Behavioural Finance para selectores


Desde hace varios años el behavioural finance es una parte de las finanzas que está de moda. En masters, conferencias y cursos se hablan mucho de este relativamente nuevo concepto. Sin duda, entender nuestro comportamiento en los mercados financieros es algo fundamental.

En selección de fondos, también existe una psicología propia, y con rasgos que, a mi juicio, todo buen selector de fondos debería comprender.

En mi opinión, hay dos conceptos claves en lo que podíamos denominar como el “behavioural finance del selector”. El primero es el seguimiento y el segundo el manejo de capacidad.

El seguimiento se produce cuando un selector compra o recomienda un fondo porque lo tienen en su cartera otros inversores o porque no quiere quedarse como el último “tonto” que no ha comprado o recomendado el fondo (o incluso una clase de activo) que muchos profesionales de las finanzas poseen. Este tipo de comportamiento suele, en muchas ocasiones, imitar las actuaciones de algunos inversores considerados por la comunidad financiera más inteligentes que el resto.

Sin duda, el seguimiento de las posiciones de la competencia provoca que ciertas IICs se pongan de moda y sean compradas o seleccionadas por un gran número de profesionales de las finanzas.

El problema surge a raíz de la constatación de que un fondo ampliamente distribuido no garantiza un buen comportamiento futuro. Aquellos selectores de fondos con mayor experiencia recordarán con enorme facilidad numerosos casos en los que fondos comprados y recomendados por la práctica totalidad de la comunidad financiera, han acabado con rendimientos, en el mejor de los casos, mediocres.

El segundo concepto clave es el manejo de la capacidad. No existe nada que incentive más la venta de determinados fondos que el anunciar un cierre de los mismos. Los humanos psicológicamente estamos preparados para valorar lo escaso y no apreciar lo abundante. Ceteris paribus la inmensa mayoría de los selectores siempre preferirán aquellos fondos con dificultad para tener acceso o con algún toque de exclusividad a aquellos otros cuya distribución no este limitada. Palabras como “te conseguimos capacidad” o “date prisa porque lo cierran” son mágicas en los oídos de muchos profesionales.

En otro artículo publicado en el Blog hace unos meses cité a Madoff. Creo que para todos los financieros es un ejemplo de los que se califican vulgarmente como “de libro”. Madoff, como todo el mundo conoce, tuvo un éxito comercial indudable. Dicho éxito vino motivado, además de por los excelentes resultados que mostraba a sus potenciales inversores, por el conocimiento profundo que tenia sobre el behavioural finance del selector. Madoff, por la estrategia que seguía (supuestamente estafa piramidal), no sólo no tenia, como es obvio, ningún problema de capacidad, sino que necesitaba suscripciones constantes para poder pagar altos rendimiento a aquellos inversores que decidían reembolsar participaciones. A pesar de esto, Madoff comunicaba periódicamente que iba a cerrar sus feeders a nuevas inversiones. Sin duda, la escasez que esto provocaba en la mente de los selectores de fondos incentivaba de manera decisiva las ventas. Por otro lado, el argumento de que grandes inversores tenían Madoff era una poderosa arma comercial muy frecuentemente utilizada por sus comercializadores.

Sin lugar a dudas, Madoff no es precisamente un ejemplo en cuanto a ética profesional, pero sí lo es en todo aquello relacionado con el conocimiento del behavioural finance del selector.

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