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¡Bienvenida Mrs Yellen!


Estamos aquí para tranquilizarles. A ustedes y al gobierno chino. Sobre todo al gobierno chino, que es más poderoso y más rico. Somos así, humanas. Bueno, el caso es que según nuestro ilustre colega Ezra Klein, bloguero del Washington Post, lo de pasar del cierre al default no es tan sencillo. Y no lo es por lo de siempre, la eterna excusa, la gran coartada: el sistema informático. Según Ezra, que ha estado hablando con un jefe de staff del Departamento del Tesoro, el software de los pagos no tiene la opción de no pagar. La verdad, eso es algo que dice mucho de las intenciones de los poderes que ordenaron la instalación del software, el impago no era una opción. Debe ser que no eran del Tea Party. Honorable Li Kekiang, puede usted respirar más tranquilo. Pero es que además de que el cacharro no se pueda desenchufar así como así, luego viene la enmienda 14, que no, no es la de poder tener subfusiles de asalto en casa, no se asusten. Según la enmienda 14, la deuda pública de los Estados Unidos “no debe ser cuestionada”. Y es así, hasta tal punto, tan triple A en su concepción, que los abogados de bancarrotas internacionales que trabajan en DC se han quedado atónitos porque no hay ningún tipo de cláusula de salvaguardia en los bonos, ni hay escenarios, ni estipulaciones. O sea, los americanos siempre han querido devolver sus deudas, incluso antes de que el software fuera instalado. Da tranquilidad, aunque también inquieta un poco un escenario sin planes b. 

Aunque los mercados se han puesto más nerviosos en las últimas sesiones continúan aguantando el chaparrón heroicamente ante este nuevo chicken game de la política, que amenaza con dejar en buen lugar a los italianos, cosas de los términos relativos. 

¿Tendrá la llegada de Janet Yellen a la silla presidencial de la Fed algo que ver? Porque ya saben ustedes que la discípula de Bernanke y madrina de los dovish en su defensa pública de los tipos cero era la candidata preferida por los mercados (aunque no por Obama, más partidario de Larry Summers, derrocado por los demócratas). Uno a simple vista podría pensar que se trata por su defensa pública en 2012 de los tipos cero para acelerar la creación de empleo -con la letra pequeña de “siempre que la inflación se mantenga por debajo del 2%”-, pero, ¿y si esta preferencia de los mercados se debe a su condición de mujer? ¿Eh? Y no lo decimos por un favoritismo de la paridad por parte de los mercados, sería muy raro y muy poco liberal, sino por las mejores dotes para la comunicación de las mujeres. Pendientes de encontrar algún estudio universitario que respalde esta teoría, lo cierto es que la labor de comunicación de la Fed será clave de ahora en adelante, y más después de la lluvia de opiniones que se vierten frecuentemente por sus distintos miembros, con y sin derecho a voto, desde la pasada primavera. Porque los distintos miembros de la Fed tienen opinión, y lo peor, la dicen públicamente, y ya lo más asombroso, no todos tienen la misma. El acta de la reunión de la Fed del 18 de septiembre recoge que varios gobernadores consideraban que las mejoras en el mercado de trabajo eran lo suficientemente fuertes como para justificar una reducción de las compras de activos de inmediato. Yellen tendrá que hacer una importante labor, no sólo en la búsqueda de consenso, sino para comunicar a los mercados su estrategia de política monetaria (forward guidance).

Y así como Bernanke era un buen conocedor de la crisis del 29 (quizá el que más), Yellen tiene una amplia trayectoria académica en el estudio del mercado de trabajo, de la mano, además, de varios premios Nobel como James Tobin o George Akerlof, con el que además, está casada. Pero como les decíamos, su mayor tesis es la que está por defender, y que será continuista con su defensa de mantener tipos de interés cero para acelerar la creación de empleo, más aún cuando la inflación se mantiene por debajo del 2%.

Ayer el semanario The Economist recogía en un artículo que la inflación ya no es lo que separa halcones de palomas en la Fed, sino el riesgo de que su política ultraexpansiva distorsione los precios de los activos financieros, anime a asumir mayores riesgos y reduzca la disciplina de las autoridades fiscales. ¿Algo nos va sonando?

A quien seguro le suena es a Robert Shiller, sí el del Case-Shiller Index y autor del libro Exuberancia irracional (2000), quien este año vuelve a figurar como favorito para el Nobel de Economía por sus “aportaciones pioneras a la volatilidad de los mercados financieros y a la dinámica de los precios de los activos”. En las quinielas le siguen de cerca Robert Barro, Anthony Atkinson y Paul Romer. El lunes lo sabremos.

Como esto se alarga, y el manual de estilo dice que sólo se leen los dos o tres primeros párrafos (ánimo, no se acobarden), tendremos que pasar de puntillas sobre otros temas: el buen tono del Ibex (a por los 10.000), las emisiones de deuda en Italia y España tanto de los Tesoros como de emisores privados, el trabajo arduo del informe FMI en la revisión de sus perspectivas económicas, a pesar de su tono pesimista, o la confirmación de que el Ministro Montoro no se leyó nuestro primer post.

Hasta la semana que viene.

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