Beneficios de la caída de los precios del petróleo


El precio del petróleo ha descendido fuertemente durante los últimos meses, cayendo cerca de un 40% desde el pasado mes de junio, y ha retrocedido a niveles que no se veían desde mediados de 2010. Al menos en parte esta situación es un reflejo de la debilidad de la economía mundial. Pero, por otro lado, también debería servir para impulsar a las economías importadoras de petróleo, así como a la zona euro.

Una caída fuerte de los precios del petróleo suele ser un reflejo de una menor demanda mundial. Si se mirara como un hecho aislado, el reciente descenso del 40% de los precios del petróleo en dólares sería un indicador de que la economía mundial está volviendo a entrar en recesión. Sin embargo, esta vez, los problemas de suministro de todo el año en el mercado del petróleo también juegan un papel importante. La OPEP está claramente perdiendo su control sobre el suministro de crudo (y, por tanto, sobre el precio). Por otra parte, el retroceso en el precio del petróleo ha sido mucho más pronunciado que el de los metales industriales, lo que sugiere que el descenso se debe a algo más que a la falta de demanda.

Una de las consecuencias de la bajada de los precios del crudo será que la inflación continuará descendiendo aún más en el corto plazo en la mayoría de las economías avanzadas. De hecho, es probable que la tasa de inflación general se sitúe justo por debajo de cero en la zona euro en los próximos dos meses. Pero esto no debe ser visto como el inicio de un escenario de deflación, ya que es probable que sea algo temporal. Para evaluar los riesgos de deflación verdaderos, la inflación subyacente es el indicador más relevante, aunque es este caso también es incómodamente baja, pero no se espera que llegue a situarse en terreno negativo en un futuro próximo.

Además, esta situación también tiene efectos positivos. Por ejemplo, el menor precio del crudo va a dar un impulso notable a las economías importadoras de petróleo. En euros, el precio del petróleo ha retrocedido un 30%. Según las estimaciones del BCE, esto contribuye con una aportación de alrededor de un 0,3% al crecimiento de la eurozona el primer año después de la caída de la cotización. Después de tres años, el impacto adicional es del 0,8%. En el entorno actual de crecimiento estructuralmente bajo en la zona euro, esta situación será bienvenida.

Así, la combinación de un petróleo con precios más bajos y un euro más barato debería dar un impulso a la economía de la zona euro en los próximos trimestres. Si a ello se le añaden los bajos tipos de interés, las medidas adicionales adoptadas por el Banco Central Europeo y el sólido crecimiento de importantes socios comerciales como Estados Unidos y Reino Unido, las previsiones para la zona euro no son tan malas como sugieren algunas corrientes pesimistas vinculadas a la región. Incluso en el actual entorno de bajo crecimiento estructural (que es probable que dure algunos años), la zona euro podría ser la responsable de algunas sorpresas positivas en 2015.

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