Banca March cree que los mercados se mantendrán en “el limbo”


Para los expertos de Banca March, la posibilidad de que la crisis global degenere en una Gran Depresión o una década perdida como la de Japón en los años 80 parece haber quedado atrás. “Esta crisis ha sido global y las medidas se han tomado de forma coordinada. Además, desde el principio se ha incrementado la liquidez, se ha conseguido salvar al sistema financiero y no se han cometido errores como adoptar políticas proteccionistas”, explica Miguel Ángel García, director de inversiones de Banca Patrimonial en la entidad.

Por tanto, el principal interrogante ahora es a qué velocidad se podrá salir de la crisis. Según José Luis Jiménez, director general de March Gestión, existe una probabilidad del 50% de que la economía mundial experimente una recuperación en forma de W el año que viene. En este caso, tras la recuperación inicial vendría una nueva caída, debido a que el consumo y la inversión no conseguirían sustituir al gasto público. La calidad de los balances del sector financiero sería el factor clave para que volviera a producirse el crecimiento. Para este escenario, Jiménez pronostica una elevada volatilidad, en la que la gestión activa se impondrá como estrategia de gestión.

Jiménez compara este escenario con una suerte de “limbo”, ya que de él podrían derivarse dos escenarios más extremos, aunque también, a priori, más improbables. El experto considera que la probabilidad de que se dé el escenario más negativo (el infierno), es del 35%. En este caso, en el que la recuperación tendría forma de L, la política monetaria sería inefectiva, como lo fue en Japón, y al déficit de los estados se sumarían el paro y la deflación. Por tanto, desde el punto de vista de la inversión se impondría una gestión defensiva, concentrándose en activos refugio como el oro y las divisas más fuertes.

En la otra cara de la moneda, la recuperación en V (el paraíso), supondría la normalización del consumo y la inversión, así como el incremento de los ingresos fiscales, el superávit presupuestario y el saneamiento del sector financiero. La renta variable y las materias primas serían los activos más oportunos.

Uno de los factores determinantes para que la economía mundial se eleve al cielo o descienda a los infiernos, será el comportamiento de China. El gigante asiático juega un papel clave debido a su ingente volumen de reservas de divisas en dólares y su potente crecimiento económico. “Ahora mismo China es una de las locomotoras del planeta, junto con EEUU (o los mercados occidentales) y si cae uno, también cae el otro”, comenta Jiménez. En su opinión, sería necesaria una mayor apertura comercial en este país, así como que el yuan no estuviese devaluado en términos reales.Asset Allocation

A la hora de implementar este enfoque en las carteras, los expertos de Banca March recomiendan volver a introducir la renta variable de forma paulatina, aunque se sienten más cómodos con los sectores más defensivos. “Son los que menos han subido en bolsa, los beneficios son más predecibles y tienen buenas perspectivas en dividendos”, comenta Ofelia Marín-Lozano, directora de análisis de la entidad.

En cambio, en la distribución geográfica no les importa ser más agresivos y sobreponderar los mercados emergentes, como Latinoamérica, Asia Pacífico y Japón (por su exposición al crecimiento asiático), exceptuando la Europa del Este.

En cuanto a la renta fija, prefieren el crédito a la deuda pública y consideran que aún queda valor en el investment grade. Y, en consecuencia con su apuesta por los países emergentes, también detectan valor en la renta fija de estos mercados, cuyas divisas muy posiblemente acabarán reevaluándose.

Por el contrario, y en un entorno de tipos bajos, son negativos con la liquidez.España a la cola

En March cuentan con una visión más negativa de la bolsa española que del resto de los mercados desarrollados. Según Jiménez, España se encuentra todavía en plena caída, por detrás del resto de economías avanzadas, que ya comienzan a acercarse al punto de inflexión (como Japón) o han iniciado ya la recuperación (Francia y Alemania).

A ello contribuye la mala situación del sector inmobiliario residencial, al que “aún le quedan por purgar excesos”, en palabras de Ofelia Marín-Lozano. Según esta experta, desde que España entró en el euro se ha construido una media de 500.000 viviendas al año, cuando en realidad sólo había demanda para 300.000. Por tanto, hay un exceso de 1,5 millones de viviendas al que hay que dar salida. Al ritmo de 300.000 viviendas al año, la purga llevaría cinco años de los que, por el momento, sólo ha transcurrido uno.

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