Bankia no tendrá que devolver los 23.500 millones recibidos en ayudas


El Ministerio de Economía diseñó en febrero una nueva fórmula para que las entidades financieras que necesitaran ayudas pudieran recibirlas sin que ello tuviera coste alguno para el Estado, es decir, que las devolvieran y, además, pagarán un tipo de interés de entorno al 10% por ellas. Sin embargo, la primera de las inyecciones realizadas, la de 19.000 millones para Bankia-BFA, no cumplirá estos requisitos. El presidente de la entidad, José Ignacio Goirigolzarri, explicó hoy en rueda de prensa que "no hay que devolver nada" porque se recibe en forma de capital y no de préstamo. 

Por tanto, si el Estado quiere recuperar algo de los 23.500 millones que entregará a la entidad (ya tiene casi 4.500 millones), tendrá que esperar a venderla dentro de unos años por algún valor. Inicialmente, se había estipulado que las ayudas serían para tres años y, por tanto, se daba por hecho que Bankia se subastaría en ese plazo, pero en el plan de saneamiento presentado por Goirigolzarri tampoco se establece periodo alguno y, de hecho, la idea que manejan en la entidad es que los planes serán para más largo plazo. No obstante, el Ministerio no se ha pronunciado por el momento sobre esta cuestión.

De partida, aunque el Gobierno está todavía cerrando la decisión, la nueva inyección se haría a través de deuda del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB), aseguran a Funds People fuentes del sector, con lo que esos fondos no se contabilizan ahora en su totalidad como déficit público aunque sea muy factible que el dinero pueda no recuperarse. Sólo pasaría a formar parte de esa partida lo que se dedique directamente a cubrir pérdidas efectivas de la valoración del grupo. 

Goirigolzarri se esforzó, en todo caso, en asegurar que estas ayudas "no son a fondo perdido", ya que la función de su equipo es generar valor para la entidad. De esa forma, llegado el caso de la venta, se podría recuperar una mayor parte de la inyección estatal. Para intentar conseguirlo, el grupo presentará a mediados de junio un nuevo plan estratégico, del que formará parte, porque así lo exigirá Bruselas, la desinversión de buena parte de su cartera de participadas, así como la búsqueda constante de una solvencia (core capital) del 9,5%.

Para ello, el plan de saneamiento presentado se basa en la inyección de 19.000 millones de dinero público, que es el resultado de aplicar nuevas provisiones en la cartera crediticia e inmobiliaria por importe de 15.600 millones, de poner a precio de mercado la cartera de participadas (que le supone un quebranto de 3.900 millones), y de la eliminación de activos fiscales que tenía apuntados por importe de 2.700 millones. En total, 22.200 millones brutos, que se quedan en 19.000 millones netos una vez se restan los 6.000 millones de efecto fiscal y se añaden los 2.800 millones que tiene que hacer de colchón de capital para cumplir el real decreto de saneamiento de febrero.

Los 15.600 millones de nuevas provisiones son la consecuencia de contabilizar de forma más prudente las refinanciaciones, de pasar a posible dudoso (subestándar) una cartera de créditos de 13.000 millones (que ahora requieren más provisiones que antes), de reclasificar créditos a promotores, y de elevar la cobertura de préstamos a empresas e hipotecas a particulares.

Con todos estos saneamientos, Goirigolzarri asegura que la entidad está perfectamente cubierta ante las nuevas exigencias que se puedan derivar de las valoraciones que están realizando para el Gobierno las consultoras Oliver Wyman y Roland Berger. La cobertura total de la cartera crediticia sobre la morosidad actual superaría el 100% en este momento. Y, en todo caso, el banquero asegura que "no existe la posibilidad de que el Estado tenga que aportar más dinero"

Solución para los propietarios de preferentes

Goirigolzarri anunció, además, que en las próximas semanas se dará una solución a los propietarios de las participaciones preferentes de BFA, que rondan los 4.000 millones de euros. No adelantó cuál será la fórmula pero sí dejó claro que ya han descartado la opción de convertirlas en acciones, como han hecho la mayoría de las entidades españolas. 

Los directivos de Bankia eludieron explicar en la rueda de prensa cuántos depósitos han salido de la entidad en las últimas semanas. José Sevilla, el número dos de Goirigolzarri, aseguró que la cuantía que gestionan ahora de sus clientes es similar a la del cierre del año pasado. Eso no supone que no haya salido dinero, sino que habría salido una cifra similar a la captada en el primer trimestre del año, que no se conoce ya que las cifras de ese trimestre se dieron sin apenas detalle. La entidad las hará públicas en los próximos días. 

El lunes se conocerán también los resultados de BFA, la matriz, que los aprobará en la reunión del Consejo de Administración. Es previsible, que al igual que sucedió con el de Bankia, los integrantes de este órgano de gobierno cambien casi en su totalidad para cumplir con la exigencia del Ejecutivo. Goirigolzarri quiso en la rueda de prensa agradecer su trabajo a los vocales que ya han salido y se esforzó por no pedir responsabilidades de la situación actual a los gestores anteriores. En concreto, defendió que Rodrigo Rato realizó su labor en un momento "tremendamente convulso", tanto en la situación económica como en el entorno regulatorio. 

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