las carteras con orientación a la renta fija.

La tendencia en 2014 seguirá favoreciendo a los bonos convertibles. Con los bonos gubernamentales sufriendo a causa del ‘tapering’ de los distintos bancos centrales vemos que la renta variable se apoyará en los datos fundamentales y el crecimiento de los beneficios de las empresas para aparcar sus preocupaciones sobre los desequilibrios monetarios, lo cual favorecerá positivamente a los bonos convertibles.

La clave en la gestión es  elegir bien los bonos en los que invertir. Cuánto más riesgo crediticio tenga el emisor y más posibilidades haya de que en el futuro suban los tipos de interés, menor será  el valor del bono y, por consiguiente, su precio de conversión. Actualmente, sólo el 20% de los bonos convertibles globales tiene un rating ‘investment grade’. El 21% es calificado como ‘sub investment grade’, y casi el 60% adolece de calificación. Esto hace que  los bonos convertibles sean muy sensibles a la capacidad crediticia de los emisores. 

Por los niveles actuales de liquidez, los buenos resultados corporativos, el bajo coste de la deuda y el mayor apetito de riesgo por parte de las empresas, en Mirabaud seguimos siendo positivos sobre el mercado, aunque tenemos muy en cuenta que los bonos convertibles de emisores con un rating crediticio sólido tendrán un valor más estable en caso que las acciones subyacentes bajen en bolsa. Los emisores también muestran un interés creciente por el bono convertible como fuente de financiación.

Ahora mismo hay más de 850 emisiones y una capitalización de mercado cercana a los 300.000 millones de euros; 220 de esas emisiones, por un valor de 50.000 millones de euros, se realizaron en 2013, y creemos que la tendencia seguirá al alza. Además, gracias a la “opción retráctil” y a las cada vez más habituales “cláusulas ratchet”, que ofrecen una compensación a los tenedores de convertibles en caso de un cambio de control, este activo seguirá aumentando su atractivo, ya por sí interesante al combinar lo mejor de la renta fija y de la renta variable.

Creemos que las bolsas seguirán al alza a largo plazo, y los inversores que elijan bonos convertibles disfrutarán de rentabilidades parecidas a las de la renta variable, pero a su vez,  las posibles bajadas puntuales no arrastrarían en la misma medida a los bonos convertibles, gracias a su cupón y su valor de amortización preestablecido, lo que les posiciona como una alternativa defensiva a la renta variable.

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