"B Movie"


Las películas de serie “B” fueron la respuesta de los grandes estudios de Hollywood ante la caída de audiencia experimentada durante la Gran Depresión; mala calidad, menor coste de producción a cambio de mayor afluencia a unos cines con entradas más baratas. Salvo películas como “La mujer pantera” o personajes como Ed Wood, pocos recordaremos sus nombres, y mejor no hacerlo porque es una época de más sombras que luces para la historia del cine. La saturación en la oferta generó que se cuestionara profundamente el verdadero valor de algo tan maravilloso como es el cine.

En la industria europea llevamos tiempo “auto engañándonos”, porque es necesario afrontar el gran problema que tenemos ante nosotros: el exceso de oferta, resta calidad a los productos y credibilidad ante los clientes. Una industria ágil y flexible en la generación de nuevos fondos no es siempre una industria eficiente si deja de lado la calidad de lo que genera. Muchas gestoras se copian unas a otras con el único objetivo de captar patrimonio, sin tener en cuenta que lo importante es tener las capacidades y los recursos para llevar a cabo esas estrategias: quieren alcanzar un fin, sin tener los medios a priori. No se trata del típico dilema del huevo antes de la gallina, se trata de ofrecer tortillas en el menú sin saber si en la despensa tienes los ingredientes adecuados. Es un problema de calado si tenemos en cuenta que la gestión activa en general queda en entredicho, donde los buenos gestores se pierden en un universo creciente de falsas copias y fondos de “serie B”.

Hay también quien se equivoca señalando con el dedo que este vicio (lanzar fondos por que sí) es propio sólo de las grandes gestoras; no es así, es un problema que también existe entre algunas pequeñas gestoras que interpretan mal sus verdaderas capacidades atraídas por suculentas comisiones de gestión. Es un mal endémico. Pero, ¿por qué la mayor parte de la culpa recae en el proveedor, si es el inversor quien se ve atraído por nuevas ideas y “top performers”? Los números así lo demuestran: las entradas siempre están en estos segmentos. Pues bien, a mí entender, el proveedor es siempre el mejor conocedor del mercado, el inversor especializado y sobre todo el que tiene más que perder; la credibilidad futura depende del buen hacer pasado, sino cuidas lo que tienes no podrás reivindicarte en el futuro. El respeto de los demás te lo ganas respetándote a ti mismo. No son menos ciertos los argumentos que utilizan las gestoras en muchas ocasiones: falta de educación del inversor, un trato fiscal desigual…etc. pero no se estaría siendo constructivo si las gestoras sólo vieran ahí la fuente de sus problemas. Son muchos los esfuerzos que hay que hacer, pero la filosofía que hay detrás de las gamas de muchas de nuestras gestoras es la raíz de muchos de los problemas que existen.

Este es un negocio de personas e ideas, donde éstas siempre cuentan más que el marketing y las labores comerciales con visión a corto plazo.