Bajas correlaciones en renta fija igual a oportunidades para reducir el riesgo y mejorar retornos


Ahora que el rally de la renta fija que se desató con el estallido de la crisis en 2008 está empezando a languidecer, cada vez más gestoras están buscando fórmulas para invertir en esta clase de activos y seguir obteniendo retornos atractivos en los próximos años. La fórmula adoptada por los especialistas de Invesco AM parte de la aseveración de que “no todo el crédito es igual”, tanto por el riesgo que entraña como por los niveles de volatilidad y por su correlación con otros activos. Su traducción a la práctica es un acercamiento multisector y dinámico.  

“Creemos que un acercamiento interconectado para invertir en diversos mercados de renta fija y crédito ofrece atractivas oportunidades de retorno ajustado al riesgo no disponibles si se invierte sólo en un único sector”, resume Carolyn Gibbs, estratega senior de la división de renta fija de Invesco. Desde la firma proponen una estrategia con tres componentes primarios: una diversificación de activos estrategia en la que se emplea un acercamiento modificado a la paridad de riesgo; una distribución táctica en la que se utiliza experiencia cualitativa y el juicio de equipos experimentados para identificar beta de crédito relacionada con áreas de oportunidad; y, finalmente, la generación de alfa a través de una selección top down de subsectores y emisiones a través de una exposición al riesgo idiosincrática. 

Esta compleja estrategia trata de dar una respuesta a la búsqueda de rentabilidad en renta fija que se ha intensificado este año, satisfaciendo la necesidad de los inversores de buscar ‘papel’ más seguro que la renta variable y con más rendimiento que el que ofrecen actualmente los títulos de deuda soberana. No obstante, lo que frecuentemente subestiman los inversores es que dentro del rico universo de inversión de renta fija los activos tienen distintos comportamientos, por lo que uno de los primeros pasos que se toman desde Invesco es para detectar las diferentes características de cada uno y cómo se pueden identificar oportunidades y correlacionar los distintos activos entre sí. 

“Creemos que este acercamiento provee un marco sólido de control estratégico del riesgo con la habilidad de capturar en un plazo más corto oportunidades presentes en anomalías dentro del ciclo”, continúa Gibbs. En resumen, observan en base a la cotización histórica de los activos que, el high yield ha sido el que mejor comportamiento ha mostrado, pero con mayor volatilidad que la deuda con grado de inversión en los últimos diez años. Por otra parte, detectan que el high yield corporativo y la deuda emergente muestran la mayor correlación, mientras que la deuda corporativa con grado de inversión y los préstamos bancarios son los menos correlacionados. “Estas correlaciones más bajas indican la oportunidad disponible para reducir riesgo y mejorar retornos con un acercamiento multisector”, señala la experta.

Así, desde este punto de partida modulan la beta de crédito tácticamente a través del valor relativo del posicionamiento a través de distintas clases de crédito, con la idea de buscar alfa a través de una selección bottom up. “El resultado es una cartera ampliamente equilibrada a través de los sectores con y sin grado de inversión que creemos que pueden generar mayores retornos  que el high yield y el grado de inversión con menor volatilidad". 

La estrategia está compuesta por deuda global con grado de inversión, high yield, deuda emergente y préstamos bancarios, “gestionada holísticamente con la habilidad para controlar la beta de crédito en general, las duraciones y otro posicionamiento de riesgo”, combinando acercamientos top down y bottom up y beneficiándose de la diversificación de activos. Invesco apuesta por un equipo con amplia experiencia y dividido en subequipos sectoriales y macro que evalúan los fundamentales, el sentimiento y las valoraciones “en el contexto de los patrones del ciclo de negocio para desarrollar juicios cualitativos en torno al posicionamiento sectorial”. 

“Creemos que la paridad de riesgo provee un acercamiento más equilibrado y estable a la diversificación de activos que otras metodologías de diversificación”, señala Gibbons, que añade que esta paridad permite que la estabilidad y la diversificación se puedan prolongar a lo largo del tiempo. 

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