El mes de agosto que han vivido los gestores de renta fija


El verano de 2016 ha impulsado la renta fija a nuevos máximos. La realidad es que los mercados de bonos de los países desarrollados y emergentes se han mantenido imperturbables y han continuado comportándose bien en un contexto de programas de compras constantes por parte de los bancos centrales. Los bond vigilants todavía son mayoría y están intimidados por las directrices pesimistas de la mayoría de los bancos centrales. Actualmente, en torno a la mitad de todos bonos gubernamentales en circulación en el mundo tienen un rendimiento negativo. Si se tienen en cuenta todos los bonos transferibles a nivel global, el porcentaje en territorio negativo se encuentra aproximadamente en el 25%. Los mercados de renta fija europea han mostrado un buen comportamiento en lo que va de año. A finales de julio, los retornos de las diferentes subclases de activos oscilaban entre el 6% y el 7%, una cifra que Thomas Herbert, responsable global de renta fija en Oddo Meriten AM, califica de no demasiado mala para una clase de activo con rendimientos actualmente cercanos de cero para una gran parte del universo.

Sin embargo, aunque los retornos totales están bastante cerca unos de otros, lo verdaderamente interesante es analizar cuáles han sido las fuentes de los retornos para los distintos mercados de renta fija europeos. "Para la deuda soberana, el retorno del 6,5% de los siete primeros meses procede casi exclusivamente de la caída en los rendimientos y sólo el 0,3% del carry. En los bonos high yield, sólo el 2% del 6% de retorno total se debe a la caída en los rendimientos subyacentes. En torno al 3% procede del carry y otro 1% del descenso de la prima de riesgo, es decir, diferenciales más estrechos. En los bonos con grado de inversión, De la rentabilidad del 3,5% que obtuvieron, sólo el 0,8% derivó del carry y en torno al 1,5% de la compresión del diferencial", desgrana el experto. Ahora, muchos se preguntan cuánto jugo queda todavía en estos mercados de bonos inflados.

Los mercados han comenzado la segunda mitad del año con el riesgo en “modo on”, lo que ha  tenido su continuidad en agosto. Según Christian Hantel, gestor en Vontobel, este modo on, con una baja volatilidad –como sucede en este momento- podría extenderse más tiempo de lo que muchos inversores piensan. “Existe una demanda continua de activos de elevada rentabilidad, incluso durante el periodo habitual de calma del verano, como sugieren, por ejemplo, los flujos de entrada en bonos corporativos globales. Esta tendencia podría incluso acelerarse durante esta segunda mitad del año dado que muchos inversores no han invertido en el último rally del mercado o tienen posiciones de efectivo que necesitan encontrar un nuevo destino. Las estadísticas recientes de la Fed ya destacaron que la proporción de compradores extranjeros de bonos denominados en dólares estadounidenses se ha incrementado sustancialmente desde 2015; este es el mercado que ofrece la mayor rentabilidad entre los países desarrollados”, afirma el experto.

Esta opinión es coincidente con la de muchos profesionales, que actualmente ven a EE.UU. como la única alternativa posible en renta fija ante los programas de compra que están llevando a cabo el BCE y el Banco de Inglaterra. “Ahora que la autoridad monetaria británica se dispone a incluir bonos corporativos a su programa de compras de deuda en un intento de relajar las condiciones financieras y proporcionar estímulo a la economía de cara al incierto proceso de Brexit, cabe esperar umbrales de rentabilidad bajos en el segmento de crédito. Pero, con las TIR de los treasuries estadounidenses en niveles extremadamente elevados en comparación con las de sus equivalentes europeos, y teniendo en cuenta que la Fed no está comprando deuda soberana ni corporativa hoy en día, yo me concentro decididamente en la valoración atractiva en términos relativos del mercado de crédito americano”, indica Ben Lord, gestor de M&G Investments.

En todo caso, el verano en el mercado de bonos ha estado marcado por la votación británica a favor del Brexit y por las expectativas de un ajuste monetario en Estados Unidos. El Banco de Inglaterra ha actuado con intensidad: redujo los tipos de interés clave, aumentó el QE y suministró liquidez a los bancos. “Esto ha llevado a una bajada en los tipos de interés británicos y, sobre todo, ha tranquilizado a los mercados”, subraya Guillaume Rigeade, gestor de Edmond de Rothschild AM. En Estados Unidos, el ritmo de creación de empleo se ha mantenido muy fuerte y, por lo tanto, los banqueros centrales han hecho numerosas declaraciones para preparar a los mercados para una potencial subida de tipos de interés a finales de año si los fundamentales continúan justificándolo. ¿Se producirá esa subida en septiembre?

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