¿Aumenta la confianza? Los flujos de fondos transfronterizos tienen la respuesta


Aunque el programa de operaciones monetarias directas (OMT) puesto en marcha por el BCE ha aparcado las dudas sobre la decisión con la que actuarían desde la UE para poner freno a la crisis de deuda soberana, los flujos de fondos indican que los inversores aún no quieren correr riesgos. Así lo cree Bill McQuaker, director adjunto de Renta Variable de Henderson Global Investors, quien considera que “las acciones europeas siguen sufriendo de mala prensa a raíz de la crisis de deuda soberana, lo que implica el riesgo de que los cinco años de desprestigio que vienen sufriendo estas acciones se prolonguen a seis”.

Según explica, la inversión en muchas clases de activos, como es el caso de la renta variable, supone un horizonte a largo plazo, si bien los flujos de fondos aún se ven afectados por lo que suceda en el corto plazo. “En particular, los flujos de fondos transfronterizos son un muy buen indicador de la confianza del inversor. Normalmente, cuando hay optimismo y un nivel elevado de confianza, los inversores tienen mayor predisposición a invertir en el extranjero”, afirma McQuaker. En este sentido, los flujos de fondos transfronterizos, que habían experimentado una recuperación en el segundo trimestre de 2012, disminuyen en el tercero.

El experto atribuye esta evolución a los nuevos temores en torno al crecimiento mundial. “Es interesante que las especulaciones y las medidas adoptadas en materia de política monetaria por los bancos centrales sólo hayan tenido un impacto limitado en los mercados”. Las acciones europeas no han sido las únicas castigadas por el pesimismo de los inversores, aunque sí las más afectadas, ya que las salidas de capitales fueron más pronunciadas en 2012 que en el año anterior. Según EPFR y Deutsche Bank, desde principios de año hasta finales de agosto de 2012, los capitales hacia fondos de renta variable de Estados Unidos, EMEA, Latinoamérica y Asia Pacífico (sin Japón) han tenido un saldo negativo.

Renta fija y otras tendencias

En renta fija, los fondos que invierten en bonos de Europa Occidental, Alemania, Suiza y los países emergentes europeos han registrado salidas de capitales, al igual que los fondos del mercado monetario. Sin embargo, esas salidas tan solo han empeorado en el caso de los fondos de bonos alemanes este año, lo que muy probablemente obedezca al protagonismo que tiene el país germano en la eurozona. Pero donde hay perdedores, también hay ganadores. Los fondos de renta variable internacional, de Japón y de mercados emergentes mundiales han registrado entradas netas de capitales. Todas las categorías registran un aumento de flujos de fondos en comparación con 2011, salvo por la renta variable internacional, donde los flujos de fondos se han mantenido estables, indica el experto.

En otros segmentos de la renta fija, McQuaker afirma que también se han registrado entradas de capitales hacia fondos que invierten en bonos internacionales, Estados Unidos, Reino Unido, Latinoamérica, Asia Pacífico (sin Japón), deuda de mercados emergentes, y bonos corporativos de alto rendimiento. Todas estas categorías han registrado mayores entradas de capitales respecto a 2011, excepto en el caso de los bonos latinoamericanos, donde las entradas de capitales se mantuvieron estables, y los bonos de Asia ex Japón donde las entradas se han desacelerado ligeramente. La renta variable de Pacífico es la única categoría que registró igual flujo de entradas que de salidas de capitales, tras haber registrado salidas netas en 2011.

Si bien la mayoría de estas decisiones de inversión obedecen a la preocupación en torno a la economía, principalmente en Europa y Estados Unidos, también hay otros factores en juego. A juicio del director de Henderson, no debería subestimarse el efecto de la regulación en los mercados. “El Reino Unido parece estar aún en un proceso secular de reducción de la exposición de los inversores institucionales a la renta variable, debido a la necesidad de los fondos de pensiones de anticiparse a pagos futuros. Esto contrasta con la situación en Estados Unidos, donde las instituciones han redescubierto parte de su interés en la renta variable”.

De hecho, las instituciones de Estados Unidos aún siguen siendo vendedores netos de acciones pero el ritmo de la venta se está desacelerando en tanto las instituciones británicas siguen siendo vendedores netos de acciones, habiendo registrado tan solo un trimestre positivo desde septiembre de 2007. Las instituciones europeas también son vendedores netos de acciones. Por su parte, las instituciones japonesas son los únicos compradores netos de acciones, donde los flujos tienen una trayectoria volátil pero positiva en general, y en ascenso.

“La pregunta obligada es si esto equivale a invertir usando el espejo retrovisor dado que, en mi opinión, las oportunidades de crecimiento y de renta a medio y largo plazo que ofrecen las acciones parecen ser superiores a las que ofrecen los bonos soberanos”. De hecho, McQuaker considera que, como consecuencia de las malas noticias procedentes de Europa, sus acciones son atractivas para los inversores interesados en adoptar un posicionamiento contrario al consenso, ya que la región se negocia actualmente con un descuento de valoración respecto a otras. “Un análisis pormenorizado por acción individual indica que hay oportunidades muy atractivas”, concluye.

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