Banca March apuesta por fondos de bolsa para aprovechar un 2013 de recuperación


2013 será un año de recuperación, tanto para los beneficios empresariales como para el crecimiento económico global que, aunque seguirá por debajo del de la década pasada, verá un repunte, liderado por los países emergentes y con una eurozona que irá saliendo gradualmente de la recesión. Las positivas perspectivas de Banca March para el próximo año se reflejan en los activos por los que apuesta: la renta variable es el claro favorito, junto a las materias primas (petróleo, oro y materias primas industriales), activos de riesgo que se beneficiarán de ese mayor crecimiento.

“La renta variable será el mejor activo, está más barata y además hoy existe un mayor consenso sobre su potencial. Por eso los inversores que se perdieron el rally de 2012 deberían reconsiderar sus posiciones”, comenta José Luis Jiménez, director general de March Gestión. De ahí que cuatro de los cinco fondos que propone el banco sean bursátiles.

Así, son March New Emerging World, March Vini Catena (que invierte en acciones de empresas que participan en la cadena de valor del vino), March Europa Bolsa (fondo que invierte en empresas europeas con estilo de valor, y que sustituye al March Global en la cartera recomendada para este año frente a 2012) y Torrenova sicav, con una política de inversión conservadora en renta variable, que busca batir a la inflación en un 2%. El quinto fondo, en sustitución del March Renta Fija Privada ante el poco recorrido de la deuda corporativa, es Fonmarch, producto de renta a fija a corto plazo que pretende aprovechar la convergencia de la prima de riesgo española y las oportunidades en depósitos de entidades solventes.

Y es que en Banca March confían en una reducción de la prima de la deuda pública española en un escenario de recuperación: podría situarse en entre 300 y 350 puntos básicos en un periodo de seis meses, lo que beneficiaría al activo. “Si se pide el rescate, la prima podría bajar incluso hasta los 200 puntos básicos”, indica Miguel Ángel García, director de Estrategia de Mercados del banco. Con todo, en la entidad aprovecharían momentos puntuales de tensión, cuando el activo está más barato, para comprar.

Posición neutral en renta fija

En un entorno de bajos tipos (que incluso podrían bajar más en Europa) y de continuidad de las inyecciones de liquidez por parte de los bancos centrales del mundo desarrollado, los activos monetarios y de renta fija serán los menos atractivos. De ahí la posición neutral del banco en tesorería, de la que se pueden esperar raquíticas rentabilidades, bonos corporativos y de alta rentabilidad, que tras el último rally casi han agotado su recorrido, o productos de retorno absoluto. Y la posición negativa en deuda pública de calidad (excepto en lugares con atractivas rentabilidades, como España e Italia) y activos monetarios, en los que los inversores pagan, a veces con retornos negativos en términos reales, “el precio de la seguridad”.

Con todo, y aunque con una aproximación más cauta que en 2012, aún hay oportunidades en bonos. Por ejemplo, en crédito de empresas de países periféricos o deuda emergente, nombres que permiten beneficiarse del cupón. Pero en el activo, aboga sobre todo por la deuda española y por aprovechar los depósitos extratipados que ofrecen algunas entidades, y que pueden seguir surgiendo de forma puntual según avanza el proceso de reforma financiera.

Bolsa europea

En el activo favorito, la bolsa, las apuestas se centran en Estados Unidos (que sólo afrontará recesión en el primer semestre si no hay acuerdo sobre el ajuste fiscal) y Europa, con una posición neutral en Japón, Asia-Pacífico y Latinoamérica y negativa en la Europa emergente. La posición también es neutral España, mercado en el que habían estado fuera desde 2007 y que empezaron a incluir en verano en sus carteras, sobre todo vía fondos, pero también mediante empresas relacionadas con la temática de sus productos, como el vino (Vidrala o Barón de Ley) o empresas familiares.

Una de las razones por las que les gusta Europa es por la idea de que el euro no va a romperse. “La continuidad, con una postura flexible de los países del norte y del sur, llevará a crecimiento”, dice Jiménez, que explica la problemática de cualquier otra opción en la que prime el “egoísmo nacional” frente a “la generosidad del proyecto común”. Así, un contexto en el que los países periféricos aceptaran las reformas pero los poderosos negaran ayudas daría como resultado un suicidio ortodoxo de los primeros, mientras aquel en el que éstos no aceptan las reformas pero siguieran las ayudas sería una bomba de relojería que acabaría explotando. Las posturas inflexibles de ambas partes llevarían a la ruptura del euro, según el experto.

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