BlackRock: por qué es buen momento para construir una cartera más defensiva


Los expertos en inversiones siempre insisten en que los inversores no deben tartar de cronometrar al mercado, tratando de adivinar cuándo va a subir o bajar una clase de activo… pero si hay la posibilidad de aprovechar el momento, estos días pueden ser propicios para preparar la cartera de una forma más defensiva. ¿La razón? Porque “los actuales niveles bajos de volatilidad en la renta variable parecen insostenibles”, afirma Richard Turnill, estratega jefe global de BlackRock.

Aunque Turnill es consciente de que el periodo reciente de volatilidad históricamente baja fue el registrado entre 2012 y 2014, observa igualmente que, después de un accidentado comienzo de año, el VIX (indicador de la incertidumbre en EE.UU.) ha regresado a su nivel más bajo desde agosto de 2015, y vuelve a estar por debajo de su media de largo plazo. “Esta calma inusual sigue a la reducción de las preocupaciones por la evolución del precio del petróleo, la salud de los bancos europeos y China. No espero que esta calma dure, y preveo el retorno del régimen de volatilidad más alta que fue la norma antes del QE”, declara Turnill.

El experto se apoya en varias razones. La primera, que el futuro de la política monetaria (en términos generales) sigue siendo incierto. Aunque Turnill aclara que no se trata del escenario base con el que trabaja BlackRock, también le preocupa por su potencial efecto bajista que se produzca una gran devaluación del renmimbi. A la lista de posibles detonantes de mayor incertidumbre añade los conflictos geopolíticos – “particularmente al confrontar Europa terrorismo e inmigración”- y el temor a que suban demasiado las expectativas de inflación en EE.UU. y a nivel global.

El experto también recomienda mayor cautela para invertir en crédito. Observa que, en términos generales, los diferenciales han regresado a los niveles de noviembre. Considera que la explicación a este rally sería el regreso de los flujos de entrada hacia compañías petroleras, flujos que constata que llevan activos desde mediados de febrero. Para muestra un botón: los ETF de high yield han conseguido captar 6.100 millones de dólares en lo que va de año, elevando el patrimonio de la clase de activo en gestión pasiva hasta los 54.000 millones de dólares.

“El high yield ya no está barato en absoluto. Con los diferenciales acercándose a su media de 15 años, los bonos ya no están poniendo en precio un alto riesgo de recesión en EE.UU. Los diferenciales permanecen por encima de los niveles típicamente asociados a una expansión económica, pero reflejan el mundo de bajo crecimiento de hoy”, explica Turnill. Éste insiste en que “el riesgo de recesión es bajo, pero hay que reconocer que las tasas de impago están repuntando”.

De hecho, Moody’s prevé que la tasa de impago alcance el 4,7% en EE.UU. el año que viene, dado “el deterioro de las condiciones de crédito en los sectores sensibles a la caída de los precios de las materias primas”, explica el estratega. Éste afirma que el análisis de BlackRock sobre los niveles de los diferenciales “muestra que los impagos podrían ser incluso mayores”. “Creemos que puede que Moody’s subestime el potencial de que la debilidad de la disponibilidad de crédito entre emisores de materias primas se pueda contagiar a otros sectores”, explica. En consecuencia, la firma ha rebajado su visión sobre crédito estadounidense de sobreponderación a neutral. La preferencia de la gestora es por deuda high yield antes que por deuda soberana o corporativa con grado de inversión, y prefieren deuda no denominada en dólares, particularmente la denominada en euros para beneficiarse del QE del BCE.

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