Bajo crecimiento… ¡Qué sorpresa!


 

Comenzamos con nuestra primera contribución a este blog en un momento de tensión máxima en los mercados a cuenta de los problemas de la deuda en ambos lados del atlántico pero especialmente diría yo a cuenta de la fuerte desaceleración económica observada en las principales economías desarrolladas (y emergentes también). Lo hacemos tratando de proporcionar perspectiva en honor al nombre anglosajón de nuestro blog: Hindsight.

Primeramente nos gustaría llamar la atención del lector sobre el escenario de largo plazo al que nos enfrentamos y que se olvida rápidamente por los actores del mercado a la mínima que el ciclo alcista de los activos de riesgo clásicos (bolsa y crédito) se extiende en el tiempo. De esto ya avisábamos al principio de esta primavera: http://www.cincodias.com/articulo/mercados/mejor-paso/20110411cdscdimer_9/

 

En nuestra visión lo que nos espera es un largo periodo (súper ciclo) de bajo crecimiento económico en los países desarrollados que puede extenderse durante cerca de una década más. El concepto y razones de este “súper ciclo frio” eran expuestos en una conferencia en Barcelona el pasado mes de junio. Pueden acceder a la presentación en este enlace o en el fichero adjunto.

 

Este largo periodo de bajo crecimiento no será estable. Tendrá ciclos económicos expansivos y recesivos y dentro de los propios ciclos existirán fases de aceleración y desaceleración. Esta no es una dinámica nueva sino que siempre ha existido.   Lo que nos hemos encontrado ahora precisamente es una desaceleración dentro de un ciclo expansivo pero la ralentización está siendo más severa, extensa y persistente que lo que el mercado anticipaba. El hecho de que las recesiones vienen siempre anticipadas por una desaceleración (y esta es fuerte) y los acontecimientos alrededor de la deuda pueden representar el pequeño empujón para lanzar a la economía global en el abismo de la contracción, ha llevado a los mercados al pánico vendedor.

 

Luego la pregunta del millón es si nos encontramos ante una inminente recesión económica.  Si ello fuera así, lo visto hasta ahora sólo sería el comienzo de la caída de los activos de riesgo ya que la historia nos muestra consistentemente que las caídas de los índices bursátiles, asociadas a recesiones económicas, superan como mínimo el 40% desde máximos.

 

Seguro que en los últimos días han leído y escuchado numerosas opiniones sobre el tema por lo que prefiero no aburrirles con una visión más. Lo que sí les voy a dar es mi opinión y una pista. Veo poco probable que vayamos a entrar en recesión de forma inminente (próximos trimestres) con los últimos indicadores adelantados en la mano. Sin embargo, si hay una opinión verdaderamente cualificada sobre los ciclos económicos esta es la de ECRI (Economic Cycle Research Institute). ECRI ya avisó a sus clientes tan pronto como desde primeros de año que nos encaminábamos hacia una fuerte desaceleración del ciclo económico en Estados Unidos y a nivel global. Desafortunadamente, la información más actualizada y detallada la reserva para sus pudientes clientes pero los últimos indicadores públicos de esta institución y los comentarios de su CEO, Lakshman Achuthan, me lo dejan bastante claro: en el momento actual no se observa recesión inminente.

 

Otros indicadores que han probado en el pasado su eficacia a la hora de anticipar los cambios en el ciclo económico son los relativos al transporte. Resulta que la “nueva” economía no lo es tanto en realidad y el viejo sector del transporte sigue siendo un indicador muy útil sobre el devenir de la actividad económica. Existen varios y un clásico (en este caso del transporte marítimo internacional) es el famoso índice Báltico o Baltic Dry Index (BDI) que mide los fletes marítimos de un conjunto de rutas marítimas clave. Sin embargo, en esta ocasión les dirijo la atención hacia un indicador quizás menos conocido, el índice de comercio Ceridian. Este índice mide la actividad del transporte por carretera de grandes camiones en Estados Unidos. Su historial de acierto a la hora de medir el pulso de la actividad económica y anticipar cambios de ciclo y recesiones es de momento impoluto aunque no sea excesivamente largo. El último indicador de julio muestra caídas pero de nuevo señala que estamos lejos de haber entrado en una recesión.

 

Así, consistente con este escenario de fuerte y persistente desaceleración y bajando al nivel de mercados, la perspectiva para mi índice de referencia, el Dow Jones Industrials, es de una potencial caída hasta el entorno de los 10.000 puntos. Esto es una caída de entre el 20%-25% desde los máximos de mayo en los 12.800 puntos. Cualquier cosa por debajo de estos niveles sería anticipo de una contracción económica. A partir de ahí y tras la constatación de que no habríamos entrado en recesión sería difícil justificar los bajos precios actuales. Un rebote sólido estará servido. Mientras tanto en el más corto plazo la fuerte volatilidad muy probablemente continuará.

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