Bienvenida sea la tercera ayuda financiera a España


Tras la aprobación de un préstamo por parte de Europa a España por un importe de hasta 100.000 millones de euros, la discusión, casi ideológica, se centra en si se ha rescatado o no a España.

Técnicamente, el préstamo será instrumentado a través del Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (EFSF o FEEF) y del Mecanismo Europeo de Estabilización (ESM o MEDE). El receptor del préstamo será el FROB (Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria), quien realizará la recapitalización de los bancos que necesiten incrementar sus recursos propios, previsiblemente mediante la emisión de bonos “convertible contingentes” (cocos).

Lo cierto es que ésta es la tercera ocasión que España recibe asistencia o ayuda financiera de Europa en el último año. En agosto pasado, y tras la férrea negativa del BCE a comprar bonos españoles e italianos, el banco emisor tuvo que intervenir en los mercados de deuda para evitar que los tipos de interés se fueran a niveles insostenibles. La asistencia financiera a España e Italia a través del BCE fue evidente y explícita, pero nadie habló de rescate.

El segundo episodio de asistencia financiera a todo el sistema bancario europeo, incluido el español, se produjo con la inyección de un billón (un millón de millones) de euros  en préstamos a tres años al 1% en diciembre y febrero pasado, con las operaciones LTRO (Long Term Refinancing Operation). Los bancos españoles fueron los principales beneficiarios de dicha operación de política monetaria. Indirectamente también se benefició el Tesoro español, al conseguir que los bancos españoles tuvieran liquidez suficiente para convertirse en los principales demandantes de bonos españoles.

El préstamo de hasta 100.000 millones de euros aprobado el sábado 9 de junio supone el tercer episodio de “asistencia financiera” a España, en esta ocasión dirigido a fortalecer los balances bancarios y a devolver la confianza en la banca y en la deuda pública española. Poniendo a disposición del gobierno español una cantidad tan ingente de recursos, se pretende despejar cualquier duda sobre la solvencia del sistema financiero español.

El balance de cualquier empresa, también de los bancos, es una foto fija que refleja la situación en un momento dado de los activos y pasivos de dicha compañía. Dicha foto varía según evolucione la economía. Por tanto, cuanto más empeora la economía, mayor será la tasa de mora y mayor será la cantidad de recursos necesarios para hacer frente al deterioro de los activos.

Hasta diciembre de 2011 la banca española había realizado saneamientos por valor de 120.000 millones de euros. La reforma aprobada por el actual gobierno en febrero de este año se centró exclusivamente en aplicar mayores saneamientos a los préstamos inmobiliarios problemáticos, introduciendo una provisión genérica sobre los préstamos inmobiliarios no problemáticos. Como resultado de dicha reforma el sector necesitaba 52.000 millones de euros de recursos adicionales. La segunda reforma “De Guindos” aprobada en mayo, también se centraba exclusivamente en el sector inmobiliario (promotor y constructor), aumentando la provisión a los activos sanos otros 30.000 millones adicionales a la cifra de febrero, en previsión de un empeoramiento de la situación económica, y por tanto, ante el inevitable incremento de la mora.

Como colofón a la segunda reforma “De Guindos”, se encargó a dos valoradores independientes extranjeros (Rolang Berger y Oliver Wyman) la realización de una valoración estimada de TODOS los préstamos de la banca, no sólo los préstamos inmobiliarios, en una situación de estrés económico. Con esta medida se pretende estimar cuántos recursos propios adicionales necesitaría la banca española en una situación de profundo deterioro de la economía.

Todavía no se conoce el resultado de las valoraciones (que NO auditorías) de los valoradores independientes, pero el FMI ha realizado ya el trabajo. De acuerdo con las estimaciones del FMI, la banca española podría necesitar entre 40.000 millones y 90.000 millones de euros ante un escenario muy extremo.

Dicha cifra no tiene en cuenta las provisiones que hayan podido realizar las entidades en los últimos meses. En ningún caso suponen que exista un AGUJERO de dicha cuantía en la banca española, sino que ésa sería la cantidad máxima de recursos necesarios ante un empeoramiento sensible de las condiciones económicas que llevaran un deterioro significativo de los activos bancarios.

La posibilidad de disponer de hasta 100.000 millones de euros para recapitalizar la banca, debería despejar cualquier tipo de duda sobre la solvencia del sistema financiero español. A su vez, la propia inyección de recursos en el sistema financiero hará más improbable la materialización del escenario económico extremo considerado por el FMI y los valoradores independientes.

Dada la situación a la que se había llegado, la solución adoptada el sábado es la mejor de las posibles para los intereses españoles. Supone zanjar las dudas sobre la banca española, se pone a disposición de la banca más dinero del estrictamente necesario, ayudará a reducir la prima de riesgo, evita la incertidumbre de las próximas semanas hasta que se conozca el resultado de la valoración independiente y supone un paso hacia una mayor integración europea.
Pero nada es gratis, y pese a que el ministro De Guindos haya mencionado que no hay exigencias adicionales a España, sólo al sector financiero, cumplir nuestros actuales compromisos es de por sí una tarea titánica.

Bienvenida sea la tercera asistencia financiera que recibe España en el último año.

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