Análisis de Banif sobre la crisis egipcia


¿Cuáles están siendo las implicaciones en los mercados regionales y globales de la crisis en Egipto?

Económicas

Aunque Egipto es la economía más importante de la zona del Norte de África, los intercambios con el resto de países de la región no son particularmente grandes (sobre el 15% de su comercio total). Desde una perspectiva global, Egipto no es un mercado importante: es aproximadamente del mismo tamaño que Portugal y, por tanto, una caída masiva de la actividad económica tendría un impacto mínimo. Más significativo a nivel global sería el corte del suministro a través del Canal de Suez, lo que sí interrumpiría, al menos temporalmente, el comercio global y el abastecimiento de crudo.

 

Financieras

A diferencia de Túnez, los extranjeros tienen una importante exposición a los mercados financieros egipcios. La percepción de un limitado riesgo de tipo de cambio y unas atractivas rentabilidades del 9% en los momentos anteriores a la crisis atrajeron sustanciosos flujos hacia el mercado de bonos, estando en posesión de la inversión extranjera una cuarta parte del mercado de bonos el año pasado. Por tanto, no han sido sorprendentes las ventas masivas de activos egipcios durante los últimos días.

La prima de riesgo soberana ha repuntado desde el inicio del conflicto en Túnez, y posteriormente en Egipto, en torno a 170 pb en ambos países. Mientras que el contagio se ha extendido a aquellos países donde el riesgo geopolítico es elevado, como puede ser el caso de los países africanos (entre 70 y 100 pb de repunte), de Oriente Medio, y otros como Pakistán, Vietnam, Turquía, Argentina o Ucrania, la filtración al resto de economías emergentes con una situación política más estable está siendo reducida.

Similar está siendo el comportamiento en el mercado de divisas donde la depreciación se focaliza en África y Oriente Medio. En el resto de divisas el movimiento depreciador viene justificado por la reciente recuperación del EUR y no tanto porque se esté produciendo una huida de capitales, tal y como se desprende del comportamiento más estable que registran en sus cruces contra el USD.

En este punto, es obvio que los no residentes son los responsables de estas caídas aunque hay quien sugiere que las salidas de fondos domésticos también pueden estar empezando a tener impacto. Esto puede limitar la habilidad del banco central egipcio a la hora de defender la cotización de la libra. Las reservas oficiales de 36.000 millones de dólares parecen ser suficientes en relación a los bonos en poder de manos extranjeras (10.600 millones de dólares en noviembre de 2010). Si la situación se deteriora, es probable que la autoridad monetaria necesitase implementar controles de capital para evitar salidas masivas de flujos domésticos.

Políticas

El contagio puede adoptar tres formas:

1) Un contagio en forma de dominó hacia otros países de la zona con características similares es una clara amenaza. Ya hay signos de esto en forma de protestas (aunque de menor tamaño que las que se suceden en Egipto) en Argelia, Yemen y Jordania. En nuestra opinión, sin embargo, el resto de países de norteafricanos está en una mejor posición para suavizar las tensiones debido a unas grandes ventas (y reservas) energéticas en Argelia y Libia o una relativamente superior libertad de expresión e ingresos en Jordania y Marruecos. Pensamos que los países del Golfo Pérsico tienen muchas menos posibilidades de verse afectados debido a las reserva de crudo y la ausencia de una historia de levantamientos bajo los sistemas monárquicos o los Emiratos. No obstante, es probable que se produzca un impacto importante sobre las finanzas públicas de la región, y por lo tanto en sus ratings soberanos, debido a los intentos de los diferentes gobiernos de prevenir el descontento popular mediante la estabilización o bajada de los precios del petróleo y los alimentos, vía subvenciones.

2) Una repreciación más amplia de riesgo político en los mercados emergentes más allá de Oriente Medio y África del Norte, en países con regimenes no democráticos y potencialmente inestables.

3) Temor a que pueda producirse una incontrolable crisis en Oriente Medio que impactase en el mercado global de crudo, por tanto, en el crecimiento mundial

Estas tres preocupaciones parecen haber contribuido a las ventas masivas de activos de riesgo el pasado viernes. Los mercados de Oriente Medio y el Norte de África han continuado evolucionando de forma negativa. Incluso se ha observado en Arabia Saudí una inusual fuerte presión en su divisa. El viernes también vimos caer los mercados en Israel y Turquía, aunque en parte podría reflejar factores idiosincrásicos (como los temores a la experimental política monetaria en Turquía y las medidas reguladoras en el mercado cambiario israelí).

Los precios del crudo (Brent) han superado los 100 dólares por barril debido al incremento de la tensión en la región, aunque la OPEP ya ha informado de que en caso de que se cerrase el Canal de Suez, algo poco probable como ya hemos señalado, está preparada para aumentar su producción, por lo que sería complicado que el precio vuelva a niveles de 147 dólares por barril como sucedió en 2008.

La conclusión es que si bien a corto plazo la inestabilidad de los mercados emergentes puede continuar, el repunte de spreads y la depreciación de las divisas emergentes con mejores fundamentos podrían generar oportunidades de compra ya que el movimiento no se justifica por fundamentales.

Análisis realizado por Banif

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