BNY Mellon: “Los bancos centrales seguirán marcando la pauta en renta fija”


“Los bancos centrales continúan marcando la pauta en los mercados de renta fija”. Así lo cree Thomas Higgins, estratega Macro de Standish AM, boutique de BNY Mellon, quien anticipa que con la flexibilización cuantitativa y otras medidas poco convencionales en primer plano, la política monetaria tendrá un mayor impacto en los mercados de deuda que las magnitudes fundamentales económicas en 2013. “El descenso de las rentabilidades reducirá el potencial de nuevas revalorizaciones, pero también es probable que la intervención siga respaldando a los mercados de renta fija, incluidos los de titulizaciones hipotecarias (MBS) y de bonos de alta rentabilidad”, asegura.

Según explica el experto, la intervención de los bancos centrales ha sido, y continuará siendo, un importante motor de sentimiento y de rendimiento bursátil durante el próximo año. “De hecho, anticipamos que la actuación de las autoridades monetarias y legislativas podría superar en importancia a los fundamentales económicos como factor determinante de la evolución de los mercados globales de deuda en 2013. “Esta pauta ya se ha hecho patente en Europa, donde países periféricos –como España– han sido escenario de fuertes caídas de las rentabilidades de la deuda pública debido a la intervención del BCE, pese a seguir sin alcanzar sus objetivos de reducción de déficit y de endeudamiento debido a las graves recesiones que sufren sus economías nacionales”.

En el marco del programa de Transferencias Monetarias Directas (OMT), el BCE se ha comprometido a comprar cantidades ilimitadas de deuda pública con vencimientos de uno a tres años de aquellos países que soliciten rescates al Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE) y se sometan a la condicionalidad de estos préstamos. En el caso de España, aunque no se realizarán compras de bonos hasta que el gobierno haya formalizado su solicitud de rescate por el MEDE, las rentabilidades del bono del Estado a tres años han caído desde más del 7% a finales de julio a menos del 4%. “Pero, desgraciadamente, la intervención de las autoridades también conlleva riesgos”.

En este sentido, Higgins destaca las declaraciones del gobernador del Banco de Japón. “En su evaluación de las consecuencias de la crisis financiera, expresó su temor de que la recuperación puede verse amenazada por la adopción de políticas inoportunas e inadecuadas capaces de desestabilizar a la economía global. Aunque el presidente de la Reserva Federal estadounidense, Ben Bernanke, ha reconocido estos riesgos, su opinión es que las ventajas todavía compensan su coste”, afirma el experto de Standish AM. De lo que nadie duda es que esta política tendrá sus consecuencias.

Los efectos de las políticas poco convencionales

Irónicamente, el Banco de Japón lleva bastante tiempo aplicando medidas cuantitativas, pese a las reservas de su gobernador: la entidad está a punto de embarcarse en su novena ronda de compras de activos desde octubre de 2010. Para Higgins, el programa OMT del BCE también puede considerarse como una forma de relajación cuantitativa, aunque se espera que tendrá un efecto limitado sobre la oferta monetaria: “cada euro que el BCE inyecta en el sistema a través de la compra de deuda pública será retirado de algún otro sitio”, afirma.

En Estados Unidos, la Fed puso en marcha una nueva ronda de medidas cuantitativas, y podría afirmarse que ha sido la entidad más agresiva en su empleo de medidas poco ortodoxas. “Según la teoría del equilibrio de cartera de Ben Bernanke, los inversores reequilibrarán sus carteras sustituyendo los títulos de deuda pública o MBS que han vendido a la autoridad monetaria con otros activos de alta calidad, como por ejemplo deuda empresarial con grado de inversión, cuyos precios deberían subir, y sus rentabilidades caer. Obviamente, cuanto más caigan las rentabilidades de la deuda, menos margen habrá para que se produzcan nuevas reducciones de los diferenciales”.

No obstante, cuanto más sigan la Fed y los demás bancos centrales jugando un papel tan prevalente en el mercado de renta fija, menos probable será que los diferenciales de rentabilidad de los MBS y de la deuda privada de alta calidad aumenten de forma significativa y sostenida. “Esto, a no ser que se produzca una recesión”, afirma el experto. “De cualquier modo, seguimos anticipando rachas periódicas de volatilidad bursátil mientras los artífices de la política fiscal de Estados Unidos, Europa y Japón tratan de poner freno a sus crecientes déficits fiscales”.

Al igual que al gobernador del Banco de Japón, en Standish AM reconocen sentirse preocupados por el hecho de que las decisiones ‘impacientes’ de las autoridades monetarias, motivadas principalmente por el descontento del público en general, puedan erosionar la eficiencia e infligir daños colaterales a la economía global.

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