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El ocaso de un gestor estrella


Hubo un tiempo en el que a Bill Gross se le conocía como el rey de los bonos. Era cuando el gestor estaba en PIMCO, a los mandos del PIMCO Total Return, fondo que logró convertirse en el producto de renta fija más grande del mundo con un patrimonio que llegó a superar los 250.000 millones de dólares. Para ponerlo en contexto, es un volumen de activos similar al que atesora actualmente en su conjunto la industria extranjera en España. La fama y popularidad de este gestor no conocía fronteras. PIMCO creó incluso un ETF que replicaba las mejores ideas de la cartera del fondo de Gross. Eran tiempos de vino y rosas para un gestor que tenía bajo su responsabilidad la gestión del dinero de cientos de miles de inversores de todo el mundo.

En 2011 el gestor sufrió el primer traspiés. En realidad, fue un ligero toque de atención por parte de los inversores. El fondo había terminado 2010 ofreciendo una rentabilidad que el propio gestor calificó como “no suficientemente buena para los partícipes” y les pidió disculpas, admitiendo que había errado en la estrategia, al haber posicionado la cartera para hacer frente a un escenario de tipos. Se equivocó y al año siguiente el fondo cerró con reembolsos netos. Teniendo en cuenta el tamaño del producto, no fueron muy significativos (apenas 5.000 millones), pero supusieron las primeras salidas de dinero en la historia del fondo en un año natural. Fue el techo de Gross. Nunca volvería a amasar un patrimonio tan elevado.

Internamente, las aguas empezarían a bajar cada vez más revueltas. Las turbulencias afectaron de lleno al tándem que el gestor formaba con Mohamed El-Erian, cofundador de la entidad y corresponsable junto con Gross de algunas estrategias. Las disputas entre ambos se volvieron frecuentes. La relación entre ambos se rompió y acabó con la salida del propio El-Erian de la gestora. De esto hace ahora justo cinco años. A partir de entonces, la gestora se quedó sin alguien que pudiera hacer de contrapeso a Gross. Y eso se notó. Las extravagancias del gestor empezaron a saltar a los titulares de unos medios de comunicación por los que Gross se paseaba para responder a los que le calificaban, entre otras cosas, de temperamental, competitivo y obstinado.

El problema es que todo ello se producía al mismo tiempo en el que el PIMCO Total Return seguía perdiendo activos. La sangría no se frenaba y ello acabó teniendo un peso decisivo para la salida de Gross de una entidad que él mismo había fundado hace 43 años. Su marcha se produjo en septiembre de 2014, apenas siete meses después de la de El-Erian, y con un destino que ya estaba decidido: Janus Capital. Gross no tenía ninguna intención de retirarse. Seguiría trabajando desde Newport Beach (California) para esta entidad con sede en Denver (Colorado). La firma le dio el Janus Unconstrained Bond, un fondo de renta fija flexible en el que el gestor pudiese implementar su visión sin restricciones. El producto cambió de nombre (a Janus Henderson Unconstrained Bond) con la integración de Janus y Henderson.

Era una nueva oportunidad con la que poder empezar de cero habiendo cumplido los 70 años. Y las cosas empezaron bien. Cuando a finales de 2014 asumió las responsabilidades de gestión, el fondo apenas contaba con 500 millones de dólares en activos bajo gestión.  No había acabado el ejercicio y el patrimonio se había multiplicado por tres, hasta rozar los 1.500 millones. Los tres siguientes años fueron, en conjunto, positivos para la estrategia, que siguió creciendo en activos, aunque a un ritmo más moderado, lo que le permitió llegar a superar los 2.000 millones. Pero un mal 2017 hizo que ese año el fondo registrase pérdidas importantes (-10,4% en la clase A en dólares), según datos de Morningstar. Esto hizo que el patrimonio pasase de superar en 2018 los 2.000 millones a estar por debajo de los 1.000 millones.

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Es una pérdida de activos y de confianza por parte del cliente similar a la que experimentó en PIMCO, aunque a una escala mucho menor y con menos excentricidades de por medio. Ahora solo se habla de pura gestión. A punto de cumplir los 75 años y tras casi 50 años dedicándose al negocio de la gestión de activos, Gross está en el ocaso de su carrera, aunque por el momento el gestor no ha puesto fecha a su retiro. El rey de los bonos sigue estando en el mercado... aunque ahora gestiona con su fondo únicamente 950 millones.

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