Aspectos positivos para la economía estadounidense de la elección de Donald Trump


El 9 de noviembre se vieron dos mercados muy distintos con tan sólo horas de separación: uno dominado por el pánico y el pesimismo, y otro moderadamente optimista (leer más). En vista de este comportamiento, podría deducirse que los mercados pasaron del pánico al pragmatismo, al asimilar que algunas de las propuestas de Donald Trump son, de hecho, favorables al mercado.

Luca Paolini, estratega jefe de Pictet AM, destaca el fin de la parálisis política, gracias a la mayoría republicana en el Congreso y el Senado: “Los planes de Trump de reducir el tipo del impuesto de sociedades del 35% al 15% y aumentar gasto en infraestructura en no menos de 500.000 millones de dólares, resultan positivos para la economía de EEUU y el partido republicano es ahora más propenso a aprobarlo”. Paolini ve igualmente “estimulante” el hecho de que el magnate “tenga planes para incentivar que las multinacionales repatrien beneficios acumulados en el extranjero y simplificar el código tributario para reducir el tipo máximo del impuesto de la renta de las personas físicas”. Como estas medidas tienen carácter inflacionario y contribuirán a un mayor déficit presupuestario, el experto concluye que “se puede poner fin a la fortaleza del dólar, que ya consideramos un 20% sobrevalorado”.

Los expertos de Capital Group especulan con la posibilidad de que se construya el famoso muro fronterizo con México: “En teoría, EE.UU. podría incluso otorgar garantías crediticias a México para que el país pudiera obtener préstamos con un tipo de interés muy bajo y contribuyera a la construcción del muro, cumpliéndose así la promesa de Trump de que México «pagaría» el muro”. Desde la firma indican que “un proyecto de tal envergadura podría llegar a ser percibido como un programa de creación de empleo al más puro estilo keynesiano en ambos lados de la frontera”.

Más allá de esta hipótesis, en la gestora consideran que el millonario podría dejar su impronta “en la construcción o reparación de carreteras, puentes, túneles, puertos, aeropuertos, redes de alcantarillado, redes eléctricas, etc”. Según sus cálculos, de materializarse en los próximos cinco años un programa de infraestructuras de la envergadura prometida en campaña, se podría incrementar el PIB estadounidense en un 0,5% anual durante ese periodo.

“Trump podría financiar parcialmente estos proyectos de infraestructuras mediante la revisión del impuesto de sociedades”, añaden. Dicha reforma incluiría “una disposición para repatriar los casi dos billones de dólares de beneficios empresariales estadounidenses que están en el extranjero, de una sola vez y a un tipo aproximado del 10%”. A esto se añade la promesa de reducir el tipo marginal superior del impuesto de sociedades del 35% al 15%, medida con la que se podría reducir el volumen de fusiones de empresas estadounidenses con empresas situadas en países fiscalmente más ventajosos. “Esta práctica se ha extendido durante los últimos años, y se ha convertido en una cuestión preocupante para los responsables políticos.”, comentan en Capital Group.

El presidente electo prometió igualmente reducir el IRPF. “Si consigue salirse con la suya en el proceso de conciliación del presupuesto, el proyecto resultante (que incluiría un importante aumento del gasto en defensa) provocaría un aumento de los déficits presupuestarios a corto plazo”, advierten los expertos.

Desde Clearbridge (filial de Legg Mason Global AM) los directores de inversiones Hersh Cohen y Scott Glasser se centran en la reforma fiscal: “Llevamos mucho tiempo defendiendo una reforma fiscal y creemos que una reestructuración del código fiscal para empresas e individuos -junto con un vehículo más eficiente para repatriar dinero en el extranjero- serán beneficiosos para el crecimiento económico y el gasto”. El dúo de expertos espera un entorno menos restrictivo y “más favorable a la consolidación empresarial (mediante fusiones y adquisiciones) para apoyar las valoraciones de mercado”.

Pistas sobre el futuro entorno macro

Para Chris Iggo, director de inversiones de renta fija de AXA IM, la ejecución de todas estas propuestas supondrá a su vez que “los tipos de interés tendrán una trayectoria más elevada de la que habría sido en caso contrario”, es decir, que podría esperarse que durante 2017 “la Fed eleve sus previsiones de PIB y se reduzca la brecha entre las expectativas del mercado y las previsiones del FOMC (el gráfico de los puntos)”. Iggo especula incluso con la posibilidad de que “la Fed empiece a centrarse en una trayectoria de tipos más elevada en el futuro que la comunicada en los últimos meses”. En ese escenario, “los mercados se moverán más rápido que la Fed, por lo que la curva se inclinará, aunque finalmente la Fed subirá tipos hasta el 2%”.

Iggo puntualiza que el aumento de las expectativas de inflación será un gran impulsor de tipos al alza, “procedentes del impulso de la tasa de crecimiento en un momento en que la economía está cerca del pleno empleo y algunas de las otras políticas de Trump podrían restringir la oferta de mano de obra extranjera. Alguien tiene que construir esas autopistas, vías ferroviarias, puentes y túneles”. Si se cumplen estas predicciones, el experto cree el entorno macro para la renta fija en los próximos 1 a 3 años debería estar definido por una curva más inclinada, un nivel más alto de los rendimientos en general y tasas de breakeven de la inflación reflejadas en los TIPS bien por encima del 2%.

Para Ariel Bezalel, gestor de Jupiter, “un programa de infraestructura de esta escala financiado con deuda debiería ayudar a estimular a la economía y sería bastante inflacionario, un entorno que sería negativo para los tipos y bastante positivo para la renta variable”, por lo que también vaticina una inclinación de la curva.  

Bezalel lleva tiempo pensando que el margen de maniobra de los bancos centrales ha llegado a su límite, por lo que declara que “es muy probable que los estímulos futuros sean fiscales en su naturaleza”. ¿Significaría la llegada del “dinero helicóptero”? Bezalel no da una respuesta directa, pero afirma que “es probable que Trump impulse una política expansiva para alentar el crecimiento económico. Habría sido lo mismo si hubiera ganado Clinton”.

 

 

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