Andorra: reflexiones y posibles soluciones al caso BPA


La reciente crisis del banco andorrano BPA y el conocimiento del sector bancario de dicho país me sugieren unas reflexiones. Mi experiencia personal radica fundamentalmente en haberme postulado para ser director técnico de la Associació de Bancs Andorrans (ABA).
Andorra dejó de ser un paraíso fiscal -al menos nominalmente- en 2011. Hasta entonces el secretismo campaba a sus anchas por las cuentas cifradas cuyos titulares sólo eran conocidos por unos cuantos empleados de cada blanco. En aquel año Andorra se comprometía a establecer un protocolo de intercambio de información y un sistema tributario propio como requisitos para dejar de figurar en la lista de países opacos. Recientemente España y Andorra han firmado un tratado para evitar la doble imposición internacional.
La reacción estratégica de los bancos andorranos fue volcarse en la expansión internacional de su negocio y fundamentalmente en tres áreas: Centro y Sudámerica, Mónaco y Luxemburgo por otro; y España como tercera pata y mercado natural. La consideración de España como mercado natural para la expansión de la banca andorrana se basa en razones de proximidad geográfica y en los errores de asesoramiento de la banca española en la gestión patrimonial de clientes.
La primera entidad en desembarcar en España fue precisamente Banca Privada d´Andorra con la compra de Banco Madrid en 2011. A mi juicio las autoridades de entonces deberían haber sido mucho más rigurosas al aprobar tal operación, porque aunque estamos en un libre mercado, deberían haber exigido más medidas a Andorra para permitir tal operación de compra. La operativa de blanqueo de capitales presuntamente detectada ha beneficiado a las mafias rusa, china y a jerifaltes del régimen bolivariano venezolano.
Es necesario recordar en este punto que el sector bancario de Andorra  -que tiene menos extensión que el Valle de Arán y un clima similar- explica un 20% (480 Mn €) del total de su PIB (2.400 Mn €). Los cinco bancos tienen un balance que es seis veces su PIB y que llega a diecisiete veces si sumamos los recursos de fuera de balance. A la dependencia del sector financiero y a una cierta laxitud normativa en materia de control fiscal, se le une la escasez de recursos: el presupuesto anual del Principado es de 400 Mn €. Adicionalmente no cuenta con Banco Central propio que pueda ejercer el papel de prestamista de último recurso, ni tampoco con un Fondo de Garantía de depósitos que proteja a los depositantes de entidades financieras en Andorra.
La banca es un negocio insolvente por su propia naturaleza, que se basa en la confianza. Esto requiere que los depositantes no vayan a retirar sus depósitos al mismo tiempo.  La firma de riesgos crediticios Standard & Poor´s ha rebajado un escalón la nota crediticia de Andorra, sitúandola en BBB (mismo nivel que España). S&P alertó en su anterior informe de octubre de 2014 de cómo la expansión de la banca andorrana elevaba considerablemente el perfil de riesgo de sus entidades, y de cómo ello podía afectar negativamente al microestado pirenaico.
Las autoridades del Tesoro americano han actuado fantásticamente bien alertando y exigiendo actuaciones rápidas por parte de Andorra en relación con movimientos poco claros de la operativa de BPA a los que seguían la pista. Sin duda han actuado con una celeridad y contundencia que tendría que haber sido exigida por España –mucho antes- en primer término, por ser destino natural de la expansión de negocio de la banca andorrana. 
El presunto blanqueo de capitales ocurrido en BPA se ha transformado en una crisis de riesgo reputacional colosal. La filial española de BPA, Banco Madrid, sufre una crisis de liquidez por el tropel de inversores que desean retirar sus depósitos y cuentas a la vista. 
Recuerdo que la ABA daba mucha importancia a la gestión del riesgo reputacional y a la interlocución institucional. La actual directora técnica de la ABA –una profesional catalana procedente de una big four especializada en gestión de riesgos- tiene ante sí un reto muy importante, que  bajo mi humilde punto de vista, es el mayor que han afrontado los bancos andorranos en su historia.
Las soluciones pasan por la liquidación ordenada de BPA y del conjunto de sus filiales (incluyendo Banco Madrid) y por reforzar la cooperación en materia de lucha contra el blanqueo de capitales entre España y Andorra. Se ha paralizado la situación concursal de Banco Madrid en espera de ver que movimientos ejecuta el FROB, aunque personalmente creo que lo mejor para el contribuyente español, dadas las circunstancias, sería su liquidación. 
Lo que se ha publicado acerca de Banco Madrid y su operativa de blanqueo, pone énfasis en la necesidad de que las autoridades españolas sean  más vigilantes con el cumplimiento de la ley 10/2010 de 28 de abril de prevención del blanqueo de capitales.
Andorra deberá colaborar y cooperar más en la lucha contra el fraude fiscal y a este respecto cabe recordar que, es en el presente año cuando ha creado su propia agencia tributaria. También debería vigilarse de forma aún más exhaustiva los movimientos en frontera para evitar los flujos de efectivo que exceden los 10.000 €/persona y para controlar aún más si cabe el contrabando de tabaco.
Las autoridades y los bancos andorranos tienen una estupenda oportunidad para demostrar que no solo no amparan sino que combaten tenazmente el blanqueo de capitales y el fraude fiscal. Además deben hacerlo –a mi juicio no les queda otra- porque si no lo hacen podrían tener una crisis bancaria sin precedentes por el efecto contagio. Los clientes internacionales de las filiales de bancos andorranos en otros países podrían hacer paralelismos y podrían llegar en sentido inverso a la misma conclusión que S&P. Andorra podría estar negociando en estos momentos una línea de liquidez que,  junto a otras medidas, restaurarían la confianza en su sistema financiero. Los bancos andorranos aunque manejan euros no pueden acudir a las subastas de liquidez del Banco Central Europeo porque no forman parte del eurosistema.
Aprovechando que el Obispo de la Seu d´Urgell es Copríncipe de Andorra, tal vez pueda instruir a sus autoridades y banqueros sobre las medidas puestas en marcha por el Papa Francisco para poner orden en la Banca Vaticana.
Terminó la presente reflexión con una frase de Quevedo que ilustra este episodio: “Quien pierde la honra por el negocio, al final pierde el negocio y la honra”.