BlackRock registra en la CNMV un fondo que invierte en empresas europeas con altos dividendos


BlackRock sigue activo en el mercado español, captando tendencias que generan interés como es el caso de los fondos que ofrecen rentas. Por eso una de sus últimas apuestas ha sido el fondo BGF European Income, registrado recientemente en la CNMV como nuevo compartimento de la sicav luxemburguesa BlackRock Global Funds, que actualmente cuenta con 61 fondos.

Se trata de un producto que invierte de forma activa en renta variable europea con un enfoque hacia las compañías de alta calidad que pagan dividendo y que pretende ofrecer una rentabilidad media anual de al menos el 110% de la media de retorno del índice MSCI Europe.

El fondo, gestionado por Andreas Zoellinger y Alice Gaskell, busca lograr unas rentas derivadas de sus inversiones por encima de la media sin sacrificar el crecimiento del capital a largo plazo. Su universo es global, si bien invierte al menos el 70% de sus activos totales en acciones de compañías domiciliadas o que ejercen la mayor parte de su actividad económica en Europa. Así, el fondo distribuye dividendos libres de costes.

Para la gestión, el fondo emplea una estrategia activa bottom-up para identificar valores infravalorados en el espacio de alta rentabilidad y/o calidad que ofrezcan pagos de dividendo sostenibles, un potencial crecimiento de los mismos y protección contra la inflación. Y todo, con una diversificación temática (para cuya elección los gestores se apoyan en los análisis tanto fundamentales como cuantitativos, y en las ideas del equipo de renta variable europea y de la plataforma de renta fija de BlackRock), sectorial y por países de un portfolio formado por entre 40 y 70 acciones, en cuya construcción se combina un proceso de análisis estructurado y eficiente con una sofisticada construcción de la cartera y técnicas de control de riesgo para genera alfa.

El proceso de construcción de la cartera se basa en tres pasos: la monitorización y la prioridad del análisis, centrado en la sostenibilidad y un potencial aumento de los dividendos; el análisis y la construcción de la cartera, que carece de restricciones con respecto al benchmark, si bien cada valor no puede tener un peso superior al 10% del patrimonio total.

 

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