Banco de Japón: razones para pensar que la flecha monetaria ha perdido todo su impulso


A falta del mensaje que pueda emitir hoy el Banco de Inglaterra, los expertos y el mercado siguen digiriendo la últimoa decepción del Banco de Japón (BoJ). El consenso anticipaba nuevas medidas para la reunión de julio, como respuesta a la apreciación continuada del yen. Además, el resultado de las elecciones a la Cámara Alta nipona, que dieron una sólida mayoría a Shinzo Abe y su coalición, dio pie a pensar en un apoyo más sólido para implementar medidas.

El caso es que el BoJ sí hizo un anuncio, pero no lo suficientemente fuerte como para corresponder las expectativas depositadas en él, pues se optó sólo por incrementar las compras de ETF (de 3,3 billones de yenes a 6 billones anuales), junto con el incremento de la cuantía del programa de préstamos de dólares a bancos comerciales (medida que pretende ayudar a las empresas niponas en el extranjero), de 12.000 millones de dólares a 24.000 durante cuatro años.

Tomoya Masanao, responsable de gestión de carteras en Japón de PIMCO, declara que el BoJ “ha alcanzado sus límites”. Masanao recuerda que, desde la introducción de los tipos negativos el pasado 29 de enero, la curva de la deuda nipona se ha aplanado masivamente. “Los tipos extraordinariamente bajos y las curvas planas son la receta menos favorita para los bancos y cualquier otra institución financiera: las márgenes se estrechan y cae la reinversión, mientras que los costes del pasivo, o retornos prometidos, no se pueden rebajar”. El experto interpreta que la decisión del BoJ de mantener intacto el ritmo de compras de bonos y el nivel de los tipos de interés “es una fuerte señal de que el BoJ está admitiendo finalmente los grandes costes asociados a su marco monetario actual”.

Sin embargo, valora positivamente la expansión del programa de financiación de dólares, dado que los bancos japoneses y otras instituciones (aseguradoras, fondos de pensiones) “han sido presionados para invertir en el “círculo exterior” (treasuries, bonos corporativos, préstamos) como alternativas a su propio mercado nacional de bonos, donde las rentabilidades se han vuelto nada atractivas”.

Masanao recuerda que alentar a las instituciones financieras a asumir más riesgos formaba parte de los objetivos del BoJ, pero considera que el alcance de la medida ha alcanzado su límite con este último paso: “El coste de la financiación en dólares, específicamente la cobertura de divisas, ha subido como la espuma para los inversores japoneses, a medida que su demanda de financiación se ha incrementado dramáticamente, mientras que la oferta ha estado decreciendo por las restricciones a los balances posteriores a la crisis de los bancos occidentales y los efectos de la inminente reforma de los monetarios en EE.UU.”. La conclusión del experto es que “quizá sea el momento de que la política monetaria ocupe un segundo plano y dejar los mandos a la política fiscal”.

Para los expertos de Groupama AM, el anuncio del BOJ pone en evidencia dos cuestiones. La primera, que “la institución monetaria japonesa está falta de municiones, aunque diga que está lista para actuar de nuevo y mientras sea necesario”. La segunda, que se puede inferior de las declaraciones de las autoridades que se ha creado una “ilusión monetaria”, dado que pese a los esfuerzos por estimular la economía (la base monetaria alcanzó el 77% del PIB nipón en el primer trimestre de 2016), no se ha alcanzado el objetivo de inflación del 2%, ni se ha conseguido estimular la actividad (los indicadores macro llevan decepcionando desde abril de 2014, cuando se aplicó la primera y hasta el momento única subida del IVA).

Desde la firma francesa observan que, si bien en años anteriores era el Ejecutivo el que presionaba al BoJ, en esta ocasión se han revertido los papeles: “Para enderezar la inflación y reactivar el crecimiento, la política monetaria del BoJ debe ir acompañada de un paquete de estímulos y de iniciativas de reformas estructurales de gran amplitud por parte del gobierno”, concluyen.

La flecha destacada

Desde Capital Group el gestor Seung Kwak – que admite sentirse decepcionado con el ritmo de progreso de las Abenomics- se centra precisamente en las reformas que pueda tener Abe en la recámara: “Ahora que las elecciones ya han pasado, el gobierno va a centrarse en dos cuestiones principales. La primera de ellas es la reforma laboral. La estructura corporativa de la mayor parte de las empresas japonesas con cotización oficial se caracteriza por su excesiva rigidez. Por eso las empresas se muestran reacias a la hora de contratar más personal o de aumentar los salarios; también por eso los gastos de venta, generales y administrativos de las empresas japonesas han sido siempre tan elevados”, detalla.

La segunda reforma sobre la que Kwak espera ver progresos es la migratoria: “Esperamos que se produzcan ciertos cambios en la contratación de trabajadores extranjeros. Los sectores a los que se dirige la acción del gobierno en este sentido son los sectores asistenciales, de construcción y fabricación, en los que existe una gran escasez de mano de obra. El gobierno también tiene previsto aumentar el número de trabajadores extranjeros muy cualificados, y le gustaría facilitarles el proceso de solicitud de residencia permanente”, indica.

Finalmente, el gestor considera muy probable que se anuncie en otoño alguna clase de paquete de estímulos fiscales, que cifra entre los 5 y los 10 billones de yenes (equivalente a un 1%- 2% del PIB nipón), “aunque podría ser incluso mayor en caso de debilitamiento de la economía”. El experto destaca que “no se trata de una cantidad insignificante, y es una muestra de la determinación y del compromiso del gobierno japonés para devolver al país a la senda del crecimiento”.

Los expertos no esperan más movimientos del BoJ hasta septiembre, ni tampoco para el BCE o la Fed. La pelota queda en el tejado del Banco de Inglaterra, para el que se espera que haga hoy un anuncio importante sobre posibles medidas para compensar el impacto del Brexit.

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