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Bolsa europea: ¿ha pasado ya el momento de las estrategias direccionales?


La renta variable europea sigue siendo una de las grandes apuestas de los inversores. La demanda por esta clase de activo no solo es doméstica, sino que también proviene de inversores institucionales de Estados Unidos y Asia. En el incremento de los flujos que se ha venido apreciando durante la segunda mitad del año han tenido mucho que ver las noticias que se han ido conociendo en Europa. “Ahora se habla de Europa en positivo”, asegura Manuel Arroyo, director de Estrategia de J.P. Morgan AM para Iberia. A su juicio, esto es especialmente notorio en el caso de los periféricos, países en los que se han implementado reformas de gran calado. “Nuestras expectativas es que estos mercados sigan haciéndolo bien. Europa se está recuperando lentamente. Todas las economías lo están haciendo, sin excepción. Todos los indicadores apuntan hacia un escenario de crecimiento económico”, explica. Aunque en la firma siguen muy positivos con la renta variable, Arroyo considera que la manera más adecuada de abordar este mercado es a través de productos long-short, es decir, fondos que combinan posiciones largas con posiciones cortas, publica Expansión.

Hasta el momento, los fondos long only (aquellos que siguen estrategias direccionales que apuestan por la subida del mercado) han registrado una gran demanda apoyados por el buen comportamiento registrado por las bolsas. Según explica Carla Bergareche, directora general para España y Portugal de Schroders, este tipo de estrategias son adecuadas para inversores que tengan como objetivo captar todo el potencial de rentabilidad del mercado de renta variable europeo, sobre todo ante unas perspectivas de crecimiento de beneficios favorables para este año. Sin embargo, estas estrategias tienen una mayor volatilidad que los productos long-short.

Bergareche revela que “la demanda por productos long-short regulados está aumentando, ya que son fondos que permiten aumentar la exposición a la renta variable pero minimizando la volatilidad del mercado”. Tal y como indica, este interés ha ido creciendo a medida que el mercado sube y los inversores van conociendo mejor la gama de productos que tienen a su disposición. “Estos productos suelen presentar una baja correlación con los índices de referencia, por lo que son una buena opción para diversificar la parte de la cartera dedicada a renta variable europea”. Sin embargo, en la firma consideran que la elección final entre una estrategia u otra dependerá de las preferencias del cliente. Cada perfil del inversor es diferente. Los hay, por ejemplo, que apuestan por fondos direccionales, pero que siguen estrategias orientadas a minimizar la volatilidad.

No es el caso de John Bennett, director de renta variable europea de Henderson Global Investors, quien considera que el entorno actual luce más propicio para invertir vía productos capaces de tomar posiciones largas y cortas en el mercado. "En este momento me parece más atractivo invertir en productos con la capacidad de combinar los dos tipos de apuestas. Y no es sólo un decir. Parte de mi remuneración y de la de mi equipo la percibimos en forma de participaciones en los fondos que gestionamos. En los últimos tres años, todos habíamos decidido dirigir el importe íntegro a nuestro fondo tradicional de renta variable europea que invierte sólo a largo. Este año, el bonus ha ido a nuestro fondo Henderson Horizon Pan European Alpha, que invierte con una estrategia que mezcla posiciones largas y cortas".

Luis Martín, director de ventas de BlackRock para Iberia, recuerda que las estrategias long-short pueden aplicarse tanto a la renta variable como a la renta fija. “Con ellas se consigue mitigar la volatilidad, obtener rentas y diversificar”, indica.

¿Estrategias complementarias?

La mayoría de las entidades consideran que las estrategias direccionales y las long-short no son excluyentes, sino complementarias. Puy Carazo, responsable de selección de fondos de Deutsche Asset & Wealth Management, asegura que ambas pueden convivir en una cartera. En su opinión, su combinación, incluso, aporta positivamente a una cartera, dado que nos permite modular el nivel de riesgo que queremos tener, diversificando al mismo tiempo entre estrategias y compañías. De hecho, Carazo considera que, en un contexto de mercado propicio para la renta variable, la combinación de estrategias long only y long-short, parecen una correcta alianza para posicionar las carteras dentro de los distintos perfiles de riesgo.

“Si tenemos en cuenta que con los fondos long only buscamos beta más alpha y que con los long short tenemos la opción de separarlas, modulándolas desde los market neutral y pasando por los long bias, en teoría, con la combinación de ambas estrategias, podremos llegar a la fórmula deseada de alpha y beta (incluida la llamada “smart beta”), en la que reunamos nuestro perfil de rentabiliad-riesgo deseado ya que, en definitiva, lo que aquí subyace es que se asume riesgo, a cambio de rentabilidad extra. Y está claro, que en este entorno de tipos cero, es necesario asumir cierto riesgo”, explica.

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