Apuesta por las fusiones y adquisiciones


Según Edmond de Rothschild AM, 2010 será un año de transición hacia una nueva fase, una nueva era definida por la debilidad de los gobiernos y la prosperidad de las compañías. La gestora francesa cree que es el momento de apostar por empresas de calidad, con visibilidad en los flujos y altos dividendos, es decir, de volver a sectores defensivos y visibles frente a los cíclicos, así como de jugar temas como las reestructuraciones, fusiones y adquisiciones. Y todo, en un ambiente en el que primará la cautela en bonos soberanos, si bien el crédito corporativo, los bonos convertibles y la renta variable mantienen su atractivo, esta última preferentemente en Europa, Japón y China.

“Los catalizadores del crecimiento este año serán el gasto de los gobiernos, gracias a la continuidad del impacto de sus planes de estímulo, el aumento de los inventarios empresariales, la recuperación del comercio global, impulsado por la demanda de los emergentes, y la inversión privada”, señala Françoise Rochette, responsable de asset allocation de la gestora, si bien advierte de que la recuperación tendrá menos fuerza que la recesión. Un escenario en el que habrá que vigilar con prudencia los bonos soberanos, vulnerables a las decisiones de los bancos centrales y a los altos déficits, aunque desde Edmond de Rothschild descartan un crash, pues los mercados han descontado parcialmente estas preocupaciones.

Por su parte, el crédito corporativo permanece atractivo, si bien su sensibilidad a las subidas de tipos es mayor. Las previsiones apuntan a una contracción en los diferenciales acompañada de nuevas emisiones. Desde la gestora recomiendan mantener estas inversiones aprovechando el factor divisa. Con respecto a la renta variable, se muestran positivos a medio plazo, debido a la abundancia de liquidez en los mercados y a las perspectivas de crecimiento de los beneficios empresariales en 2010, que podría superar el 20%. Un factor propiciado por la buena salud financiera de las compañías, que han fortalecido sus balances y, con la vuelta de la confianza, la normalización del mercado de crédito y la liquidez, apuestan de nuevo por la inversión y los movimientos corporativos (fusiones y adquisiciones especialmente, aunque también reestructuraciones), uno de los temas estrella de este año. Otra de las claves es la exposición de su negocio a los mercados emergentes.

Sectores defensivos frente a los cíclicos

Por sectores, la gestora apuesta por un mayor refugio. “El segmento de valor ha pasado de financieras y cíclicas a sectores más defensivos y visibles, que quizá no muestran un crecimiento tan fuerte pero sí más seguro, como Nestlé o Heineken”, según Pierre Nebout, director suplente de renta variable francesa. En financieras, descarta los bancos porque la visibilidad es baja ante la incertidumbre regulatoria.

Por áreas geográficas, la gestora mostró preferencia por Europa y por una vuelta táctica a Japón cubriendo la divisa, así como por países emergentes de Asia, especialmente China. “En Europa las valoraciones se están normalizando: hemos visto un crecimiento que supone la vuelta al promedio histórico con el apoyo de efectos que sin embargo este año no se van a repetir, como los respaldos públicos y fiscales o la caída de las materias primas, si bien el trabajo de restructuración de las empresas y una fortaleza emergente que favorece a las exportadoras seguirán apoyando al mercado”, asegura Nebout.

Bajo endeudamiento emergente

El panorama emergente es también muy atractivo “gracias a niveles de deuda estatal muy sanos y un bajo endeudamiento de consumidores y empresas, lo que deja un importante potencial de crecimiento del crédito. También juegan a favor por la misma razón los bajos niveles de penetración de coches, teléfonos móviles y consumo de petróleo”, afirma Bruno Vanier, responsable de inversiones de renta variable global. Y para jugar esta oportunidad, nada mejor que valores de crecimiento, posicionados para beneficiarse del consumo doméstico principalmente.

En EEUU también habrá oportunidades, gracias a la subida esperada del 30% en los beneficios empresariales y otros factores positivos como la inversión gubernamental en infraestructuras, el final de la corrección inmobiliaria, el récord de liquidez en compañías no financieras, y la recuperación del consumo y del gasto empresarial, aún no descontado por el mercado. “El único punto negativo en este panorama es la dirección de la política monetaria”, asegura Christophe Foliot, director sustituto de renta variable internacional.

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