Bill Gross: Un déficit de 1,5 billones de dólares gana el Oscar a la política gubernamental más expansiva


En su último artículo publicado en la web de PIMCO, "Two-Bits, Four-Bits, Six-Bits, a Dollar", Bill Gross, el gurú de renta fija de la gestora hace un paralelismo entre una experiencia en la que fue mal servido en un restaurante y dejó propina negativa y la propina que merece la economía estadounidense, concluyendo que los tipos de los bonos del Tesoro están artificialmente bajos. “Si el 30 de junio de 2011, fecha de término de la segunda ronda de relajación cuantitativa, el sector privado no puede sostenerse por sí mismo, emitiendo deuda a bajo interés y estrechando los diferenciales, creando los trabajados necesarios para reducir el paro y creando confianza global en el dólar, las medidas de relajación cuantitativa habrán sufrido un fracaso colosal. Si eso ocurre, no habrá una propina del 15% para la economía americana y sus ciudadanos camareros”, comenta Gross, sino una inflación negativa ajustada al dólar.

El gurú reconoce que las medidas tomadas por la Fed pretendían meter el dinero en el sistema financiero para reemplazar al crédito privado destruido en el proceso de desapalancamiento, bajar los tipos de interés llevando el capital hacia los activos de riesgo y transformar los retornos de las acciones en un efecto riqueza sobre la economía real traducido en la creación de puestos de trabajo y de un círculo de expansión económica, pero insiste en que hay consecuencias.

“Los tipos articificialmente bajos han doblado el precio de las acciones desde el anuncio de la primera ronda en diciembre de 2008 y la economía crecerá el 4% este año, pero un déficit presupuestario de 1,5 billones de dólares compartirá el Oscar a la política gubernamental más estimulativa de los últimos años”, comenta irónico. De hecho, la cuestión es si esas medidas lo único que han hecho es cubrir los síntomas de una economía enferma.

El esquema Sammy

Así, la disposición de los acreedores a creer en un futuro crecimiento fuerte como solución al actual déficit es dudosa y problemática. Por eso, Gross se pregunta cuáles serían las consecuencias de retirar esos 1,5 billones de estímulo. “El 60% de los 9 billones de dólares en notas emitidas por el Tesoro están en manos de inversores extranjeros y la Fed, pero casi el 70% de las emisiones anuales desde el inicio de estas medidas han sido compradas por la Fed”, comenta en lo que llama “el esquema Sammy”.

Por eso se preguntará quién comprará esos bonos si la Fed deja de hacerlo. “Alguien lo hará, incluso PIMCO”, pero la cuestión es que el ajuste derivará en una rentabilidad mayor. “Está un 1,5% por debajo de un contexto con crecimiento del PIB del 5% en términos históricos”, afirma.

“Las rentabilidades de los bonos y el precio de las acciones descansan en una emisión artificial de crédito con las medidas expansivas de la Fed que pueden desembocar en la curación del sistema financiero, el de divisas y el privado... o no”, apostilla.

 

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