Cómo Basilea III y Solvencia II afectarán a las preferentes


Los cambios regulatorios previstos con respecto a los niveles de capital de entidades financieras (banca y seguros) y el actual entorno de mercado, invitan a considerar las posibilidades del mercado de preferentes y deuda híbrida en general, ya que ofrecen altos rendimientos y margen de estrechamiento de sus diferenciales. En un artículo publicado por la revista Funds People en su número de junio, Rafael Romero, profesor de Finanzas en ESESA y director de inversiones de Unicorp Patrimonios, analiza las distintas opciones de inversión en estos productos.

 

Respecto al entorno regulatorio que está afectando al mercado de preferentes, las principales reformas se engloban en Basilea III y Sovencia II,  que tratan que los bancos y aseguradoras (respectivamente) mejoren su solvencia, aumentando el capital con respecto a riesgos, exposiciones y requerimientos de liquidez, así como permitiendo disponer de un colchón de seguridad para usar en situaciones de crisis. También se busca un capital de mayor calidad, consistencia y transparencia.  Basilea III busca que los componentes principales del Tier1 sean acciones ordinarias y reservas, obligando a los instrumentos que se emitan y que puedan ser sumados a la categoría Tier1, a tener determinados requisitos: 

 

* Deberán absorber en primer lugar y en mayor medida las pérdidas, bien al convertirse en acciones ordinarias, bien al compensar directamente pérdidas ante un evento previamente especificado. 

 

* Sus titulares estarán subordinados a los derechos de los impositores, acreedores comunes y titulares de la deuda subordinada. 

 

* No tendrán fecha de vencimiento ni incentivos para ser amortizados (no steep-up), aunque podrán ser recomprados por el emisor a partir del quinto año, siempre que el supervisor lo autorice, reemplazándolo por capital de igual o mejor calidad. 

 

* El pago del cupón o dividendo será completamente discrecional. Los importes no satisfechos deberán poder ser utilizados para atender cualquier obligación de pago. 

 

En cuanto al Tier2, se eliminan las subcategorías y todo el capital T2 necesitará estar subordinado a impositores y acreedores y tener un vencimiento mínimo de cinco años. 

 

Solvencia II tiene similares criterios a los de la banca. La deuda T1 deberá absorber pérdidas, con un vencimiento no inferior a 10 años, sin incentivos para ser amortizado y cancelando cupones y dividendos si no se cumple el requerimiento de capital. 

 

Estos nuevos criterios se espera entren en vigor en enero de 2013, lo que significa que el grueso de la deuda híbrida ya emitida que no los contemple, desaparecerán del cómputo de dicho capital T1, convirtiéndose en una deuda cara para el emisor.

 

Consulta el artículo completo de Rafael Romero en el número 32 de la revista Funds People.  La revista está dirigida a profesionales y puedes registrarte pare recibirla aquí.

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