BNY Mellon apuesta por el potencial de Brasil en el medio plazo


En la primera mitad del año, parecía que el mercado brasileño se iba a librar de los efectos devastadores de la crisis financiera. Pero tras la fuerte corrección en los precios de las materias primas y las fuertes turbulencias en los mercados de crédito, Brasil ha tenido que echar el freno. “En los próximos meses veremos una ralentización económica tanto en términos de ventas como de producción”, comenta Rogério Poppe, gestor de BNY Mellon ARX, una de las boutiques especializadas de BNY Mellon AM. La balanza comercial podría caer sustancialmente desde los 25.000 millones de dólares actuales a 10.000 millones en el próximo ejercicio. En consecuencia, el crecimiento del PIB también se ralentizaría, pasando del 5% en 2008, según las últimas estimaciones, a niveles del 3% en 2009.

El banco central brasileño se ha puesto manos a la obra tomando diversas medidas para inyectar liquidez en los mercados de crédito locales que, por el momento, se encuentran parcialmente cerrados. Por otro lado, a la desaceleración económica se suma un problema de inflación. El objetivo del banco central es del 4,5%, pero sus estimaciones para este año sitúan la tasa en el 6%. “La ralentización del crecimiento económico global y la caída en los precios de las commodities tendrá un efecto positivo en la inflación, aunque la devaluación de la moneda podría elevar las expectativas en el alza de los precios”, explica el gestor.

Sin embargo, BNY Mellon Asset Management continúa apostando por la bolsa brasileña como una de las más atractivas en el medio plazo gracias a una combinación de sólidos fundamentales económicos, mínimo endeudamiento y bajas valoraciones bursátiles. Además, según Poppe, Brasil es una historia que va más allá de las materias primas. Este experto asegura que la balanza comercial del país seguirá mejorando, pero además el crecimiento provendrá en buena medida de la demanda interna. Coherente con esta apuesta, el fondo que gestiona, BNY Mellon Brazil Equity, invierte en compañías ligadas al consumo, como Natura. También le gustan los bancos locales (Itaú, Bradesco, Unibanco). “Son muy rentables porque están muy bien gestionados”, opina. Con todo, el principal sesgo sectorial del fondo es hacia las compañías de materiales como Usiminas o Vale.

En el largo plazo, y una vez se corrija la inflación, las autoridades monetarias podrán bajar el precio del dinero, lo que unido a los sólidos fundamentales de la economía brasileña permitirá que los tipos de interés reales se sitúen a niveles razonables. “En los próximos cinco años, los inversores locales aumentarán su inversión en renta variable”, afirma Poppe.

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