Así invierte un fondo temático de cambio climático con 10 años de track record y probada consistencia


El impacto del calentamiento global sobre la economía y las empresas será profundo y afectará a muchos sectores. Las compañías que reconozcan esta amenaza y se enfrentan antes que otras a los retos que plantea o aquellas que forman parte de la solución a los problemas que acarrea el cambio climático acabarán superando al resto del mercado. Esa es la premisa de la que partió Schroders hace diez años, cuando lanzó el Schroder ISF Global Climate Change Equity, un fondo temático con Sello Funds People 2019, calificación Consistente, gestionado activamente para captar oportunidades en todo el mundo invirtiendo en compañías que el gestor –Simon Webber, quien acaba de estar de visita en España- cree que serán impactadas positivamente por los esfuerzos de la transición hacia una economía baja en carbono.

Se trata de un producto de renta variable global que se puede mover entre las 40 y 70 posiciones. Su objetivo es muy claro: ganar dinero invirtiendo en acciones de empresas de todo el mundo que se beneficiarán de los esfuerzos para adaptar o limitar el impacto del cambio climático global. Combina la inversión temática en uno de los mayores desafíos a los que se va a enfrentar el mundo empresarial junto con criterios ESG o de inversión responsable (mediante un primer filtro de exclusión y después de integración). La suma de la inversión temática junto con los criterios ESG hace que Webber disponga de un universo de inversión de unas 600 compañías aproximadamente.

El fondo cuenta con un equipo interdisciplinar que incluye especialistas en cambio climático y con experiencia en inversiones en sectores como la tecnología, la energía, los servicios públicos, los materiales y la automoción, aquellos que se verán afectados particularmente por el cambio climático. También cuenta con un equipo dedicado a la sostenibilidad que entiende la ciencia del cambio climático y cómo se vincula con las tendencias económicas, y con científicos de datos para tratar de proporcionar una visión única que haga posible detectar oportunidades que se escapen al radar del resto del mercado.

El equipo de gestión y análisis del fondo está compuesto por seis personas, capitaneadas por el Webber: Por su parte, el equipo de sostenibilidad en el que se apoya cuenta actualmente con 13 especialistas. En la entidad creen que el cambio climático afecta a toda la economía mundial. Ese es su punto de partida para buscar a las compañías que puedan hacer una mejor transición hacia un futuro de bajas emisiones de carbono. No se limitan a sectores o tecnologías específicas, como las energías renovables por ejemplo. “Las estrategias tan limitadas con frecuencia se ven obligadas a comprar caro cuando un determinado sector se pone de moda. Nosotros podemos aprovechar oportunidades en muchos sectores, teniendo en cuanta la valoración”, afirman.

El fondo es toma posiciones en grandes, medianas y pequeñas compañías. La cartera está diversificada en diferentes empresas de diferentes sectores, todas ellas vinculadas al cambio climático. Además de integrar principios ASG, se excluyen aquellas compañías que poseen reservas de combustibles fósiles.

La selección de valores se basa exclusivamente en el análisis fundamental bottom-up realizado por el equipo de cambio climático global en colaboración con el resto de analistas de renta variable de la gestora. El equipo también utiliza el análisis en materia medioambiental, social y de gobernanza del equipo de sostenibilidad de la firma y las capacidades de análisis de datos de la Unidad de Data Insights de Schroders. La ponderación de los valores en la cartera se basa en las expectativas de rentabilidad ajustada al riesgo y el grado de convicción sobre la temática de inversión subyacente del equipo. Los valores con un potencial de revalorización relativamente superior, un perfil de riesgo fundamental más bajo y mayor liquidez tienen una mayor ponderación activa en la cartera.

El fondo es de convicción. En el equipo no confían únicamente en medidas tradicionales como la huella de carbono, sino que utiliza herramientas y análisis propios para construir una imagen más detallada y precisa de cómo evolucionarán y se adaptarán las empresas y las industrias. Analizan cómo afectará el cambio climático a los ingresos, los márgenes, los costes de explotación, las valoraciones y el impacto en toda la cadena de valor. “Nuestra experiencia nos demuestra que mayoría de las oportunidades de inversión se encuentran en cinco grandes temáticas limpias: energías verdes, transporte sostenible, recursos ambientales, bajas emisiones de carbono y eficiencia energética”, indican.

El fondo no pretende replicar la composición geográfica ni sectorial de ningún índice. Se construye de abajo a arriba, eligiendo compañía por compañía. En estos momentos por ejemplo el sector industrial en el fondo pesa un 37%, pero las principales posiciones corresponden a empresas de energías eólicas como Vestas y Siemens Gamesa. “Al tratarse de un fondo de megatendencia, es un complemento diversificador de cartera. Teniendo en cuenta que el fondo invierte en acciones, es apto para perfiles más arriesgados. También es un fondo apto para aquellos inversores preocupados por el calentamiento global y por la inversión sostenible: el inversor en este tipo de fondos está contribuyendo con su aportación a apoyar a aquellas empresas que forman parte de la solución a los problemas derivados del cambio climático”, destacan desde la entidad.

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