Aniversarios, burbujas y dimisiones


Nuevo post del blog de María Folqué y Montserrat Formoso de Funds People

Atención, comenzamos la semana con una dimisión (el resto del blog no seguirá en rima). Sí, una dimisión, ese evento que se produce con la misma frecuencia que el paso del cometa Haley, ese cisne negro, ese algo altamente improbable pero no imposible. El suceso ha ocurrido en Argentina y el protagonista ha sido Guillermo Moreno, secretario de Estado de Comercio y responsable de la falsificación de las cifras de crecimiento e inflación. El señor Moreno, en su esfuerzo porque la realidad se pareciera a su creación (la ambición última de cualquier artista) se reunía con las cadenas de supermercados para imponerles los precios. Una práctica que ha dado tan buenos resultados que va a ser copiada por el gobierno bolivariano, siempre a la última en eficiencia económica y que tiene un largo año por delante para gobernar por decreto. Ideologías aparte, resulta irritante que aquí nadie se lea un libro de historia o en su defecto una novela que transcurra en la URSS cuando era la URSS. Que eso no funciona nunca, de verdad que no.

La dimisión trae consigo una pérdida, la de alguien que seguro iba a acertar en sus previsiones para el año que viene. Como consuelo siempre tendremos a las autoridades chinas, cuyos cuadro macro tienen un marco irrompible y blindado. Y es que justo ahora que empieza la temporada de previsiones, leemos con preocupación que la supuesta pericia del experto pronosticador es más o menos equivalente a la del mítico mono con la diana o a la del azar. Si quieren ponerse a prueba, les recomendamos que se apunten al experimento puesto en marcha por el profesor Tetlock de la Universidad de Pensilvania sobre la precisión de los expertos a la hora de hacer previsiones. En www.goodjudgmentproject.com podrán estimar de todo, desde negociaciones nucleares a acuerdos comerciales y dar así salida al ansia lógica en estas fechas. Luego, ya más tranquilo, podrá gestionar encomendándose a su santo favorito en un mundo que como ustedes saben por experiencia, es impredecible.

Vamos con la economía política, concretamente la monetaria, de la mano, como no, de la Reserva Federal. Esta semana se publicaron las actas de la última reunión del FOMC, de cuya lectura se esperaba obtener una visión más clara de lo que iba a pasar con las compras de bonos. Cómo y cuándo se iniciará la retirada, eran las preguntas, y cómo y cuándo, lo siguen siendo: lejos de aclarar los planes (el pretendido forward guidance) los mensajes parecen complicarse un poco más. Todo cabe en un escenario de retirada que se iniciará, según las actas, en los próximos meses. El tono de culebrón que está adquiriendo nos hace pensar que la siguiente pantalla sea la de todo Wall Street haciendo un escrache a las puertas de la Fed en DC al grito de “hacedlo ya!”.

Puede que entonces demos respuesta al interrogante de existen o no las burbujas financieras, en estos momentos queremos decir. James Bullard, presidente la Reserva Federal de St. Louis nos dio esta semana un par de pistas: “equity prices look fairly valued right now”, y a diferencia con 1990 o 2000 es que entonces dichas burbujas “eran obvias” y “se hablaba de ellas”. Así que ya sabemos, dejemos de hablar y a otra cosa.

Porque otro debate importante, y que atañe tanto a la Reserva Federal como al BCE, es la posibilidad de que fijen una tasa marginal de depósito negativa. Vamos a los matices. En el BCE la medida sería un ejercicio de presión para obligar a los bancos a prestar, dirigir la liquidez a activos financieros, y así evitar la deflación. Supone una alternativa a la compra de bonos que el Bundesbank nunca aprobará, y refleja la necesidad de actuar ante la debilidad que los indicadores PMI han arrojado esta semana.

En la Fed, y bajo una teoría conspiratoria de cosecha propia, el camino que plantearía sería “el de vuelta”, tratando de responder a preguntas incómodas como: ¿qué pasará si un día la Fed anunciase que el QE no lo puede todo en materia de impulso al crecimiento y el empleo? Además de una buena labor de comunicación sería bueno contar con algún plan B.

Si empezamos con dimisiones terminamos con un aniversario político, el de Rajoy en Moncloa. De todos los momentos nuestro preferido es la rueda de prensa virtual, en la que más de uno habría esperado que terminase saliendo de la pantalla tal cual Tom Baxter preguntándose cuál era el lado adecuado en el que estar, si en el de la política o en el de Bruselas.

“¿The ring? No, no la he visto todavía”

 

Buena semana

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