Apuesta por la inversión temática y nuevas ideas de renta fija entre los lanzamientos de octubre


En un contexto de altas valoraciones en todas partes, una de las tesis que está ganando más adeptos entre los inversores con horizonte de largo plazo es la inversión temática, combinada con un enfoque socialmente responsable. Dos de los lanzamientos de fondos vistos en octubre se encuadren en esta tendencia, empezando por el CPF Invest Food For Generations.

Este producto de CPR, la filial especializada en fondos temáticos de Amundi, invierte principalmente en renta variable global a través de la cadena de valor alimentaria. Está gestionado por Stéphane Soussan y Anne Le Borgne, especialistas respectivamente en agricultura y nuevas tendencias de consumo.

El fondo parte de la detección de una megatendencia estructural, la alimentación y satisfacción de las necesidades básicas de las generaciones futuras. Así, los gestores buscan con sus inversiones generar exposición a las diversas fuentes potenciales de crecimiento que sustentan de forma conjunta la cadena de valor alimentaria, pero aplicando criterios ASG (ambientales, sociales y de gobierno corporativo) al incidir sobre el desarrollo necesario del abastecimiento sostenible y suficiente de alimentos en cantidad y calidad. Se parte de un universo inicial de unas 600 acciones que conforman toda la cadena de valor, procedentes de sectores como Agricultura, Agua, Productos Alimentarios, Bebidas, Distribución Alimentaria y Restauración, para delimitar una cartera concentrada en unas 60 acciones. El fondo tiene el objetivo de batir al mercado de renta variable global en un horizonte de inversión mínimo de cinco años.

El segundo lanzamiento en esta línea es el Parvest Green Bond, lanzado por BNP Paribas AM para ofrecer exposición a los inversores al creciente segmento de bonos verdes. Estos instrumentos de deuda – que pueden ser emitidos tanto por gobiernos como por empresas- están pensados para obtener financiación para proyectos destinados a combatir el cambio climático. Se trata de una clase de activo muy joven, al emitirse el primer bono verde en 2012, pero que ha crecido hasta alcanzar los 258.000 millones de dólares a finales de agosto.

Aprovechando las oportunidades que ofrece un universo cada vez más amplio y líquido, BNP Paribas AM pretende ofrecer con este fondo exposición diversificada a deuda soberana, de agencias y corporativa, con la creencia de que “los bonos verdes están idealmente posicionados para ayudar a cumplir con la demanda de transición energética (hacia economías con baja huella de carbón), financiada con la oferta de los mercados de capital de renta fija”.

El screening que realiza el equipo gestor, centrado exclusivamente en la selección de fondos que contribuyen legítimamente a combatir el cambio climático, es un proceso en dos fases. En la primera, los analistas de BNP Paribas AM se reúnen con los emisores para comprobar sus credenciales. En la segunda fase, se mantienen reuniones regulares para asegurar que la inversión vaya a tener el impacto esperado sobre el medio ambiente. Los bonos seleccionados deben encajar en una de estas categorías: energías renovables, eficiencia energética, transporte limpio, edificios verdes, procesado de residuos, agua o recursos naturales. Al menos dos tercios de la cartera deberán estar expuestos a bonos verdes; la selección presenta un sesgo hacia activos europeos, por tratarse del mercado más activo en nuevas emisiones.

El fondo está gestionado por Arnaud-Guilhem Lamy, responsable de Inversión Socialmente Responsable y en Bonos financieros (dentro del equipo de renta fija global). Felipe Gordillo, analista sénior en ISR, prestará asesoramiento para la selección de los bonos. La cartera contiene actualmente 61 emisiones, con una duración de 6,25 años y un rating medio  de AA- (aunque puede invertir en un rating mínimo de B-). Su objetivo es generar un rendimiento superior en 75 puntos básicos al índice de referencia.

Ideas en renta fija

En otro orden de cosas, el mes ha terminado con el habitual goteo de nuevas ideas para explorar los nichos de renta fija que aún pueden ofrecer rentabilidad a los inversores en un contexto de normalización monetaria creciente. La primera opción consiste en invertir con un vencimiento fijo, que es la propuesta de La Française AM a través del La Française Rendement Global 2025.

Se trata de un fondo de gestión discrecional, que invierte en una cartera diversificada de bonos internacionales con fecha de vencimiento máxima de diciembre de 2025, para así ofrecer visibilidad al inversor sobre la rentabilidad generada. La estrategia combina el carry con el arbitraje de valores, en el caso de nuevas oportunidades de mercado o un mayor riesgo de impago de un emisor de la cartera.

El fondo tiene flexibilidad para invertir hasta el 100% de su cartera en bonos emitidos por entidades públicas o privadas de países miembros de la OCDE, hasta el 100% en  entidades públicas de países no miembros (emergentes) y hasta el 50% de entidades privadas de países emergentes. Además, puede invertir hasta el 100% de la cartera tanto en emisiones con grado de inversión como high yield e incluso emisiones sin calificación.

La segunda propuesta es el DPAM Bonds L Corporate High Yield EUR 2023. En este caso es Degroof Petercam AM quien ofrece un fondo con vencimiento fijo, pero que en este caso sólo invierte en deuda high yield con vencimiento hasta diciembre de 2023, con el objetivo de generar un rendimiento al vencimiento del 3,43% bruto. Se encargarán de su gestión Bernard Lalière y Marc Leemans, que acumulan 19 y 22 años de experiencia en gestión de activos, respectivamente.

La tercera idea es el UBAM – Emerging Market Sovereign Bond, un fondo de deuda soberana emergente desarrollado por UBP con un enfoque que trata de aportar innovación a la hora de abordar esta clase de activo, al combinar el análisis temático y la investigación exhaustiva y realizada internamente, para evaluar la interacción de los factores macro mundiales y los fundamentos de cada país para identificar y capturar fuentes adicionales de alfa. Su gestor será Thomas Christiansen, y empleará un proceso que combina análisis top down y bottom up para seleccionar deuda soberana o cuasi soberana denominada en divisa fuerte.

 

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