Atentos a estas ciudades en 2018


TRIBUNA de Hugo Machin, corresponsable de valores inmobiliarios globales de Schroders. Comentario patrocinado por Schroders.

Una cartera diversificada debería contar con cierta exposición inmobiliaria. Con el fin de analizar las mejores oportunidades en renta variable inmobiliaria, el equipo de Global Cities de Schroders elabora un índice semestral que se basa en factores como las perspectivas de crecimiento económico, las clasificaciones universitarias, la renta disponible de cara a la siguiente década y el número de habitantes para enumerar las ciudades que disponen de estos atributos e invitan a la inversión. La última actualización correspondiente al mes de febrero, alzó por segunda vez consecutiva a Los Ángeles como la mejor ciudad global para la inversión, seguida de Hong Kong y Londres.

Además de evaluar las oportunidades actuales, intentamos localizar cuáles serán las ciudades idóneas en un entorno de inversión para lo que queda de año. En este sentido, observamos de cerca varias ciudades que por sus niveles de renta cada vez mayores, previsiones de crecimiento, poblaciones grandes y una mano de obra cualificada, pueden valerse de estas ventajas para atraer a empresas que, a su vez, captarán empleados con talento.

En Asia ponemos el foco en Shenzhen en China. Esta urbe destaca por dos puntos. El primero es que forma parte del Área de la Gran Bahía de Guangdong, Hong Kong y Macao, que se está erigiendo en una de las áreas económicas más poderosas del mundo. El segundo es que la ciudad está desarrollando aptitudes especializadas en tecnología dentro del Área de la Gran Bahía y acoge actualmente a algunas de las principales empresas de este campo, como Huawei y Tencent. El Área de la Gran Bahía cuenta con una población total de 68 millones (el 5% de la población de China) y representa el 12% del PIB del país. Es la quinta economía más importante de Asia. 

En Schroders creemos en el efecto que tiene la agrupación de distintas ciudades, y el Área de la Gran Bahía es buen ejemplo de ello, con Shenzhen en su epicentro. Shenzhen es el ejemplo perfecto de una ciudad que disfruta de un círculo virtuoso. Es idónea para los sectores de crecimiento, en una región en auge dentro de un país que sigue sumido en su transformación hacia una economía de consumo. Por todo ello, encabeza la lista de urbes que no podemos perder de vista en 2018.

En EE.UU., San José se sitúa a la vanguardia de la revolución tecnológica que tiene lugar en el seno de Silicon Valley. Además, vemos a esta urbe con posibilidades ya que a escala global es uno de los ejemplos más destacados de economía del conocimiento. La ciudad es una fábrica de ideas, donde, años atrás, las ciudades del cinturón industrial de EE.UU. producían bienes. Cisco, eBay y Adobe tienen su sede en San José.

A pesar de su población relativamente reducida (un millón de habitantes), San José presenta unos sólidos parámetros económicos y una elevada puntuación en términos universitarios en el índice Global Cities. La ciudad compite con las mejores y creemos que seguirá atrayendo empresas robustas y empleados con talento.

A pesar de que la inquietud sobre el elevado nivel de los precios de la vivienda persiste, los estudios muestran que los trabajadores del conocimiento están dispuestos a afrontar un elevado coste de la vivienda como inversión en su carrera profesional.

Por último, en la región de Europa y Oriente Medio, Tel Aviv se está erigiendo como una de las ciudades con capacidad para escalar posiciones en la clasificación de Global Cities. Su cualificada mano de obra da lugar a unos salarios más elevados, por lo que, desde nuestro punto de vista, la ciudad se convertirá en un centro global cada vez más importante.

Su economía avanza con rapidez. La ciudad cuenta con un centro financiero en expansión, al igual que su sector tecnológico. Así lo reconoció Google en 2012 al poner en marcha Campus Tel Aviv, un espacio en el que los emprendedores pueden reunirse y desarrollar ideas. Además, la juventud israelí acude en tropel a la ciudad tanto para trabajar como para disfrutar de su ocio.

En definitiva, observamos que las oportunidades de inversión no están acotadas a las urbes tradicionales, si no que podemos encontrar futuras joyas en ciudades que pueden pasar desapercibidas para aquellos inversores con carteras más concentradas. Nuevamente, la diversificación juega un papel fundamental en nuestra estrategia, un principio que también podemos aplicar a la inversión inmobiliaria.

 

Profesionales
Empresas

Lo más leído