Aspectos a tener en cuenta sobre el nuevo rumbo que emprende China


Arranca el XVIII Congreso del Partido Comunista Chino, acontecimiento muy esperado por los observadores en el que 2.270 delegados en representación de 71 millones de afiliados se reunirán en la Gran Casa del Pueblo de Pekín para elegir a los 300 miembros del Comité Central de los que saldrán los 25 miembros del Comité Político, entre los que serán escogidos a su vez los nueve miembros del Comité Permanente, las personas más poderosas de China en los próximos cinco años. Dos miembros de este comité ocuparán los puestos más importantes del liderazgo chino, el de presidente (líder del partido) en sustitución de Hu Jintao y el de primer ministro, como relevo de Wen Jiabao.

El traspaso de poder se ha convertido a lo largo de los últimos meses en un auténtico foco de incertidumbre que habría llegado a retrasar la acción política para combatir la ralentización del crecimiento económico del país y, por extensión, en la confianza de los inversores en el mercado. La opacidad que rodea al Congreso es evidente, si bien existen algunas claves para entenderlo. Nordea, sin embargo, cree que existen algunos aspectos que deben ser foco de incertidumbre como, por ejemplo, en manos de quién estará el futuro del país durante los próximos cinco años. “Hu Jintao entregará el cargo de secretario general del Partido Comunista a Xi Jinping, nuevo líder que dirigirá el futuro de 1.300 millones de personas”.

Según la gestora, las sorpresas pueden venir por la composición de la Comisión Permanente. “La decisión final se tomará a partir del resultado de las negociaciones y las luchas internas entre las dos principales facciones dentro del Partido Comunista, el cuál no está tan unido como pudiera parecer”, aseguran. Lo que sí parece claro es que la nueva dirección “probablemente continuará con el proceso de reequilibrio y la liberalización de la economía. Xi Jinping es visto como un reformista moderado, quien además recibirá el apoyo de su mano derecha, Li Keqiang”. En este sentido, el apoyo del resto de la Comisión Permanente será necesario, por lo que el acuerdo entre ambas facciones se antoja crucial.

Con todo, en Nordea no cuentan con que durante el Congreso se anuncien planes tangibles y concretos sobre la nueva política que seguirá el país. “Tampoco hay que esperar grandes cambios inmediatos después del traspaso de poder. Los nuevos líderes mantendrán la estabilidad fundamentándose en la ideología”. En lo que respecta al conflicto con el Tíbet, la gestora espera que Xi Jinping mejore las relaciones con la región, si bien este mejor clima a nivel interno podría no trasladarse a la política internacional donde se podría dar el caso de que el dirigente endurezca el discurso frente a Estados Unidos y Japón, según indican desde la gestora.

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