Atraco a las tres


Nuevo post del blog de María Folqué y Montserrat Formoso de Funds People. La verdad es que los mercados han sido lo de menos esta semana.

Los tiempos es lo que tienen, que avanzan y te dejan obsoleto total. Como muestra el botón de la ciber-moneda bitcoin. Antes, en toda buena peli de atracos, la gente se reunía, o se entrenaba, o se vestía de negro,  o se emborrachaba, o hacía un gran hueco en un muro. En cambio, con la desaparición o hundimiento de Mt. Gox y sus bitcoins, nos hemos dado cuenta de que la cosa de los ciber robos no termina de emocionarnos, probablemente porque no lo entenderíamos ni aunque el ciber caco nos lo explicara clarito, clarito y paso a paso.  Qué nostalgia tan grande de Gracita Morales en “Atraco a las tres”. Tal y como Niall Ferguson hizo notar,  nuestra relación con el dinero se ha convertido en algo menos concreto desde la desaparición del patrón oro y el invento del dinero de plástico. Eliminada la relación física, nos queda un mundo virtual, menos emocionante,  sin billetes pequeños, usados y sin numeración correlativa, en el que no obstante, la mente criminal se las sigue apañando divinamente.

Pero sí, el ciber robo nos deja frías, casi tanto como a las estadísticas americanas el invierno polar que está haciendo en Estados Unidos y que se nota en todo, en la confianza consumidora, en los pedidos de bienes duraderos, y en las peticiones semanales de empleo. Eso sí, la Fed ya ha dejado claro que el frío le da igual y que el tapering seguirá adelante, como si ya fuera primavera, a menos, eso sí, que el panorama se deteriore “significativamente”. Significativamente es una palabra interesante, muy de fondo de armario por su ambigüedad. Aunque desde hoy nuestro término favorito es el “forward guidance cualitativo”.  Parece ser que ahora que EE.UU se acerca al 6,5% de desempleo, llega la Fed y pasa de los números, y lo que va a incluir es un amplio rango de indicadores del mercado laboral para decidir el devenir de su estrategia monetaria. Una nueva estrategia para que se entienda un poco menos lo que va hacer. Al igual que con el BOE, se impone el desconcierto.

Más allá, lejos, en Japón la política monetaria ya da sus frutos y la tasa interanual de inflación sube hasta un 1,6% en diciembre, la cifra más alta desde octubre desde 2008. El objetivo del 2% está más a mano, aunque los objetivos de crecimiento de momento tengan un cumplimiento más moderado. Pero atención que la primavera puede respaldar  Abenomics, ya que traerá consigo las negociaciones salariales, una tradición que comenzó en 1950, mediante la que las grandes empresas marcan las tendencias salariales para el resto de compañías niponas. El Gobierno habría “sugerido” generosidad en las subidas y en los bonos.  Hay que consumir.

Aún así, la salida de la desinflación es un camino lento y tortuoso, tome nota BCE. Draghi podría echar mano de la “Retórica” de Aristóteles, donde el filósofo de Estagira nos previene contra la falacia del falso dilema. A veces, en la vida, hay más de dos alternativas. Aunque depende de para quién. Porque si eres un país emergente con un crecimiento económico tocado, y has tenido que recurrir a la subida de tipos para evitar la fuga de capitales y la depreciación de tu divisa, pero además te encuentras que tu nivel de inflación supera el objetivo… tu alternativa es un vocablo llamado estanflación.  Y eso tampoco suena así.

Como ya nos estamos adoptando un tono Rubini vamos a dejarlo aquí, que últimamente andamos un poco agoreras con los emergentes, y eso empieza a asustarnos. Que aunque somos personas de tendencia optimista, a quién no le tienta dentro de 10 años hacer tertulia con el “yo lo vi venir”.  Forward guidance de calidad, señores.

Buena semana.

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