Apostar por compañías en quiebra, ¿una opción rentable?


Tradicionalmente, el término ‘distressed investing’ hace referencia a la inversión en empresas con pocas probabilidades de cumplir con sus obligaciones de deuda. De hecho, puede que algunas de ellas ya se hayan declarado en bancarrota mientras se espera que buena parte del resto lo haga en un futuro no muy lejano. Consecuencia de ello, esta clase de compañías cotizan a menudo con un importante descuento de su valor nominal y son consideradas atractivas ya que los mayores beneficios podrían generarse en un proceso de liquidación o incluso aceptando una participación accionarial en la empresa reestructurada.  

 

“Invertir en un negocio que está próximo a la quiebra no parece a primera vista una estrategia muy suspicaz si bien, como una vez observó Charles Gradante, ganador del Alumni Award, la clave de la angustia de estas empresas es que tienen unos balances malos, pero podrían tener un modelo de negocio que podría ser bueno o malo”. Así lo recoge MAN GLG en un informe titulado ‘In times of stress, get distressed’, en el que subraya que compañías con balances débiles, derivados de una mala gestión financiera, podrían ser potencialmente rentables para hacer negocio.  

 

En este sentido, desde la gestora consideran que los inversores deben buscar fondos de inversión cuyos gestores tengan un historial probado de generar sólidos rendimientos en condiciones del mercado diferente. Sólo así –señala MAN GLG en el informe- se podrá sacar el máximo provecho de la oportunidad que representa invertir en empresas en apuros. Y es que, hay gestores que tienen la habilidad de generar altos retornos en unas condiciones de mercado muy adversas. 

 

Puede leer el informe completo de MAN GLG descargándose el siguiente archivo:

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