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TRIBUNA de Iñigo Bilbao-Goyoaga, especialista en fondos de inversión e inversión colectiva.

Otra vez sorpresa, o no, en el premio Nobel de Literatura. El galardón ha sido otorgado a un músico y no a un escritor. Bob Dylan, como si no pudiera entender lo ocurrido, dicen que todavía no ha respondido a los responsables suecos que le han otorgado el premio.

No es la primera vez que nos sorprenden con el premio Nobel de Literatura. Ya os comenté antes del verano que la misma cara se le hubiese quedado a Miguel de Unamuno cuando se lo dieron e Winston Churchill por sus memorias. Parece que el éxito ya no es ir de fracaso en fracaso sino de Disc Jockey en Disc Jockey.

Recuerdo una vez que fui a casa de un profesor de la Deusto Business School donde estudié en Bilbao, un profesor muy querido. Cuando vi que no tenía libros en las estanterías enseguida se adelantó y me dijo que él era de la nueva generación del mundo audiovisual y me señaló la televisión, el video y la torre de música superstar que se encontraban todos juntos en un rincón del salón.

No parece que anden muy trasnochados estos expertos suecos. La vida está cambiando a pasos agigantados, y desde aquella reunión de los 80 con aquel profesor de universidad, hoy en día además de la torre de música, el televisor y el video no debe faltar en el salón la conexión a internet, un PC, tablet y móvil. 

Todas aquellas empresas turaround (Turnaround Companies), que al igual que los expertos suecos que otorgan los premios nobel, sepan aceptar los cambios que vienen serán empresas ganadoras. Vienen tiempos de cambios, tiempos modernos, y parece que hay alguien que está dando un empujón para que vayamos espabilando. No hay industria que no se vea afectada por estas innovaciones y desde luego la nuestra de la gestión de activos tampoco.

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