Artemis Global Emerging Markets: un fondo con un PER de 8 veces para invertir en renta variable emergente


Artemis es una boutique independiente británica creada en 1997, con un volumen de activos bajo gestión que rondan los 29.000 millones de euros. Este patrimonio se reparte entre distintos fondos de inversión, tanto de renta variable como de renta fija. Uno de ellos es el Artemis Global Emerging Markets, producto de renta variable emergente con un enfoque global y que este año cuenta con la calificación Consistente. El fondo está cogestionado por Peter Saacke y Raheel Altaf, quien ha atendido la llamada de Funds People para explicar los entresijos de una estrategia lanzada en 2015 pero para la que la entidad creó en 2018 la versión luxemburguesa: el Artemis Funds (Lux) - Global Emerging Markets.

Según Altaf, su producto se trata de una propuesta contrarian para invertir en renta variable emergente. Ese es el rasgo diferenciador del fondo. Ambos gestores se apoyan en SmartGARP, una sofisticada herramienta de filtrado de valores interna que les permite construir una cartera de compañías que están mejorando sus fundamentales y que, a la vez, cotizan a precios atractivos. El universo de inversión parte de 6.000 valores listados en países emergentes y mercados frontera, que se quedan reducidos a 2.300 cuando se descartan aquellas que no cuentan con una capitalización, liquidez o cobertura suficiente. Es cuando se ha hecho este primer filtrado cuando entra en juego SmartGARP.

“Te permite combinar un análisis bottom-up y top down para clasificar las acciones, lo cual ha demostrado ser una herramienta de cribado de valores muy poderosa y eficaz. Es particularmente adecuada para analizar y comparar rápidamente este universo de más de 2.300 compañías en mercados emergentes y frontera, siendo el 10% de las mejor posicionadas en el ranking (230) las que pasan el corte y entran a formar parte de un análisis más detallado”, afirman. Es sobre este universo más reducido sobre el que los gestores aplican su due diligence. Para verificar que hay una historia de inversión interesante detrás, Saacke y Altaf realizan un análisis que implica un estudio en profundidad por parte del sell-side y de los informes de la compañía.

Basándose en su experiencia a largo plazo y controlando el riesgo a través de los límites de las asignaciones a países y sectores, construyen una cartera equilibrada, con un alto active share, compuesta habitualmente por entre 80 y 120 compañías.

“Dado que buscamos compañías infravaloradas que han sido rechazadas por los inversores y donde vemos un catalizador para una recalificación del precio de las acciones, el fondo generalmente muestra un sesgo hacia el value. Sin embargo, SmartGARP también analiza otros factores, como el crecimiento de las compañías y las revisiones de beneficios, por lo que el sesgo al growth en la cartera suele ser positivo. Esta combinación única explica las atractivas características del fondo: la cartera cotiza con un descuento de valoración frente al mercado y ofrece una rentabilidad por dividendo más alto, mientras que el ROE está típicamente en línea o por encima del mercado”, señalan.

La cartera tiene un sesgo claro hacia empresas de pequeña y mediana capitalización y cuenta, en su conjunto, con un PER de 8 veces, frente a las 12 del benchmark, lo que supone un descuento del 33%. Dos tercios son compañías que cotizan con un PER inferior a 10 veces.

Actualmente, las principales sobreponderaciones del fondo frente al índice de referencia están en China (donde aseguran estar encontrando muy buenas oportunidades en el segmento de acciones de clase A, algunas de las cuales están ofreciendo las valoraciones más bajas de los últimos 15 años), Turquía y Rusia. Por el contrario, las mayores infraponderaciones en Corea del Sur, Taiwán, India, un mercado que ven muy caro. A nivel sectorial, sus preferencias se centran en utilities, empresas vinculadas a la construcción y automovilísticas, en contraposición a tecnológicas y compañías de bienes de consumo, las principales infraponderaciones en la cartera.

Cuando invierten, no cubren el riesgo de divisa. “A menudo, esto es caro y difícil de implementar. La diversificación es la forma que preferimos para gestionar el riesgo”, aseveran. En este sentido, habitualmente controlan el riesgo de divisa limitando la exposición a un país al 6% frente al índice. La beta ex post de la cartera se está actualmente ligeramente por debajo de uno.

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